martes, 30 de junio de 2020

Entonces: ¿Por qué os jactáis?




¿Qué tienes que Dios no te haya dado? Y, si cuanto tienes te lo ha dado Dios, ¿Por qué te las das de grande, como si hubieras logrado algo por esfuerzo propio? (1ª. Corintios 4:7). Dios habló al sacerdote Aarón y le dijo: “Toma una vara por casa de cada varón en Israel, y florecerá la vara del varón que YO escoja” (Números 17:1-5). Entre otros versos de la biblia podemos ver que ciertamente el hombre tiene que hacer su labor para “comer” con el sudor de su frente (Génesis 3:19), pero, la “prosperidad” viene únicamente de la mano selectiva de Dios. Nunca, hombre alguno podrá jactarse de haber acumulado riqueza por su propia mano, quien así lo hiciere, trae maldición sobre sí, y sobre su casa, pues nada somos y nada tenemos si no fuera por él (1ª. Corintios 1:29).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 29 de junio de 2020

Humildad, justicia y mansedumbre.




Sofonías está profetizando destrucción para Judá por haberse apartado de su Dios (Sofonías 1:2). Y para que no fueran destruidos, la única solución que dio para ese tiempo fue: “Buscad a Jehová todos los humildes con justicia y mansedumbre”… quizás así, seréis guardados en el día del enojo de Jehová (Sofonías 2:3). La eterna solución a nuestras faltas, y evitar que Jehová se enoje contra nosotros, es un arrepentimiento sincero (pedir perdón y no volver a hacerlo) con humidad, justicia y mansedumbre. Hoy, en un mundo en el que nos rodea la corrupción, la injusticia, la necedad, la necesidad, y por qué no decirlo hasta el hambre, es muy fácil que nos apartemos de Dios haciendo lo incorrecto. Olvidamos que pronto pero muy pronto, vienen los juicios de Dios (sino es que ya están cayendo y no nos hemos dado cuenta, Mateo 24:7 y Exodo 9:14), y seremos destruidos si no nos acercamos a él con humildad, justicia y mansedumbre.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 26 de junio de 2020

La profecía siempre parece increíble.




La profecía del profeta Nahum inicia así: “Jehová es Dios celoso y vengador…y guarda enojo para sus enemigos” (Nahum 1:1-2). Para la generalidad de las personas, el hecho de pensar en un Dios les hace creer en un “viejito bueno e incapaz de dañar a alguien”. Por ello, las palabras de Nahum sonaron y suenan aún duras para muchas personas. Pero el hecho es que se cumplieron, y, al tener cumplimiento se sabe de sobra que la profecía era verdadera (Deuteronomio 18:22).

En éste libro vemos cómo el profeta nos presenta el proceso de los juicios de Dios: 1- El tiene celo de su gente (Nahum 1:1); 2- Guarda enojo para sus enemigos (Nahun 1:2); 3- No tendrá por inocente al culpable (Nahum 1:3); y 4- Jehová no toma venganza dos veces. Lo que significa que al caer sus juicios su destrucción es completa y absoluta (Nahum 1:9 y 3:6-7). Si la profecía se cumple, venía del Señor; sino, venía del corazón del hombre.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 25 de junio de 2020

Los aparentes errores en la vida del creyente.



La esposa de Manoa, un varón de la tribu de Dan, era estéril (Jueces 13:2). Y a ella se le presenta un ángel del Señor y le promete un hijo: “El cual debía ser consagrado a Dios  (Nazareo) (Jueces 13:5). Ese hijo se llamaría Sansón. Siendo judío debía tomar por esposa a una mujer judía (Jueces 14:3). Pero Sansón se enamora e insiste en casarse con una mujer filistea de Timnat. Sus padres se oponen, pero ante la insistencia de él lo aceptan. Ellos, los padres, no entienden que ese aparente “error” viene con la aceptación de Dios (Jueces  14:4).

Muchas veces como creyentes creemos haber cometido un “error” al hacer o haber dejado de hacer algo, pero solamente los resultados nos han demostrado que también esos “errores” estaban aprobados en el plan de Dios , solamente que nosotros no lo sabíamos al igual que los padres de Sansón (Jeremías 29:11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 24 de junio de 2020

¡Curando la herida de mí pueblo con liviandad!




Dios le muestra al profeta Jeremías, que por el adulterio espiritual de su pueblo, éste será cautivo por setenta años en Babilonia (Jeremías 25:11). Durante todo su ministerio, el profeta encuentra oposición del pueblo, de los sacerdotes y de los falsos profetas. Del pueblo porque no quiere escuchar males sobre sí mereciéndolos (Jeremías 5:12), y de los sacerdotes y profetas pues declaraba palabra en contra de sus intereses (Jeremías 6:14).

En similares condiciones hemos estado en los últimos años, muchos son los falsos predicadores y profetas que le “hicieron creer” a las ovejas del Señor: “paz, tendremos paz”; “lo mejor está por venir”; “usted sólo declare y espere”. Esas palabras proféticas, no nos engañemos, anunciaban TODO eso en lo material NO en lo espiritual. Y muchos pero muchísimos asistían a la iglesia esperando sucediera así. La realidad nos indica otra situación, pues lo que vemos hoy es: “Igualmente será preso el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano” (Jeremías 6:10-1). El problema “nunca” han sido los líderes falsos, mentirosos y aprovechados que curaban la herida con liviandad; el problema “siempre” ha sido aquél que escucha a ese tipo de líder queriendo ser curado con liviandad (Jeremías 5:5 y11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 23 de junio de 2020

La importancia de los ancianos.


  
Siempre, los ancianos han sido muy importantes (Números 11:16; 1ª. Timoteo 5:17). Quizás sea esa hoy la razón, por la cual un grupo maquiavélico e insaciable de poder (irónicamente de ancianos todos) reclamando mesiánicamente la propiedad y el dominio absoluto del mundo (Daniel 12:10); una de las primeras medidas que tomó fue encerrar a los ancianos de todo el mundo, queriendo aislar la “sabiduría” de muchos de ellos, así como la “experiencia” de todos.

Simultáneamente, endeudar a los de edad trabajadora para hacerlos sus esclavos, cerrando las empresas, haciéndolos improductivos y otorgando préstamos engañosos; y, finalmente alejando a los niños de la educación tradicional para, más adelante, reeducarlos bajo principios alejados de las leyes de Dios (Apocalipsis 22:11) (aprobando lo inmoral; eutanasia; aborto consentido; esterilización en masa; una falsa religión, ideología de géneros, etc… bajo la implantación del “Ecumenismo”, declarando a lo malo bueno (Isaías 5:20). Por ello, hoy, aún enclaustrados, los ancianos más que nunca debemos educar el buscar a Dios (Eclesiastes 12:1).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 22 de junio de 2020

Según nos convenga o no.



Por naturaleza o por supervivencia el hombre siempre que toma decisiones lo hace pensando en salir de la mejor manera posible. Jeremías le dice al rey que si no se entregan a los enemigos de cierto morirán (Jeremías 38:2). Pero un grupo de personas influyentes, que dicho sea de paso, no quiere perder su status de vida, se niega a creer dicha palabra. Por lo tanto le dice al rey: “Este hombre no busca la paz del pueblo sino nos busca el mal” (Jeremías 38:4).

El rey, dudando, consulta secretamente al profeta y éste le dice: “Si te entregas a los príncipes de Babilonia, ciertamente tu alma vivirá y tu casa contigo” (Jeremías 38:17). Es deber de alguien en liderazgo estar atento a las palabras de Dios en el día a día, pues la responsabilidad de que tanto él como los de su casa (y aquí se incluye a quienes se supone son sus ovejas) conserven la vida, tanto material como espiritualmente hablando dependen de ese hecho, más especialmente en éstos días que se vislumbran como los postreros días (Mateo 24:9-14).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

viernes, 19 de junio de 2020

¿Contradicciones u obediencia?



Cuando leemos las escrituras creemos encontrar contradicciones en ella, pero cuando las estudiamos entonces las entendemos. Dios le dice al pueblo de Israel que “aquella” noche nadie salga de su casa, pues él los sacará de un pueblo impío (Egipto) para que vivan (Exodo 11:1). Sin embargo, siglos después miramos lo contrario, Dios mete a su pueblo a un pueblo impío (Caldeos) para que vivan (Jeremías 38:2). ¿Y entonces? La respuesta es sencilla: Todo radica en obedecer a Dios en el momento en el que él habla, pues hay tiempo para todo en la vida del hombre (Eclesiastés 3:1).

Tenemos que atender conceptos de Dios como: ¿A quién le habla? ¿Por qué le habla? ¿Para qué le habla? ¿En qué situación le habla? ¿El tiempo para el que le habla?  De lo contrario no vamos a entender sino vamos a interpretar lo que dice. Y lo malo de interpretar es que lo más seguro es que dispongamos conforme a los que “más” nos conviene, nos haga sentir cómodos, o, nos de placer, pero nunca según los pensamientos de Dios (Jeremías 29:11). No son contradicciones, es entender para obediencia.

Señor: Danos  un honesto celo por tu casa.

jueves, 18 de junio de 2020

La calavera, los pies y las manos.




Acab, rey que gobernó Israel alrededor de 900 u 850 años antes de Cristo, no fue un hombre que agradara al Señor. Tomó por esposa, como agregado, a una mujer maligna que perseguía a los profetas de Dios incluido Elías (1ª. Reyes 19:1). Fue esa la razón por la cual el profeta echó sobre ambos una maldición profética: “Por hacer lo malo delante de Jehová, no quedará varón en la casa de Acab” (1ª. Reyes 21:20-21) y sobre Jezabel: “Los perros comerán tu carne” (1ª. Reyes 21:23).

Ambas profecías se cumplieron al pie de la letra, pero la que nos impresiona más es la que dicha sobre Jezabel, por la sencilla razón que lo único que los perros dejaron luego de comerla fue: su calavera, sus pies y sus manos (2ª. Reyes 9:33). ¿Por qué impresiona? Por la sencilla razón que fue con su cabeza que fue presurosa de pies para hacer el mal con sus manos sobre el pueblo de Dios, con razón el (Génesis 1:5; Proverbios 6:18; Salmo 26:10). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 17 de junio de 2020

El secreto estando preso.




Nos narra la escritura que Jeremías recibe una palabra de Dios: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). Ahora bien, el punto principal e importante en éste asunto, es el hecho, que Jeremías está “prisionero” cuando recibe ésta palabra.

Hoy, por circunstancias ajenas a nosotros mismos, el pueblo de Dios está literalmente “prisionero” aunque en casa, y esa situación nos abre paso a uno de dos caminos: El uno es murmurar  y estancarnos espiritualmente; o, dos, aprovechar el tiempo para acercarnos a él, y con oración y estudio, pedir que nos muestre cosas grandes y ocultas que por mucho tiempo no hemos entendido, pero no para vanidad ni provecho propio, sino para compartir con otros amorosa y gratuitamente como él lo hace con nosotros.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 16 de junio de 2020

Jehová no hará nada sin “avisarle” a sus amigos.



Los llamados profetas mayores fueron más amigos de Dios que siervos, y a ellos les reveló lo que había de suceder, que como vemos en el verso, es el rasgo característico de sus amigos (Génesis 18:17 y Juan 15:15).

El gran problema de los amigos de Dios, es que cuando NO dicen algo agradable a los oídos del pueblo, entonces son llamados pesimistas o negativos, y se les tacha de personas indeseables con las cuales no hay que convivir sino más bien alejarse de ellas. Pero, el resultado final hace que Dios les dé la razón. Ejemplo, Ezequiel, no solamente era siervo y sacerdote sino también amigo de Dios, por ello, le fue revelado el pecado como el castigo que sufrirían tanto su pueblo como los enemigos del pueblo. Ninguno de nosotros queremos hambres, espadas y pestilencias en nuestras vidas, pero tampoco, en una gran mayoría del tiempo, hacemos algo por evitarlas, el punto es, cuando somos reprendidos como pueblo ¿Escuchamos o ignoramos?  (Ezequiel 1:3; 6:11-12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 15 de junio de 2020

¿En dónde están vuestros profetas?



Jeremías, fue uno de los grandes profetas de Israel en la antigüedad, no fue aceptado, ni apreciado, ni escuchado. La razón: “Porque no decía lo que el pueblo quería escuchar sino lo que Dios le guiaba a decir” (Jeremías 37:1 y 19).

Estamos viviendo tiempos similares. Por muchos años hemos escuchamos en la iglesia a personas que fungen como motivadoras de emociones positivas más que como profetas, que dicen lo que el pueblo quiere escuchar, y, mientras más agradable es lo que dicen, más se llenan las congregaciones. Los grandes hombres de Dios, no fueron necesariamente populares. Las razones: 1- Fueron “escogidos” por Dios… no por voluntad propia (Jeremías 1:5). 2- Fueron “enviados” por Dios… no por oportunismo ni por cubrir una necesidad (Jeremías 1:7-8). 3- No tuvieron un “camino fácil”… sino al contrario siempre tuvieron oposición (Jeremías 1:19). 4- No eran personas “de hablar con dulzura”… sino hablaron fuerte y con firmeza (Jeremías 3:13-14). La pregunta del día sería, bajo éstas condiciones: ¿En dónde están los profetas de Dios, hoy)

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 12 de junio de 2020

El trabajo que fatiga.




Es muy natural que luego de una jornada de trabajo, usted venga agotado a casa y en lugar de comer prefiera dormir, hasta Dios, nos mostró que debemos tomar un tiempo para reposar (Génesis 2:2). Ahora bien, una situación es que regresemos agotados de nuestro trabajo, y otra muy distinta, es cuando regresamos desmotivados, amargados, murmurando y sin ánimo de regresar el día de mañana. ¿Por qué es distinto? Pueden ser varias razones, la escritura nos da algunas de ellas estrictamente “materiales”: 1- Estamos en el lugar equivocado, ya que el trabajo solamente nos da para sobrevivir pero no para vivir, no estamos teniendo un ahorro para el futuro, que dicho sea de paso, pronto llegará (Proverbios 13:11b). 2- No cuidamos el fruto de nuestro trabajo cuando hay abundancia, sino  manejándolo sin sabiduría solo gastando en lugar de invertir (Génesis 41: 29 y 35). 3- Cuando en una sociedad lo que uno produce es para todos, pero lo que el otro produce es solamente para él mismo (Eclesiastés 4:9). Ahora, en lo espiritual, la falla es no tomarse de la mano de Dios… ese es el trabajo que nos fatiga (Salmo 37:5)

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 11 de junio de 2020

¿Cuál es la parte del hombre?




Nos explica el sabio Salomón en su libro Eclesiastés: “He aquí pues, el bien que yo he visto; que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien en todo su trabajo” (Eclesiastés 6:18). Siempre en la historia ha sido cierta ésta aseveración, pero nunca tanto como ahora. El mundo lleva en confinamiento casi absoluto desde el principio y estamos ya a medio año, y lo que hemos notado muchos es lo siguiente: Casas de playa vacías; yates de lujo inutilizados; autos de alto costo parqueados en los garajes; cabañas de montaña sin ser visitadas por nadie; piscinas creando algas; closets llenos de ropa humedeciéndose por falta de uso; etc.

Conclusión: Llevamos un año 2020 gozándonos nada más que de lo que comemos y bebemos (no nos referimos a licores), disfrutando nuestros a nuestras familias, techos y jardines como nunca antes, y viendo el cumplimiento de las palabras del Hijo de Dios: “NO OS PREOCUPÉIS por vuestra vida” (Mateo 6:25). ¡Cuánta razón tenía, y hubo necesidad de lo que estamos pasando para que nos diéramos cuenta!  No lo desperdiciemos luchando por volver a aquella normalidad que nos robó éste don de Dios, porque “esa” es la parte del hombre.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 10 de junio de 2020

¡La responsabilidad de un atalaya!




Un atalaya, en el sentido estrictamente “espiritual” (pues en lo natural es una torre que sirve para vigilar un territorio), es una persona que vigila mientras otros descansan, para que, en caso de una emergencia o peligro, siempre haya alguien que avise (Ezequiel 33:2). Pues bien, el trabajo de ese atalaya según nos lo indica la palabra de Dios, es velar los posibles peligros espirituales para una persona o grupo de personas, pero, su responsabilidad es limitada por Dios mismo. Pues la obligación del atalaya es avisar si nota algún peligro; ahora, si la o las personas que son avisadas hacen caso omiso o no de la alarma… eso ya no es su responsabilidad (Ezequiel 33:6 y 9). Hay en el mundo actualmente, algunos atalayas que nos están avisando que los acontecimientos actuales son profecías declaradas por el propio Hijo de Dios, y nos están avisando que nos preparemos. El punto es, los atalayas están cumpliendo con su obligación: ¿Estaremos nosotros poniéndoles atención o los estamos ignorando?  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 9 de junio de 2020

Cuidado con el fuego extraño.




A Dios siempre le han gustado los sacrificios que el hombre pueda hacer para él (Como el de Abel, Génesis 4:4), pero, prefiere la obediencia, la misericordia (1ª. Samuel 15:22), y que busquemos su conocimiento (Oseas 6:6). Pero, si hemos de hacer algún sacrificio físico por él o para él, será mejor que estemos seguros que es el que él desea y no solamente lo que nosotros disponemos.

Dios bendice cada sacrificio y ofrenda que le dediquemos, pero que sea con los propósitos adecuados y bajo su voluntad. Cristo elogió a la viuda que dio sus únicas dos monedas, en contra parte de lo mucho que dieron los ricos que estaban a la par de ella (Lucas 21:1). ¿Por qué? Por la simple razón que no dio de lo que le sobraba, sino de lo que le servía. Muchos somos los que damos de lo que nos sobra, no de lo que necesitamos. ¡Esa es la ofrenda o el sacrificio que Dios bendice y con el cual agradamos su corazón!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 8 de junio de 2020

Durmiendo




Cristo va a orar a un apartado del Monte de los Olivos dejando a sus discípulos atrás, cuando vuelve los encuentra “durmiendo” y los reprende (Mateo 26:43). En otro momento, también al final de su tiempo, los” exhorta” a que solamente porque no saben ni el día ni la hora en que su regreso sea inminente, que no duerman, para no ser encontrados sorprendidos (Marcos 13:36).

Hoy, otra vez, como no tenemos evidencias claras del día ni la hora en que él retornará, muchos son los que estamos durmiendo, olvidándonos de la reprensión y exhortación que les hiciera a sus discípulos. La pregunta es: ¿Si siendo sus discípulos tan cercanos a él, se despreocuparon o descuidaron? ¡Cuánto más nosotros deberíamos estar atentos a su anunciado retorno, evitando estar dormidos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

viernes, 5 de junio de 2020

Y eso… que era entendido.


   
Siglo sexto antes de Cristo, Nabucodonosor invade Jerusalén y le pide a su jefe de eunucos que trajese, de los hijos de Israel, a jóvenes enseñados en sabiduría y “entendidos”, entre ellos va un joven llamado Daniel (Daniel 1:4 y 6). Años más tarde, Daniel tiene una visión y nos narra la escritura que Daniel estuvo tan espantado que hasta tuvo quebrantos de salud y “no la entendía” (Daniel 8:27). La visión era acerca del anticristo y para consolarlo Dios le hace saber a Daniel que la visión es para el final de los tiempos. El punto es el siguiente, si Daniel que era sabio y “entendido” no entendió la visión, y, tuvo que ser consolado por la palabra de Dios. ¿Cómo pretendemos nosotros con recursos tan sólo humanos, entender los enigmas que estamos viviendo? El tiempo ha llegado, y hoy, si no nos tomamos de la mano de Dios y le pedimos que él nos explique y nos guié lo que está sucediendo en éstos días, estaremos simplemente dándole nuestro sentido a esos enigmas cometiendo errores que pueden ser catastróficos. En resumen, hoy: ¡Necesitamos líderes “entendidos”… no líderes “interesados”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 4 de junio de 2020

Esperemos en el Señor.




Si el hombre trata de adelantar o retrasar los planes del Señor, especialmente los personales, seguro pagará un alto precio por su error. Si “NO” nos sentimos cómodos y murmuramos o nos quejamos en donde hoy estamos, entonces estamos diciéndonos  a nosotros mismos y al mundo que: “Dios se equivocó con nosotros”, cuando sabemos que TODOS sus caminos son perfectos (Salmo 18:30). Los pensamientos adecuados serían: ¿No será que nosotros tomamos una decisión por los motivos equivocados? ¿No será que quisimos precipitar los acontecimientos? ¿No será que creímos escuchar la voz de Dios, y no era otra situación sino que nosotros queríamos cubrir nuestra necesidad o capricho? ¿Revelarnos a lo que estábamos viviendo?  O, peor aún, ¿Causarle despecho a alguien, diciéndole mira, tú no me aceptaste pero encontré algo mejor?  Ahora bien, el punto es que SU tiempo no es el nuestro, y lo que nos debe animar es que hasta los discípulos, al principio, se equivocaron en pensar así (Marcos 10:37).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 3 de junio de 2020

Hablaron con Dios y Dios habló con ellos.



Todos los creyentes deseamos que Dios nos hable. Y ciertamente Dios desea hablar con  nosotros también. El problema es que nosotros queremos escuchar de él… lo que “queremos” escuchar  y no lo que “necesitamos” escuchar. Dios nos ha ofrecido, y la experiencia de vida de los santos lo demuestra, que él puede y quiere hablarnos de cualquier manera. Dios habló directamente a Abraham (Génesis 18:18-23). Dios llamó por nombre, siendo un niño y sin conocerle aún, a Samuel (1ª. Samuel 3:1-7). Hizo que una burra le hablara a Balac acerca de su error (Números 22:28). Le envió a Gedeón respuesta por medio de un vellón cuando éste se lo pidió (Jueces 6:36). David necesitó entender una lección y lo hizo por medio del profeta Natán (2ª. Samuel 12:1). Como vemos, Dios nos habla de cualquier forma y directamente, la pregunta es: ¿Por qué entonces muchos buscamos a “hombres” para que Dios nos hable, si su palabra nos muestra que NO es necesario? ¡Entremos en nuestro aposento y hablemos a solas con él y él hablará con nosotros!  (Mateo 6:6).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.                  


martes, 2 de junio de 2020

¡Ay de los profetas insensatos!



El profeta Ezequiel es avisado por Dios para que señale a los profetas mentirosos: “Ay de los profetas insensatos… que nada han visto” (Ezequiel 13:3). “Dicen adivinación mentirosa, no habiendo yo hablado” (Ezequiel 13:7). “Engañaron a mi pueblo diciendo paz, no habiendo paz” (Ezequiel 13:10). “Habéis profanado a mi pueblo por un pedazo de pan, matando a quienes deben vivir, y, dando vida a quienes deben morir” (Ezequiel 13:19). “Pero ya no serán más presa de vuestra mano… dice Jehová” (Ezequiel 13:21).
A casi 27 siglos de estas palabras de Dios, nuevamente hemos visto estos eventos en SU templo, nuevamente hemos visto cómo, muchos falsos profetas anunciaban que lo mejor estaba por venir; que venía un tiempo de paz y prosperidad; que todos los deseos del pueblo iban a ser cumplidos… y todo, para saciarse ellos con un pedazo de pan. Dios los avergonzó, pues lo que hemos estado viviendo, y falta aún, es un tiempo de cautiverio. Un tiempo en el cuál, el Señor “librará” de esas manos a los santos para que dependan única y exclusivamente de él (Ezequiel 13:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 1 de junio de 2020

Tiempos de confusión.




Confusión: Error o equivocación que se comete por entender mal algo. El profeta Daniel hablando con Dios expresa: “Señor, tuya es la justicia, y nuestra la confusión de rostro (Daniel 9:7). En qué contexto lo dice, en el contexto del pecado, la rebeldía, y la desobediencia a los mandamientos de Dios (Daniel 9:5). En estos últimos días el mundo está en “confusión, más bien diríamos absoluta confusión”.  Y la razón no es otra más que la misma del tiempo del que nos habla el profeta.
Hoy más que nunca el pueblo de Dios, la Iglesia, y ya no digamos el mundo, nos hemos vuelto al pecado, a la rebeldía y nos hemos olvidado de cumplir los mandamientos de Dios. La Iglesia se ha convertido en una distracción más, en un cúmulo de eventos (reuniones de jóvenes, reuniones para solteros, reuniones de señoras, reuniones de matrimonio, etc. como eventos sociales en el nombre de Dios), convirtiendo SU plan, en NUESTRO plan. A todas luces hemos olvidado aquella casa de oración, de compartir el pan, de estudiar la doctrina de los apóstoles, y más aún, hemos olvidado apartarnos de lo inmoral (Hechos 2:42). ¡Con razón la confusión de rostro que tenemos”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.