En contra parte, desde
los tiempos de Ezequiel, muchos años antes del Cristo, se nos habla de otra
marca, señal o sello en los que aman a Dios (Ezequiel 9:4). De esa marca, señal
o sello se nos explica que se volverá a hablar en el mero final de los tiempos,
tómelo usted como coincidencia o algo místico, pero coinciden en capítulo y
verso el profeta Ezequiel (9:4) con el profeta Juan en Apocalipsis (9:4). Esa
marca se nos explica claramente en Ezequiel: “Personas postradas que gimen y
claman debido a las abominaciones que les rodean”. Y en Apocalipsis diciéndonos
que son quienes han salido de la Gran Tribulación con sus ropas lavadas por la
sangre del Cordero (Apocalipsis 7:3,9 y 14). Pregunta: ¿Si la escritura nos
dice que cuando se hable de una “señal o marca” sobre los hombres, debemos
suponer que estamos en el final de los tiempos, y hoy más que nunca, ya se
habla de esa señal o marca preguntamos: ¿Estamos en el final de los tiempos? Y ¿Con
la forma de vida que llevamos, quién será el que nos marque: Cristo o el
anticristo?
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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