¿Qué tienes que Dios
no te haya dado? Y, si cuanto tienes te lo ha dado Dios, ¿Por qué te las das de
grande, como si hubieras logrado algo por esfuerzo propio? (1ª. Corintios 4:7).
Dios habló al sacerdote Aarón y le dijo: “Toma una vara por casa de cada varón
en Israel, y florecerá la vara del varón que YO escoja” (Números 17:1-5). Entre
otros versos de la biblia podemos ver que ciertamente el hombre tiene que hacer
su labor para “comer” con el sudor de su frente (Génesis 3:19), pero, la
“prosperidad” viene únicamente de la mano selectiva de Dios. Nunca, hombre
alguno podrá jactarse de haber acumulado riqueza por su propia mano, quien así
lo hiciere, trae maldición sobre sí, y sobre su casa, pues nada somos y nada
tenemos si no fuera por él (1ª. Corintios 1:29).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.