jueves, 28 de febrero de 2019

Siguiendo al del cántaro.




“Sigan al hombre con el cántaro de agua”.
(Lucas 22:10).


En Guatemala hay una compañía que reparte agua pura en botellones, el punto es que son los únicos que lo hacen, por lo que cuando uno mira a algún hombre acarriándolos sabe que son de esa compañía. Si alguien le dice a usted, para llegar a una dirección determinada… siga al hombre con el garrafón de agua, preguntamos: ¿A cuál sigue, si todos llevan un garrafón de agua igual?. Cristo envía a Pedro y a Juan (Lucas 22:8) para que preparen lo necesario para la fiesta de la Pascua, y la indicación que les da es: “Sigan al hombre con el cántaro de agua”. Pero, ¿sabía usted que antiguamente TODOS tenían y acostumbraban llevar cántaros con agua? Vea: Génesis 24:15; Juan 2:6; 4:28. Entonces, ¿Cómo hacer para identificar a quien el Señor había dicho? El apóstol Pablo, antes de enseñar a los creyentes en Corinto (1ª. Corintios 11:23) el punto de la Pascua celebrada por el Señor,  les explica en el verso 19: “Es preciso que haya disensiones, para que sea manifiesto quienes sean aprobados”. Solamente por el Espíritu de Dios podemos saber quién es el verdadero líder que lleva el cántaro de agua de la palabra verdadera de Dios (Juan 16:13). ¡No sigamos a cualquiera que lleve un cántaro de agua! ¡Predicadores hay muchos, pero los verdaderos deben haber sido probados y aprobados en medio de una disensión!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 27 de febrero de 2019

¿No lo sabes?





“Eres tú maestro, y no lo sabes”
(Juan 3:10).


Casi todo en ésta vida requiere requisitos, queremos ser profesionales, el requisito es estudiar hasta graduarnos; queremos casarnos, el requisito es no tener compromisos con otra persona; queremos ser líderes, el requisito es ser elegido y prepararse para serlo. Cristo cuestiona a alguien que se “suponía” era maestro en Israel, y al ver que no distingue ciertos conceptos le dice: ¿Eres tú maestro en Israel… y no sabes éstas cosas? (Juan 3:10). Ciertamente en la vida nacen muchos liderazgos por necesidad, liderazgos que Dios respalda (como cuando una mujer enviuda y tiene que tomar las riendas de la familia y es empoderada por Dios). Pero, en lo que a la Iglesia se refiere, nada mejor que alguien “elegido”, se prepare, sea probado y aprobado para el liderazgo. Pues si algo le ha hecho muchísimo daño a la Iglesia de Jesucristo es la falta de llamamiento y la falta de preparación de muchos llamados líderes. Un liderazgo repentino, sin llamamiento o con falsos intereses no puede ser respaldado por el Espíritu Santo. ¿Cómo puede llevar alguien a los pies de Cristo a otros, si él mismo no conoce el camino? ¿Cómo puede alguien enseñar el camino, la verdad y la vida, si no conoce a Cristo y su evangelio de la cruz? ¿Cómo podemos llegar a un destino si tomamos el camino equivocado?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 26 de febrero de 2019

Todo será nuevo.





“Porque he aquí que yo crearé cielos y tierra nuevos”.
(Isaías 65:17).


Todos, creyentes y no creyentes, hemos escuchado el término “Milenio”. Según las escrituras, será un tiempo de mil años (Apocalipsis 20:4-6) en los cuales quien será el Rey de reyes y Señor de señores será Cristo. Ahora bien, ¿Quiénes participarán de ese reino? La respuesta nos la dio el Padre hace casi 28 siglos por medio del profeta Isaías, veamos: “Los elegidos de Dios…”. Y, ¿Qué características tendrán esos elegidos? En ese mismo capítulo se nos explica: 1- Quienes le obedezcan (verso 2a); 2- Quienes tengan buenos pensamientos (verso 2b); 3- Quienes no lo provoquen a ira (verso 3a); 4- Quienes no sacrifiquen en huertos (verso 3b); 5- Quienes  no quemen incienso en ladrillos (verso 3c); 6- Quienes no coman cosas inmundas (verso 4b); 7- Quienes no se crean más santo que los demás (verso 5). Todos esos elegidos edificarán casas… y morarán en ellas; plantarán viñas… y comerán de sus frutos; y esos “escogidos” DISFRUTARÁN de la obra de sus manos (verso 22 final). No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición, y antes que clamen… el Señor les responderá (verso 24). En ese tiempo no habrá niño que muera de pocos días, ni anciano que sus días no cumpla (verso 20). Vale la pena vivir humillado a los pies de Cristo para poder participar de ese tiempo maravilloso que nos ha sido prometido.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 25 de febrero de 2019

A pesar de haber pecado.




“Y tuvo Ezequías riquezas y gloria”.
(2ª. Crónicas 32:27).


Todos los hombres y mujeres que trabajamos lo hacemos no solamente por el sustento diario, sino también para guardar algo para nuestra vejez. El hacerlo ciertamente se nos ha convertido en una obsesión o afán, pero el no hacerlo es una insensatez e ingratitud, pues sometemos a nuestros parientes más cercanos a luchas extras además de las suyas. Nunca debemos perder la esperanza de que Dios nos prospere si nos humillamos a sus pies. Quizás un ejemplo idóneo en éste sentido sea el rey Ezequías, Dios le dice que va a morir, éste clama por la vida y Dios le concede quince años más. En ellos él comete un pecado grave de desobediencia y orgullo (2ª. Crónicas 32:24.25), sin embargo, la gloria y las riquezas le vinieron a Ezequías “después” de haber pecado y tener un “arrepentimiento genuino” delante de Dios (verso 27). No importa la edad que tengamos; no importa el pecado que hayamos cometido; no importa lo infortunado que haya sido nuestro camino por nuestra culpa o por culpa de otros; si buscamos a Dios tarde o temprano encontraremos, al menos, la estabilidad económica que él nos promete, y quizás hasta la riqueza y la gloria. Muchos hombres y mujeres han encontrado eso a avanzada edad… ¿Por qué no había de pasarnos a nosotros si nos humillamos a los pies de Cristo?  


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 22 de febrero de 2019

Si vosotros siendo malos.





“Quién le da a su hijo una piedra en lugar de un pan”
(Mateo 7:11).


La sentencia de Dios al hombre fue: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente” (Génesis  3:19); y a la mujer: “Te salvarás teniendo dolores de parto por tus hijos” (1ª. Timoteo 2:15). En otra parte de la escritura Cristo expresa: “Si vosotros siendo malos, no le dáis a vuestros hijos piedras cuando os piden un pan, cuánto más vuestro Padre celestial no os dará lo que le pedís” (Mateo 7:11). Ahora bien, si nosotros los hombres “malos” luchamos por darles pan a nuestros hijos ¿Qué pudiéramos pensar de aquellos que NO luchan por ello? ¿Cómo nos califica Dios, si mantenemos a nuestra familia con lo que otros nos puedan o quieran regalar? ¿Cómo podemos dormir tranquilos, sabiendo que nuestros hijos viven frustrados por no tener para cubrir sus necesidades o lo que desean y no tienen, solamente porque nosotros no somos capaces de producir? ¿Agradará a Dios, que siendo nosotros “creyentes”, y estando las miradas del mundo sobre nosotros, no seamos un ejemplo a seguir? El apóstol Pablo expresó sabiamente por medio del Espíritu Santo: “El que No trabaja… que TAMPOCO coma” (2ª. Tesalonicenses 3:10). ¡Luchemos por ser y dar ejemplo!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 21 de febrero de 2019

Yendo un poco más adelante.




“Se postró sobre su rostro y dijo…”
(Mateo 26:39).


No nos cansaremos de predicar que el verdadero evangelio, el evangelio de Jesucristo es el evangelio de la cruz. Cristo, cuando estaba a punto de entregar su vida para salvarnos por medio del derramamiento de su sangre santa “va un poco más lejos” que los demás, y exclama: “No se haga lo que yo quiero… sino tu voluntad Padre mío”. ¡Cuánta diferencia existe entre nuestro hermano mayor y nosotros!  Siempre con la tendencia a “evitar” que se haga la voluntad de Dios cuando creemos que no está acorde a lo que nosotros buscamos, queremos o necesitamos. Siempre evitamos, por miedo, por cautela, por conveniencia propia… el ir un poco más adelante que los demás. Si le sucede a otro, está bien, pero que no nos suceda a nosotros, casi siempre esa es nuestra triste actitud, exageradamente contrastante con la actitud de Cristo. Moisés se mantuvo como viendo al invisible (Hebreos 11:27)… y tuvo un final exitoso; Cristo se sometió a la voluntad del Padre (Mateo 26:39)… y tuvo un final exitoso; ¿Cuál sería la razón, para qué, si nosotros nos mantenemos como viendo al invisible y no sometemos a la voluntad de Dios no tengamos también un final exitoso? Señor: ¡Hágase tú voluntad y no la nuestra!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 20 de febrero de 2019

¿Es una guía u otra vana repetición?





“Padre nuestro que estás en el cielo”
(Mateo 6:9).


Nuestro Señor Jesucristo en su sermón del monte, nos enseña que no debemos hacer “vanas” repeticiones de oraciones, le hemos hecho tan poco caso, que la misma “guía” que él nos dejara para orar, la hemos hecho una “vana repetición” a la cuál hasta le hemos puesto título (El Padre Nuestro). ¿Por qué lo decimos? Pues simplemente porque la recitamos de memoria pero NO hacemos hincapié en lo que él nos dejó dicho, veamos: 1- La guía inicia haciéndonos consciencia que él es el Padre y que él sí es santo; que esas son las razones por las que lo debemos buscar; pero nosotros lo buscamos solamente para hacerle peticiones (verso 9); 2- Que nos inclinemos ante él y que “aceptemos” lo que él permite en nuestras vidas haciendo SU voluntad; pero nosotros nos oponemos al hacer “declaraciones” en contra de esa voluntad (verso 10); 3- Pedimos repetidamente que nos dé el pan de cada día; pero nos afanamos en abastecernos para muchos días, cometiendo el mismo pecado que el pueblo de Israel en el desierto con el maná, y lo único que podemos provocar es que ese pan se descomponga (verso 11); 4- Repetimos que nos perdone nuestros pecados; pero nosotros no perdonamos a los que nos ofenden (verso 12); 5- Le pedimos que no nos meta en tentación; pero no luchamos contra los enemigos de la carne sino que nos dejamos llevar por los deleites de la misma (verso13). En resumen, NO hagamos de la guía de oración que nuestro Señor Jesucristo nos dejó… otra vana repetición. ¡Practiquémosla!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 19 de febrero de 2019

Por causa tuya.




“Porque por ti, oh hermano”
(Filemón verso 7).


Filemón, era un creyente que residía en Colosas, él y su esposa Apia, eran grandes seguidores del evangelio de Jesucristo, tanto así, que siendo pudientes económicamente (la prueba es que tenían esclavos, verso 16), dirigían una iglesia en su casa (verso 2). Por cierto, cómo evitaríamos prostituir la Iglesia si aún nos reuniéramos así, en lugar de estar manteniendo vanos y costosos templos y megatemplos, en donde muy comúnmente lo que se engrandece es el nombre del hombre y no el de Dios. En fin, el punto “importante” es el siguiente, el apóstol Pablo exalta la laborar y ejemplo de vida de Filemón y Apia expresando lo siguiente: “Tenemos (Pablo y Timoteo), gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano han sido CONSOLADOS los corazones de los santos” (verso 7). La pregunta es, asistamos o no a un templo o nos quedemos en casa escondidos y guardados a los pies del Señor: ¿“Estamos con nuestros ejemplos de vida… dando gran gozo a Dios, y sobre todo… CONSOLANDO los corazones de los santos?”. Si la respuesta es sí… la Gloria sea para Dios; pero si la respuesta es no… entonces algo estamos haciendo mal, muy a pesar de que no faltamos a la Iglesia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 



lunes, 18 de febrero de 2019

Las cosas que me han sucedido.




¡Quiero que sepan hermanos!
(Filipenses 1:12).

Lo hemos dicho en varias ocasiones: ¡A nadie nos gustan los momentos desagradables que la vida nos presenta!. El apóstol Pablo les escribió hace dos mil años a los creyentes establecidos en Filipos, afirmando que para un “creyente” lo que le sucede, aún sea esto  negativo o desagradable… siempre redunda en la “Gloria de Dios” (verso 12). Y, si a esto sumamos una buena actitud sin murmuración y queja frente al suceso, entonces la “Gloria a Dios es mayor” porque: 1- Progresa el evangelio (verso 12b); 2- Damos buen testimonio delante de los hombres (verso 13); 3- Se da ánimo a los hermanos (verso 14); 4- Nuestra fe se afianza al extremo de descubrir en propia carne que: “El vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Verso 21). Cuando lo desagradable nos sucede le llamamos “algo malo”, cuando lo agradable nos sucede le llamamos “algo bueno”. Pero olvidamos que nuestro Dios es “bueno”, y que por lo tanto, TODO lo que nos sucede no importa cómo lo vean nuestros ojos… Dios siempre lo permite porque es bueno no solamente para nosotros sino para su Gloria.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


viernes, 15 de febrero de 2019

¿Ya estamos viviendo el Reino?




“Porque mi reino NO es de éste mundo”
(Juan 18:36).


No son pocos los predicadores que enseñan que ya estamos viviendo el Reino de Dios. Las respuestas de las preguntas que vienen al caso NO permiten que podamos creer esa doctrina. Cristo mismo nos dijo: “Mi reino NO es de éste mundo” (Juan 18:36); entonces, qué hombre puede contradecirlo siendo que el Hijo de Dios bajó del Reino para decirnos que el Reino NO está aquí. El apóstol Pablo, lleno del Espíritu de Dios enseñó: “El reino de Dios NO es comida ni bebida… sino justicia, paz y gozo” (Romanos 14:17); Paralelamente, vemos que, creyentes y no creyentes no solamente queremos sino necesitamos la tan “sufrida” comida diaria y deseamos estar bien económicamente; sino que también clamamos a gritos por justicia, padecemos la falta de paz y no encontramos gozo casi en ningún lado. Pero, por si éstos argumentos fueran insuficientes. Veamos lo que Cristo nos dijo en el Sermón del Monte en las bienaventuranzas: “Bienaventurados” los: 1- Pobres; 2- Los que lloran; 3- Los que tienen hambre; 4- Los que tienen sed de justicia; 5- Los que padecen persecución; 6- Los que sean vituperados... porque ELLOS verán a Dios (verso 8) y porque su galardón será grande EN el cielo... (¡No aquí en la tierra!)  Preguntamos: ¿Se concibe un Reino en donde aquellos a los que se les ha ofrecido TODA clase de parabienes porque son “Hijos del Rey”… vivan pobres, llorando, teniendo hambre, buscando justicia, siendo perseguidos, siendo vituperados? Si eso es así, o nos está mintiendo Dios…o… nos están engañando algunos líderes. El único problema con ésta conclusión es que Dios NUNCA ha engañado a nadie, mientras que esos líderes VIVEN de eso (Números 23:19).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


                



jueves, 14 de febrero de 2019

Reedificar. (Parte final).


   

“Reedificarán las ruinas antiguas”
(Isaías 61:4).
Restaurar los “escombros de generaciones”. ¿Qué significa esto en lo espiritual? Todas las familias están unidas por el ADN en su sangre  Tan es así, que cuando actualmente existe alguna duda de la paternidad sobre una persona, laboratorios especializados pueden comprobar si verdaderamente hay vínculos familiares o no con una simple prueba de sangre. Cada familia pues, está marcada o determinada por ciertos rasgos positivos y negativos característicos. Por ejemplo: existen familias honestas, disciplinadas, ordenadas, trabajadoras, etc. Pero, también existen familias mentirosas, engañadoras, aprovechadas, informales, impuntuales, comodonas, etc. Ahora bien, el punto en lo espiritual es el siguiente, cuando Dios nos habla de “restaurarnos” no está hablando de “destruir” nuestra familia ni a nosotros en lo personal, sino de reedificar sobre esos “escombros negativos de familia”, y luego darnos el toque cosmético, como en el caso de la casa en reconstrucción que analizamos antes. Es por ello que el proceso es largo y cuesta que lo veamos tanto nosotros como los demás. Hemos de acotar, que, en las personas “elegidas” por el Señor para predicar SU palabra, esos procesos son mucho más intensos y mucho más duraderos (los profetas mayore, Daniel, Pablo). ¿Quién tiene oídos para oír, que oiga… dijo el Señor? ¡Esa es exactamente la diferencia entre un discípulo y un asalariado! (Juan 15:16).

Nota: (El ADN es la macromolécula base de la herencia. Es un ácido nucleico que contiene la información de las características hereditarias de cada ser vivo y las secuencias para la creación de aminoácidos que generarán las proteínas vitales para el funcionamiento de los organismos. El ADN o DNA (por sus siglas en inglés) son siglas para ácido desoxirribonucleico y tiene como función principal el almacenamiento de toda la información necesaria para la expresión de determinadas características, en segmentos denominados genes o empaquetada en cromosomas).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 13 de febrero de 2019

Reedificar. (Parte dos).


       

“Reedificarán las ruinas antiguas”
(Isaías 61:4).

La restauración pues, es un “proceso”, y un proceso lento no instantáneo. Hace unos meses la madre de un amigo falleció, su casa había de ser restaurada. El primer paso fue escavar un metro y medio para verificar cimentación y drenajes; luego restaurar el sistema de agua. Quienes pasaban por la calle escuchaban que estaban restaurando la casa pero “no miraban nada”. Luego, se reparó el sistema eléctrico y se rellenó y compactó el suelo; pero las personas que pasaban frente a la casa… “seguían sin ver nada” y preguntaban “si realmente la estaban restaurando”. Hasta que la cimentación estuvo aprobada, entonces se pudo iniciar el proceso cosmético, y hasta entonces, las personas que pasaban por frente de la casa creyeron que se estaba restaurando. La casa no fue derrumbada sino restaurada, hoy, es la misma casa pero ya con el proceso concluido. Exactamente lo mismo sucede con nosotros en lo espiritual, Dios no ofreció “demolernos” sino “reedificarnos” (Isaías 61:4). Y eso, no es instantáneo, es un proceso, y es por ello que muchos se preguntan si realmente hay un proceso en la persona.  La restauración de la casa llevó once semanas, y hasta entonces, se vieron resultados. La restauración del hombre dura toda la vida, pues el Señor dijo que restauraría “los escombros de generaciones” (esto significa romper todas esas cadenas y ataduras negativas y dañinas que se llevan de herencias) (Isaías 61:4). Por eso dura tanto, porque las cadenas que traemos de generaciones son lo que somos. Y, reconstruir sobre ruinas antiguas… no es tan fácil como construir algo nuevo, igual que en una construcción natural.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 12 de febrero de 2019

Reedificar. (Parte uno).


   

“Reedificarán las ruinas antiguas”
(Isaías 61:4).

Dios, ha prometido reedificarnos, pero hemos cometido errores al esperar esa reedificación. 1- Dios nos dijo que enviaría a su Santo Espíritu para hacer la obra (Isaías 61:1); nosotros se la hemos dejado a manos humanas (los líderes), muchos de los cuales no están preparados para guiarnos, y lo único que hemos hecho es hacerlos creer que son omnipotentes e insistituibles, y cuando muestran sus deficiencias y debilidades solamente han apartado a mucha gente de las congregaciones y hasta de Dios. 2- Creemos y queremos que la obra sea instantánea (Lucas 21:19), creemos que con llegar a la Iglesia infaltablemente ya es suficiente para la reedificación, tan así, que muchos fuera de la Iglesia al no ver cambios drásticos y prontos en nuestras vidas, lo toman como excusa para no ir ellos también. 3- Olvidamos que Dios dijo: “reedificaré las ruinas antiguas”, él no dijo que haría nuevas construcciones (Isaías 61:4), nos dijo que él “restauraría” las ciudades arruinadas y sobre los escombros de muchas generaciones, no que las derrumbaría. El prometió “reconstruirnos”, no “destruirnos”. En otras palabras los cambios inician por dentro y son poco a poco, nunca ofreció él “repentinamente” transformarnos. 4- Creemos que asistir a la Iglesia nos cambia, olvidamos que somos cambiados “únicamente” cuando somos expuestos a la “santidad” del Espíritu Santo de Dios (Juan 8:32).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 8 de febrero de 2019

¡Este es el camino: SIGUELO!




“Pan de adversidad y agua de aflicción”
(Isaías 30:21).

“Yo soy el CAMINO, la verdad y la vida” (Juan 14:7). “Quien quiera ser MI discípulo, NIEGUESE a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24). “En el mundo tendréis AFLICCION, pero confiad”. Estas fueron “algunas” de las instrucciones que Cristo les dio a sus seguidores de entonces, y, a nosotros por medio de los escritos de ellos. Preguntamos: ¿Son realmente instrucciones? Y, si lo son, ¿Acaso una instrucción es opcional? ¿Tiene que sernos “conveniente” una instrucción para que la cumplamos, o, tiene que cumplirse aunque nos sea desagradable? Nos encanta la motivación que el profeta Isaías le hace al pueblo de Dios: “Aunque haya pan de adversidad, y agua de aflicción, dice el Señor… SIGUEME, porque ESTE es el camino” (el verdadero evangelio: El de la Cruz de Cristo) (Isaías 30:20-21). Y, termina diciéndonos el Señor: ¡Profana tus ídolos…sácalas de ti!   Y, ENTONCES, El Señor te enviará lluvia para la semilla, y el alimento que produzca tu tierra será suculento y abundante” (Isaías 30:22-23). ¿No tenemos lluvia, no tenemos alimento suculento y abundante? ¡Acaso será que no hemos PROFANADO y erradicado nuestros ídolos, sino que, los seguimos haciendo competir con Dios!  Con sufrimiento abnegado y sin ídolos… ESTE, es el camino: sigámoslo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 7 de febrero de 2019

¿En dónde está la ramera?




“¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?
(Isaías 1:21).

El apóstol Juan solía escribir: “Lo que hemos visto, lo que hemos vivido… de eso os escribimos hoy” (1ª. Juan 1:3). Y, ese mismo apóstol junto al apóstol Pedro expresaron en Hechos 4:20: “Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Y, para quienes se sientan aludidos por lo que más adelante viene, y pregunten que quién nos puso por juez suyo, recalcamos las palabras anteriores de éstos dos gigantes del evangelio:”Juzgad si es justo, obedecer a los hombres… antes que a Dios” (Hechos 4:19). La Iglesia, Jerusalén, teniendo que ser el gran templo de la santidad, unos la han convertido en la gran ramera y otros lo hemos permitido. Podemos dar nombres, fechas y hasta detalles de lo que hemos visto y oído, pero tan sólo nos limitaremos a mencionar los hechos.
Convertimos la Iglesia en una ramera, cuando nos “recomiendan” sacar un hijo de casa por sus pecados; cuando la parábola del hijo pródigo nos dice lo contrario (Lucas 15). Convertimos la Iglesia en ramera, cuando un líder “insiste” en que una pareja se divorcie, sólo porque ya se cansó de estar intercediendo entre ellos; cuando la escritura dice que lo que Dios unió no lo separe el hombre (Mateo 19:6). Convertimos a la Iglesia en ramera, cuando un líder a sabiendas que el dinero que es ofrendado tiene “mala procedencia”, es recibido hasta con algaríabía delante de las demás ovejas; cuando el dinero que entra al Alfol dice el Señor que debe de ser grato a SUS ojos no a los de los hombres (Malaquías 3:4). Con razón el verso de introducción termina diciéndonos: “Pero ahora habitan allí… los homicidas”. ¡Cómo te has convertido en ramera… oh ciudad fiel!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


miércoles, 6 de febrero de 2019

La honra.




“Honrarás el rostro del anciano”
(Levítico 19:32).

Estamos viviendo tiempos de tanto afán, que nos hemos olvidado de algunas de las normas básicas de antaño. Un ejemplo claro de ello, es el irrespeto que se está cultivando en contra de los ancianos, de los lisiados, de mujeres embarazadas, y, en general del prójimo. Dios, por ejemplo, dejó muy claro que debemos honrar a TODOS, pero en especial, a cada una de esas personas (Mateo 22:37). Actualmente NO se está practicando, veamos: Ya no somos dignos que nos cedan un lugar en el bus; nos miran mal si hacemos la fila de embarazadas, liciados y ancianos en un banco; y no digamos en el tráfico, los irrepetibles insultos que recibimos, llevemos o no la vía, porque vamos lento. Dios castiga muy fuerte el irrespeto: “Eliseo acaba de recibir la doble porción de unción de su maestro Elías y va subiendo a Betel, y unos muchachos se burlan de él diciéndole: ¡Sube calvo, sube!  Y, ¿Cuál es el resultado? Unos osos salen del monte y despedazaron a 42 muchachos (2ª. Reyes 2:24). ¡Honremos, y seremos honrados algún día!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 5 de febrero de 2019

¿Qué sucede cuando nos unimos carnalmente con una persona?




“El que se une a una ramera… es un cuerpo con ella”
(1ª. Corintios 6:16).

“Y dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán UNA sola carne” Con ésta ORDEN Dios instituyó el sagrado vínculo del matrimonio (Génesis 2:24). Siglos más tarde, Dios inspira a uno de sus apóstoles a enseñarnos lo siguiente: “Pero el que se UNE al Señor… un ESPIRITU es con él” (1ª. Corintios 6:17). La pregunta es: ¿Qué clase de vínculo formamos con la persona con la cuál tenemos relaciones íntimas? ¿Nos hacemos UNO con ellos o ellas? ¡Si, pero no solamente en carne sino también en ESPIRITU!. Por lo tanto, todo lo que su espíritu ha experimentado, cree o piensa nos son transmitidas, y, lo nuestro a ellos o ellas. Esto, también nos explicaría que cuando ya estamos con o en Cristo… NUEVAS CRIATURAS SOMOS (2ª. Corintios 5:17), pues lo santo de El nos es transmitido y nuestro pasado queda atrás, olvidado, tirado al fondo del mar y no se tendrá más memoria de ello (Miqueas 7:19). Así, al unirnos con una persona que no es nuestra pareja matrimonial también nos hacemos UNO o UNA con ella, lo que provocará ese intercambio de experiencias espirituales. Ahora bien, el pecado más grave no es lo que recibamos de esa o de esas personas, sino que nosotros estamos DEPOSITANDO en ella lo santo del Cristo sin que pueda existir un buen fruto, porque no está de por medio de la bendición de Dios, fruto que si puede darse cuando la evangelizamos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    

lunes, 4 de febrero de 2019

¿A qué llama DIOS: Amancillar el lecho matrimonial?




“Honroso sea el matrimonio, y el lecho sin mancilla”.
(Hebreos 13:4).

Dios trata cualquier tema sin reserva alguna, es claro y directo, es el hombre con su religiosidad e hipocresía, que hace un tabú o algo prohibido de lo que Dios ha creado y declarado santo. Ejemplo: El sexo. Iniciaremos por decir lo siguiente: Nuestra lengua traduce la palabra mancillar, así: “Ensuciar, marcar, dañar o estropear”. La idea de Dios de un matrimonio sin mancilla (limpio, sin marcas, sin daños o sin estropear) nos la deja muy clara en el Pentateuco cuando le explica a SU pueblo: “En ninguna de ESTAS cosas os amancillaréis” (Levítico 18:24). Pero, ¿Cuáles son ESTAS cosas que Dios prohibe? (todas están en Levítico 18). Veamos: 1) Tener relaciones íntimas con una parienta cercana (verso 6); 2) Con el padre o con la madre (verso 7); 3) Con una hermana o con un hermano (verso 9); 4) Con la nieta o con el nieto (verso 10); 5) Con la hermanastra o con el hermanastro (verso 11); 6) Con la tía o con el tío (verso 12); Con la tía política o con el tío político (verso 14); 7) Con la nuera o con el yerno (verso 15); 8) Con la cuñada o con el cuñado (verso 16); 9) Con la madre y con su hija, o, con el padre y con su hijo (verso 17); 10) Con dos hermanas o con dos hermanos (verso 18); 11) Con la mujer cuando está en su período menstrual (verso 19); 12) Con mujer o con varón del prójimo (Verso 20); 13) Hombres con hombres o mujeres con mujeres (verso 22); 14) Con animales (verso 23); y 15) La violación (Deuteronomio 34:5). Repetimos, Dios dijo: “No mancillaréis (ensuciar, marcar, dañar o estropear) tu lecho matrimonial con ESTAS cosas. Dios JAMAS prohibió una relación matrimonial íntima consensuada, pues sabía que esto atenta contra la institución que él mismo fundó (1ª. Corintios 7, abunda en razones).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.