viernes, 31 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte nueve).



¿Cuáles son las maldiciones de no respetar las leyes de Dios?  Deuteronomio 28:15, veamos, verso: 16: Maldito serás tú, tu ciudad y tu campo; 17: Maldita tu canasta; 18: Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tu vaca y tus rebaños; 19: Malditas tus entradas y salidas; 20: Maldición, quebranto y asombro en todo cuanto hiciere tu mano; 21: Mortandad; 22: Te herirá la tisis, la fiebre, la inflamación, el ardor, la sequía y la calamidad repentina; 23: Los cielos sobre ti serán de bronce; 24; Tu tierra será polvo y ceniza; 25: Jehová te entregará a tus enemigos; 26: Cadáveres serán tu comida; 27: Jehová te herirá con úlceras, tumores, sarna y comezón; 28: Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación; 29: Andarás como ciego al medio día y no serás prosperado en tus caminos; 30: Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Y continúa…

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 30 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte ocho).



 
Y los otros dos conceptos son: 3- Que al practicar el sexo, es justo que tanto la esposa como el esposo deben tener gozo y satisfacción (Proverbios 5:18 y 1ª Corintios 7:3). 4- Que ni el hombre ni la mujer en unión matrimonial tienen “autonomía” sobre su cuerpo, esto quiere decir que ni el hombre es dueño de su cuerpo ni la mujer tampoco (1ª. Corintios 7:4). Y que, así como el hombre no debe “abusar” del cuerpo de ella; ella tampoco debe “mercadear” con el suyo (1ª Corintios 7:4). En otras palabras, el hombre tiene la obligación de ser un “caballero” con su pareja, no un abusador; y ella una “dama”, no una ramera. Por lo tanto, cuando existe el “chantaje” económico por parte de ella, o, el “menosprecio” sentimental por parte de él, Dios lo desprecia y lo ve como una “abominación” aunque sea dentro del matrimonio pues son prácticas paganas, y, como vimos traen consecuencias muy fuertes (Levítico 20:23; Génesis 34:2y5; y Jueces 16).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 29 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte siete).




Si alguien pudiera pensar que esas leyes o normas, acerca de la práctica del sexo, eran solamente para el pueblo de Israel antiguo, tenemos que recordar al menos cuatro conceptos, los dos primeros son: 1- Dios inmortalizó esas mismas leyes o normas en el Nuevo Testamento con las palabras del Cristo en el Sermón del Monte (Mateo 5,6 y 7), por lo tanto están vigentes. 2- Que todo aquél que se crea y confiese ser creyente practicante, debiera saber que desde la cruz hasta nuestros días ya no hay judío ni gentil, sino un solo pueblo israelita espiritual (la iglesia de Jesucristo) cuyo UNICO requisito es aceptar al Cristo (Efesios 2:11-22). Y, que por lo tanto, el cumplimiento de esas leyes y normas, repetimos… están vigentes. Y quien las viola debe pagar las consecuencias, las cuales son una maldición sobre lo que se haga o tenga (Deuteronomio 28:15).

Nota: Más adelante veremos esto en detalle.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 28 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte seis).




Estas son las condiciones en las cuales Dios (Levítico 18) NO nos permite TOCAR LAS PARTES ÍNTIMAS (llegarse) o TENER RELACIONES CARNALES (desnudez) con: Tu padre (Levítico 18:8); Tu madre (verso 8); Tu madre adoptiva (verso 9); Tu hermana adoptiva (verso 9); Tu nieta (verso 10); Tu hija adoptiva (verso 11); Tu Tía (verso 12); Tu Tía política; Tu nuera (verso 15); Tu cuñada (verso 16); Una madre y la hija de la misma (verso 17); 6- Una mujer y su hermana (verso 18); 7- Una mujer mientras está en su período menstrual (verso 19); 8- La  mujer de tu prójimo (verso 20); 9- Con varón como con mujer (verso 22); 10- Con animales (verso 23). Lógicamente, en el caso de las mujeres todo es a la inversa. ¿Cuál es la razón?  Porque eso “contamina” tu tierra  y porque eso trae “destrucción” a los pueblos (Levítico 18: 25,27 y 28). Acaso el ejemplo clásico que conocemos creyentes y no creyentes es Sodoma y Gomorra y las otras tres ciudades de la llanura (Adma, Zeboim y Zoar) (Génesis 14:2). Y cuya sentencia está determinada en Levítico 18:29-30.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 27 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte cinco).



Recalcamos: Habiendo establecido que si Dios da como mandato y bendición el sexo “dentro” del vínculo del matrimonio NO puede ser algo sucio (Génesis 1:28 y 2:24); entonces podemos entender mejor una porción “importantísima” en las escrituras que nos expone el tema (Levítico 18:4) en donde Dios nos da una luz clara para su práctica: “Mis ordenanzas pondréis por obra y mis estatutos guardaréis”. ¿Por qué? Porque esos estatutos “evitan” que hagamos prácticas (incluyendo las sexuales) como las acostumbra hacer el mundo (con lascivia o con mancilla) (Levítico 18:3; Hebreos 13:4). Veamos cómo nos lo dice en el verso 6 de Levítico 18: “Ningún varón se LLEGUE a parienta próxima alguna, para descubrir su DESNUDEZ”. ¿Qué significado tienen las palabras mayúsculas (nota personal) en el original: “Llegarse” (Ervah)= Tocar las partes íntimas. Y “Desnudez”  (Shaer)= Relación carnal. Simplemente significan que, cuando los hijos de Dios practicamos el sexo “dentro del vínculo del matrimonio”, es considerado “santo” por Dios mismo, pues lo realizamos “solamente” en donde sí podemos: “TOCAR LAS PARTES ÍNTIMAS o TENER RELACIONES CARNALES”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 24 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte cuatro).




¿Qué es adulterio y qué es fornicación? Es posible que encontremos personas que no sepan la diferencia entre éstos dos actos, pues bien, esto es lo que nos dice el diccionario de nuestra lengua y la biblia: Adulterio, uno de sus significados es cambiar. Por ello decimos en términos ganaderos por ejemplo: No “adulteres” la leche echándole químicos o agua pues esto “cambia” su pureza. Pero en el sentido moral significa: El acto sexual que efectúa una persona “casada” con otra que no es su pareja, y lo cuál, le hace perder su pureza. En otras palabras, cuando una o ambas personas son casadas el acto sexual que se realiza se denomina adulterio (Levítico 20:10). Ahora bien, cuando lo hacen dos personas que son solteras se denomina fornicación. Por ello en la censura que se hace de éstos pecados en Gálatas 5:19 se mencionan por aparte.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 23 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte tres).



Aparte de ser el contribuyente para la procreación y multiplicación de la especie (Génesis 1:28), el sexo también es para mostrar nuestro amor y satisfacer nuestro placer  (vea Génesis 24:67). NO existe condena por tener ese gozo con la pareja que Dios nos permitió tener (Proverbios 18:22). El hombre más sabio de la historia expresó: “Sea BENDITO tu manantial, y ALEGRATE con la mujer de tu juventud… sus CARICIAS te SATISFAGAN en TODO tiempo, y en su amor RECREATE siempre” (Proverbios 5:18-19). Es más, éste sabio también nos enseñó que faltarle a ese amor (adulterio, Proverbios 18:20), es provocado por haber desagradado a Dios en alguna medida: “Fosa profunda es la boca de la mujer extraña, AQUÉL contra el cual Jehová estuviere AIREADO (tan molesto que lo expone públicamente) caerá en ella” (Proverbios 22:14). Y tiene consecuencias duras: “Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta NUNCA será  borrada” (Proverbios 6:32-33). En éste punto hemos de entender que: El adulterio o la fornicación (pecado) sí está en condiciones de ser perdonado (hechos 3:19), más la consecuencia (afrenta) no. Eje. Alguien puede tener un hijo con una mujer que no es su esposa, y luego arrepentirse, el pecado del adulterio o fornicación será perdonado pero la afrenta no (el hijo seguirá allí).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 22 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte dos).




Otra prueba que el sexo era bendito por Dios dentro del vínculo del matrimonio desde el principio es el hecho que, en la antigüedad, una mujer estéril era vista con menosprecio ¿Por qué?. Por dos razones: 1- Dios había declarado que la mujer obtendría su salvación pariendo hijos “dentro” del vínculo del matrimonio (Génesis 3:16 y 1ª. Timoteo 2:11-15), por lo tanto, al haber nacido estéril se le veía como rechazada por Dios. Y, 2- Porque había una promesa de engendrar al Salvador de la simiente (Génesis 3:15), y, al ser estéril una mujer quedaba, supuestamente por voluntad divina, fuera de esa posibilidad lo que la convertía en rechazada o descalificada por Dios, y por lo tanto, a los ojos de los hombres también. Y eso, lo sabían los patriarcas (Abraham por Sara): “He aquí mi mujer es estéril y ¿me heredará uno que es mi criado?” (Génesis 11:30 y 15:3 y 6); Isaac por Rebeca (Génesis 25:21); y, Jacob por Raquel (Génesis 29:31).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 21 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte uno).



El sexo en el matrimonio es un “mandato” de Dios, por lo que primeramente tenemos que establecer que NO es algo sucio ni tiene por qué ser vergonzoso (Adán y Eva fueron creados desnudos): “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28). Por lo tanto, su principal objetivo (pero no el único) es con fines de procreación. Sabiendo Dios que para ello el hombre necesitaba una pareja perfecta entonces declaró: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea” (Génesis 2:18), y su expresión fue: “Varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). En otras palabras, el sexo era para “un” él y “una” ella, no para una pareja formada de dos “él” o dos “ellas”, esto más bien lo maldijo y lo vio como una abominación (rechazo y condena) cuando más adelante dio sus leyes (Levítico 18:22). Por lo tanto, en el sexo bendito por Dios (dentro del vínculo del matrimonio) solamente pueden participar un hombre y una mujer, no un tercer género inexistente (Génesis 2:24). Con razón el  Señor solamente creó una pareja, no dos, ni mucho menos un tercer género.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 20 de julio de 2020

Lo que la Biblia dice del sexo: (Introducción)


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“No llames inmundo lo que yo he santificado”, éstas palabras le fueron dichas al apóstol Pedro, cuando éste se negó a comer de las viandas que del cielo le habían enviado (Hechos 10:15). Pero valen también para el tema del sexo “en o dentro del vínculo del matrimonio instituido por Dios, o sea, entre UN hombre y UNA mujer”. Lastimosamente, los “religiosos”, no Dios, han hecho de éste tema un TABU (algo prohibido de sacar a la luz), haciendo MUCHO daño a las parejas de jóvenes que con gran ilusión y con todo derecho se unen en el santo vínculo del matrimonio.

Toco éste tema con reverencia y temor de Dios, (a manera de “referencia”, no de autoritarismo) expongo que soy, a Dios gracias, una persona en estado física y mental de salud sana de 68 años de edad; con 48 de vida matrimonial, una viudez de por medio, un segundo matrimonio, y, 40 años en los caminos de Dios. Y, lo toco, no por o con morbosidad sino con el único fin de ayudar, pidiéndole al Señor su guía, su respaldo y su bendición. Si usted es muy susceptible al tema… por favor no lo lea.

Nota: Toda la base aquí expuesta es bíblica, evitaré, en lo posible emitir opiniones personales Dios me permita lograrlo. Pero por favor, NO olvidemos dos situaciones: 1- Lo que Dios santificó… no podemos llamarlo inmundo y mucho menos dentro de su contexto, que para el caso, sería el matrimonio. Y, 2- Que la libertad que recibimos del cielo en ésta área no podemos convertirla en libertinaje. Meditemos.   

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 17 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte final).




Tenemos que conocer, respetar y guardar las leyes que Jehová nuestro Dios nos da, pero, también tenemos que ser ecuánimes (que no nos dejemos llevar por la pasión), pues no solamente podríamos morir nosotros sino llevar a la muerte a otros. Qué mejor ejemplo podemos tener en los fariseos, saduceos y escribas, o sea, los religiosos del tiempo del Cristo, qué, justos en extremo como querían ser, planearon asesinar al dueño de casa para quedarse con la casa (templo) (Mateo 21:33-46; Marcos 12:1-11; Lucas 20:9-18) (la hipocresía les permitía conspirar para matar, pero no les permitía entrar al pretorio para no “contaminarse”, y así, tomar la pascua Juan 18:28). Y, ¿Qué fue lo que lograron: Pues asesinar y quedarse con la casa… pero perdieron al dueño de la casa”. Para terminar el tema remarcamos: Si, Dios desea que nuestro sí, sea un sí; que nuestro no, sea un no; pero, también desea que no seamos de aquellos que cuando él nos mande seamos más justos que su justicia como le pasó a Pedro (Hechos 10:14), no sea que Dios mismo nos responda: ¡NO LLAMES INMUNDO A LO QUE YO YA HE LIMPIADO! (Hechos 10:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 16 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte cuatro).




En el libro de La Tora o Pentateuco, Jehová le imparte las leyes que deben ser leídas, respetadas y cumplidas a su pueblo. Entre esas leyes está la de respetar y guardar el sábado, durante el cual no se debía hacer ninguna tarea… bajo pena de muerte irremisible (Exodo 31:15). Irremisible quiere decir que “no hay otra solución”. Sin embargo, en los evangelios vemos al Cristo en varias ocasiones hacer milagros y tomar acciones “no autorizadas”  precisamente en día sábado, en día de reposo, en día sagrado (Lucas 14:1-4; Juan 9:14; Mateo 12:1). Cuando es confrontado por los religiosos “legalistas” su respuesta es más que significativa: “No hago nada por mi propia cuenta… sino lo que veo hacer al Padre eso hago” (Juan 5:19). ¡Y no murió!. Nuevamente vemos que, cuando somos enviados por Jehová, entonces las leyes dejan de ser inquebrantables, repetimos por aquello de los legalistas, ¡Cuando somos enviados  por Jehová, no por cuenta propia!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 15 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte tres).




Como hemos estado viendo, es bueno conocer, respetar y guardar las leyes y normas que nos dio nuestro Dios, pero, también es cierto que hay ocasiones en las cuales él mismo nos autoriza y hasta nos manda que hagamos algo al margen de esas normas. Ciertamente dicen las escrituras que nuestro sí, sea un sí firme. Pero, también es cierto que el extremo del cumplimiento de esas leyes nos convierte en “legalistas” y el legalismo es la levadura de los fariseos de la cuál tantas veces advirtiera el Cristo a sus discípulos, pues se convierten en dañinas doctrinas de hombres (Mateo 16: 6 y 12). No en balde el Cristo criticó tan drásticamente a los religiosos por su extremismo en cumplimiento de las leyes como lo vemos en Mateo 23:3: “Dicen pero no hacen”; y en Mateo 23:27: “Sepulcros blanqueados”. Respetemos las leyes y las normas de Jehová nuestro Dios, pero no permitamos que nos impongan ni nos impongamos nosotros ser TAN justos que muramos (Eclesiastés 7:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 14 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte dos).




Cuando Jehová da la orden de hacer el Tabernáculo, y en él, poner los panes de la proposición (Exodo 25:30 y 1ª. Reyes 7:48) da también la orden que no pueden ser tocados y menos comidos por nadie que no fuera el Sumo Sacerdote y sus sacerdotes, pues esa o esas personas morirían. Sin embargo, cuando David huye a Nod porque el Rey Saúl le persigue, el sacerdote Ahimelec le provee panes de la proposición para que sobreviva sin que Dios se enoje y los aniquile, el único requisito era que no hubieran tenido relación carnal con una mujer en tres días (1ª. Samuel 21:4-5). ¿Cuál es el punto? Otra vez, Dios desea que nuestro sí, sea si; que nuestro no, sea no; y que seamos justos, pero… que esa justicia no sea llevada tal extremo que nos mate. Cuando realmente recibimos de Dios “autorización o aprobación” para hacer o decir algo, podemos hacerlo y no moriremos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 13 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte uno).




Si algo le encanta a Dios, es que seamos decididos, valientes (Mateo 12:11); y perseverantes (Mateo 24:13). Pero, también nos dejó dicho desde hace casi tres mil años: “No seas DEMASIASIADO justo… ¿Por qué has de destruirte?” (Eclesiastés 7:15). Y como diría cualquier persona ¿Y… entonces?.  Veamos: (para los que somos creyentes), nuestro padre Abraham tenía restringido ir a Egipto pues era un símbolo de maldad, paganismo, idolatría y pecado, todo de lo cual debemos apartarnos. Sin embargo, Dios mismo le dice en determinado momento a Jacob, el hijo de Abraham: “No temas descender a Egipto… porque yo iré contigo” (Génesis 46:46). Aquí hemos de ver varias lecciones: 1- Tenemos que tener obediencia antes que nada delante de Dios, si él dice si, es sí; si él dice no, entonces es no; y si dice espera, entonces hemos de esperar. 2- No tomemos iniciativas propias, pues toda iniciativa trae consecuencias. 3- Aún y cuando tomemos o dejemos de tomar acciones, en la justicia de Dios, si vamos con una “palabra directa y comprobada de él… entonces nos irá bien”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 10 de julio de 2020

Muchos impíos… mucha transgresión.




¿Por qué el mundo está al borde de un colapso? Por la misma razón que lo estuvo en el pasado: “La maldad de los hombres es mucha” (Génesis 6:5). ¿Cuál fue la solución en ese entonces? La destrucción masiva del ser humano por medio de un diluvio de agua (Génesis 7:22). Hoy, vemos en franco cumplimiento las palabras escritas por los profetas Daniel: “Los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá” (12:10b). Y las dichas por el apóstol Juan en Apocalipsis 22:11: “El injusto sea injusto todavía, y el inmundo sea inmundo todavía”. ¿Cuál creemos que será la solución a ese problema hoy? Respuesta: Pues la misma que ayer, solamente que ahora con fuego (Isaías 66:15-16; 2ª Pedro 3:7). La soberbia, el dinero y el poder de un grupo de personas está mostrando lo sucio e indignante que puede llegar a ser el ser humano, la falta de respeto y honra a Dios será nuevamente la causa de la destrucción del hombre (Apocalipsis capítulos 8 y 9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 9 de julio de 2020

¿Por qué se alborota la tierra?



Alborotar: Perturbar, causar desorden, producir grandes olas. Hay razones que la mente humana no puede llegar a comprender pero son verdades dichas por Dios. Ejemplo, en el libro de Proverbios en el capítulo 30 se nos dice lo siguiente: “Por tres cosas se alborota la tierra… y hay una cuarta que no puede sufrir” (verso 21), veamos:

Tres cosas que alborotan la tierra: 1- El siervo cuando reina. Una persona que ha sido sojuzgada por mucho tiempo, cuando llega a reinar su falta de cultura y preparación lo ensorbecen, y eso, alborota la tierra (Lamentaciones 5:8). 2- El necio cuando se sacia de pan. Es muy difícil manejar la riqueza, y cuando hemos tenido limitaciones por mucho tiempo si no maduramos en la cultura de la administración, los sentimientos pueden dominarnos más que la razón, eso, alborota la tierra (Juan 6:26 y Mateo 23:14). 3- La mujer repudiada cuando se casa de nuevo. Pues provoca a envidia, y eso, alborota la tierra como sucedió con Israel y los gentiles (Romanos 9:25 y Jeremías 31:9). Y por último nos dice que: “Si algo es insufrible por la tierra”, es la sierva cuando llega a ser señora (Génesis 15:5). El orgullo, la vanidad y la falta de cultura son un veneno que perturban, causan desórdenes y producen muchas grandes olas. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por Señor:  

miércoles, 8 de julio de 2020

¡Un pagano reprendiendo a un creyente!




Abraham, en clara desobediencia, y, en plena falta de fe que Dios le proveería de lo necesario para sobrevivir durante la hambruna, decide por cuenta propia ir a Egipto (Génesis 12:10). Resumiendo la historia podemos decir que Sara a pesar de sus 60s (Génesis 17:17), era aún una mujer hermosa, tanto así, que los príncipes y Faraón la desean (Génesis 12:15). Habiéndola tomado Faraón, Jehová trajo contra sí males, por lo que éste manda llamar a Abraham para “encararlo y reprenderle” (Génesis 12:18-20). Imagínese usted: “Un pagano impío… reprendiendo, no a un hombre de Dios sino más bien al hombre de Dios”. ¿A qué vamos?  A que hoy, en la “llamada” Iglesia usted como simple oveja NO tiene permitido hacerle ver a un líder su “error” porque se defienden con la triste excusa: ¡No tentarás al ungido del Señor! Y hasta corre riesgo de ser “expulsado” de la congregación si no se ¡somete! Utilizando muy vana y convenientemente una frase que fue exclusivamente para que David la utilizara con el Rey Saúl (1ª. Samuel 24:6). Meditemos, pues, con el “debido respeto” cualquiera debería enfrentar cara a cara a un superior cuando éste comete una falta (Gálatas 2:11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 7 de julio de 2020

Cuán pronto sometería yo a sus enemigos.




Ya sea por Chana o por Juan como decía la abuela, siempre tenemos personas que no precisamente son nuestros amigos o simpatizantes, y, por más que hacemos o dejamos de hacer para acercarnos no lo logramos. El libro de los Salmos nos da una muy buena solución: “Si mi pueblo tan sólo me escuchara y quisiera andar en mis caminos… cuán pronto sometería yo a sus enemigos, dice Jehová” (Salmo 81:13). Un ejemplo muy claro lo vemos entre Jacob y Esaú, Esaú cree que Jacob le robó la bendición de la primogenitura a pesar que en realidad él la canjeó por comida (Génesis 25:27). Cuando se da cuenta de lo que hizo, entonces jura venganza a muerte (Génesis 27:41). Jacob tiene que huir y regresará con mucho temor casi 20 años más tarde (Génesis 32:7) con el siguiente clamor a Jehová: “Líbrame del poder de mi hermano Esaú, pues tengo miedo de que me mate” (Génesis 27:11)… Y, como Jacob era pueblo de Dios es escuchado y pudo ver: “Cuán pronto sometería Jehová a su enemigo” (Génesis 33:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

lunes, 6 de julio de 2020

El justo conoce la causa del pobre.




Causa, significa también “razón de ser o actuar”. Con esa premisa de base, quizás podremos ver con más claridad el mensaje arriba descrito e inmortalizado en Proverbios 29:7. Pero: ¿A quiénes considera Dios como justos?, veamos: 1- A quienes hayan gracia delante de él por “fidelidad” como Noé (Génesis 6:8); 2- A quienes le “creen” como Abraham (Génesis 15:6); 3- Los que se “apartan” del mal por temer de su nombre como Job (Job 1:1). Todos éstos factores en conjunto debieran ser codiciables de alcanzar por todos quienes nos llamamos creyentes, para tener y practicar una cualidad muy importante: “Empatía”. Es decir, no a ponernos a buscar (conocer) el por qué una persona está en la situación en que está (razón de ser o actuar), sino más bien a ponernos en sus zapatos y a pensar: ¿Cómo puedo ayudar a ese alguien?.  Ahora bien, ayuda significa “auxiliar o cooperar con alguien” pero NUNCA implica mantenerlo (Deuteronomio 22:4, aunque parezca grosera la comparación, nos explica que se le ayuda a levantarse… pero no se le carga).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 3 de julio de 2020

¿No será acaso que estamos en lo mismo?



Hace tres mil años un profeta (Jeremías) nos muestra ésta historia: “Todas sus puertas están cerradas, sus sacerdotes gimen, y sus vírgenes están afligidas” (Lamentaciones 1:4). Hace dos mil años, se nos muestra ésta otra con el Cristo de protagonista: “Y entrando al templo, echó fuera a todos los que vendían y compraban en él” (Lucas 19:45). Vemos hoy, algo similar: “Las puertas de las iglesias están cerradas en todo el mundo y muchos gimen”, y, quien es iglesia (la verdadera) a pesar de estar siendo afligido en casa, al igual que nuestros padres Noé (Génesis 8:20) Abraham (Génesis 12:7) el profeta Daniel (Daniel 6:10), y como también lo hizo el Cristo cuando fundó SU iglesia en el principio… haciendo altares (Hechos 1:13 y 2:1; Romanos 16:5; 1ª. Corintios 16:19). La pregunta es: ¿No será acaso, que como “nunca” nos dimos cuenta que en lugar de tomar el templo para casa de oración lo habíamos tomado para comprar y vender  por avaricia (2ª. Pedro 2:3), Dios tuvo que intervenir hastiado que estuviéramos haciendo lo mismo, para que meditemos, o más aún, para sacudirla y limpiarla?

Señor: Danos un HONESTO celo por tu casa.

jueves, 2 de julio de 2020

Dios mío, Dios mió ¿Por qué me has desamparado?




El Cristo recién acaba de ser tomado prisionero, víctima del “celo” de los líderes religiosos (Juan 11:49-51), y, de la “traición” de un amigo íntimo (Mateo 26:15). Ya dictada la sentencia, es puesto en la cruz en donde clama: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? (Marcos 16:34). Aquél que nunca pecó se sintió desamparado en un momento de su vida, y nosotros, pecadores contumaces vemos su mano todos los días de la nuestra, sin embargo nos quejamos, murmuramos y no agradecemos. Hoy, el mundo se debate en la extinción de un orden económico que nos llevó al desastre, estamos prisioneros del sistema y prisioneros en nuestras propias casas, sin embargo, seguimos siendo “amparados” por nuestro Dios pues tenemos lo indispensable y persistimos sanos. El punto es el siguiente: Por qué mejor no cuestionamos aunque sea por un momento: Señor: ¿POR QUÉ, NOS HAS AMPARADO?  Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 1 de julio de 2020

¡Para que NO entiendan!




Una de las parábolas más bellas e ilustrativas del Señor, la del sembrador y la semilla, fue dada junto al mar (Marcos 4:1). Al volver y estar a solas los discípulos le preguntan al Cristo: “Señor, ¿Por qué les hablas por parábolas? (a los religiosos)”. La respuesta es no solamente contundente sino desde nuestro punto de vista “aterradora”: ¡Para que viendo, no perciban; y para que oyendo, oigan pero NO entiendan… para que NO se conviertan! (Marcos 4:12). El rey Nabucodonosor tiene un sueño y al quedar en confusión,  manda llamar a Daniel y escucha éstas palabras: “Bendito el nombre de Dios, porque suyos son el poder y la gloria, él es quien revela lo profundo y escondido” (Daniel 2:1,20 y 22). Hoy, estamos, aunque muchos no lo entendamos… viviendo una parábola. Si tratamos de entenderla con la mente humana nos quedaremos como los religiosos sin respuesta alguna, o como el rey Nabucodonosor en confusión. Solamente Dios puede revelarnos el significado de lo que estamos viviendo (Jeremías 33:3).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.