miércoles, 30 de enero de 2019

¿Fue sexo, el pecado original? (Parte final).




“Fructificad y multiplicaos”
(Génesis 1:28).

La espiritualidad nace de Dios, la religiosidad ha nacido de los hombres. La espiritualidad nos “hace” santos. Nos hace amar a Dios y luego querer agradarlo, lo cual hacemos al obedecerle. La religiosidad nos hace “creer” que somos santos, es más, nos confunde la definición de santidad, pues nos hace “creer” (insistimos) que porque hacemos o dejamos de hacer algo somos superiores a otros, cuando la santidad simplemente es estar “apartados” para Dios. Y, en términos del matrimonio, lo santificamos cuando nos “apartamos” únicamente para nuestra pareja. Volviendo a nuestro tema del pecado original, encontramos una segunda razón por la cual no pudo ser sexo: “Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el Edén” (Génesis 2:15). Adán estaba SOLO cuando recibió la prohibición; no habría podido “tocar” a una persona que ni siquiera sabía que iba a existir. Una tercera causa: “Más, del árbol del bien y del mal no comerás” (verso 17);  la prohibición fue acerca de comer un fruto NO de tocar o dejar de tocar a SU mujer. Cuarta y final razón: “Eva estaba SOLA cuando pecó” y luego fue, y dio a su marido el fruto (versos 1y 6); Adán se enteró y participó del pecado “después” de Eva. Tenemos pues, suficientes pruebas que el pecado original no fue el sexo. ¡No llamemos inmundo a lo que Dios ha llamado Santo!, eso dijo Dios a Pedro, hablando de alimentos, pero aplica también a éste tema (Hechos 11:9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



¿Fue sexo, el pecado original? (Parte uno).




“Fructificad y multiplicaos”
(Génesis 1:28).

Dios creó al hombre y a la mujer y les dio una ORDEN, no un consejo ni una sugerencia… fue una ORDEN, y, ¿Cómo iban a poder cumplirla sin tener relaciones íntimas? Por siglos, se ha mantenido la religiosa idea que el pecado original del hombre fue el sexo. La religión con ello, tan sólo ha logrado hacer creer que es “sucio” lo que Dios llama “santo”, y también, introducir miedos, estorbos, obstáculos y prejuicios por los cuales al final muchas parejas terminan en separación sentimental y hasta física. El apóstol Pablo, “lleno” del Espíritu Santo enseña: “El marido cumpla sus deberes conyugales con la esposa, y la esposa cúmplalos con el marido” (1ª. Corintios 7:3); y añade: “La mujer NO tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido; ni tampoco el marido tiene potestad sobre su cuerpo, sino la mujer”… y es más, agrega la única “excepción” a la norma: “Solamente, sepárense y de mutuo consentimiento… para ORAR” (versos 4-5). Y aún agrega, de no cumplirse ésta norma, lo que puede suceder (y que de hecho hemos visto por siglos suceder): ”Para que Satanás no os tiente” (mismo verso 5). Hay personas débiles que ellas solas se dejan tentar por Satanás, pero otras lo son por culpa de los prejuicios que la religión ha sembrado en su conyuge. Cristo dijo: “Es necesario que haya tropiezos… pero ay de aquél por quien sean provocados” (Lucas 17:1).  Punto uno: No pudo ser sexo el pecado original, siendo que era una orden de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 29 de enero de 2019

Midamos las consecuencias de nuestros hechos




“Nosotros, justamente padecemos”
(Lucas 23:41).

Todos nos hemos preguntado en alguna ocasión ¿Por qué me sucede esto, o por qué estoy en ésta situación? Casi cada situación en la vida es producto de nuestras decisiones anteriores. Somos abogados hoy, porque nos decidimos estudiar ayer; tenemos una gran empresa hoy, porque nos decidimos con valor iniciarla ayer. Estamos endeudados hoy, porque casi seguramente no fuimos sabios para gastar ayer. En la vida, por supuesto, hay excepciones, no siempre lo que nos sucede es por culpa nuestra o por falta de previsión, pero, en general, sí ha dependido de nosotros nuestra situación al día de hoy. Estando en la cruz, uno de los ladrones se burla del Cristo diciéndole que si realmente es Dios y tiene poderes, que lo demuestre sacándolos de esa condición (Lucas 23) mientras que el otro ladrón, le responde: “Nosotros JUSTAMENTE estamos en ésta condición por nuestros hechos”. ¡Cuántas veces no nos metemos en problemas nosotros mismos, y luego, irrespetamos a Dios pidiendo que demuestre sus poderes  y nos saque de esa situación, no queriendo entender que es la justa recompensa a nuestras malas decisiones! Razón tenías los abuelos al decirnos: ¡Antes de hacer algo… hay que pensar!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 28 de enero de 2019

Pablo, Silvano y Timoteo… ¡A la Iglesia!




“Nos gloriamos en vuestra tribulación”
(2ª. Tesalonicenses 1:4).

Tres titanes del evangelio verdadero… ¿Se burlan o se glorían del sufrimiento de los creyentes en Tesalónica?  Se gozan, se alegran… y se sienten “glorificados”  y con gran pago por sus esfuerzos en evangelizarlos. Y hasta llegan a exclamar: “Esto es DEMOSTRACIÓN del justo juicio (la perfecta voluntad, el plan eterno) de Dios” (verso 5). La pregunta obligada entonces es: ¿Si el sufrimiento dentro de la caminata del creyente es parte de la perfecta voluntad de Dios y del plan eterno de Dios, entonces qué clase de evangelio nos están compartiendo aquellos que se “resisten” al sufrimiento con nuevos y falsos evangelios de paz, poder, prosperidad y declaraciones que siempre son para NO SUFRIR?. Bien nos lo advirtió el apóstol: “Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría humana, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1ª. Corintios  2:4). Y, en otra ocasión: “Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo (que no quiere ni acepta sufrir) y no según Cristo” (Colosense 2:8).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 25 de enero de 2019

Mi paz os doy.




“No como el mundo la da”
(Juan 14:27).

¿Quién no desea paz en el mundo y en su vida? Precisamente no tener paz es una de las grandes angustias del hombre moderno. La escritura nos profetizó que iba a llegar un tiempo en la historia del mundo en el cuál todos íbamos a clamar por paz. Es más, es una de las grandes señales profetizadas del final de la humanidad como la conocemos hoy. El día en que oigamos por todos los rincones de la tierra a las multitudes clamando por paz… ese será el tiempo del fin (1ª. Tesalonicenses 5:3). El punto importante es que, cuando ese día llegue ya será tarde, pues el verso termina diciéndonos… entonces REPENTINAMENTE vendrá el fin. Ahora bien, Cristo nos ofreció una paz que el mundo no da ¿Cómo es eso?. El punto es el siguiente: En su oración testamento en Juan 17, Cristo le dice al Padre: “No te pido que los SAQUES del mundo… sino tan sólo que los GUARDES de él” (17:15). El mundo debiera ver en quienes nos decimos “creyentes” que el mismo problema, la misma pena, la misma angustia que ellos llevan se puede soportar de una forma distinta, esto es, sin murmuraciones, sin quejas, sino con abnegación, en silencio y sobre todo con gratitud a Dios que nos quiso ver con ojos de misericordia al ser elegidos (Efesios 1:1-6).



Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 24 de enero de 2019

El gran olvidado.




“El os guiará a toda verdad”
(Juan 16:13)

Hace muchos años la cinematografía nos mostró una tierna historia en donde para un viaje, la familia por las prisas, deja olvidado en casa a uno de sus hijos. Sin embargo, éste a pesar de ser tan pequeño se las ingenia en medio de la maldad para sobrevivir mientras que vienen por él, la cinta se llamaba “Sólo en casa”. Cristo, dijo un día a sus discípulos (y a nosotros por medio de ellos) cuando yo me haya ido, porque es necesario que me vaya a prepararles una casa eterna, enviaré al Espíritu Santo, el Consolador, quien os guiará a toda verdad. Pero, nosotros, por las prisas y los afanes de la vida, lo hemos olvidado y seguimos nuestra travesía solos, nos las ingeniamos en medio de tanta maldad para meternos en apuros y para salir de ellos, cuando si le confiáramos nuestras vidas, la caminata nos fuera más placentera. Olvidamos, que en el tiempo antiguo fue el Padre quien hablaba con su pueblo; que durante tres años y medio nos habló por su Hijo Jesucristo; pero que nos ofreció una última etapa, en donde quien regiría nuestros caminos sería el Espíritu Santo… pero lo hemos olvidado. La pregunta es: ¿“Si todo pecado nos es perdonado… MENOS la blasfemia contra el Espíritu Santo, no será que olvidarlo o no tomarlo en cuenta en nuestras vidas, es ese pecado”?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 23 de enero de 2019

¿Somos jueces nosotros?




“Qué razón tendría yo, para juzgar a los que están fuera”.
(1ª. Corintios 5:12).

Es común, en personas que estamos en los caminos del Señor, que veamos a creyentes a la par nuestra acusándonos de ser jueces, o, en su momento nosotros lo sentimos también. Todos aquellos que nos sentimos aludidos por alguna acción de éste tipo, reaccionamos así, es más, especialmente si están o estamos en algún tipo de liderazgo nos da por defendernos con la teoría del pánico: “No toquéis a los ungidos de Jehová”. Esta última frase, la hemos sacado de contexto para ser utilizada como pretexto, pues fue un pensamiento que Dios le dio a David en favor de Saúl… pero en ningún momento fue una declaración de Dios ni mucho menos una doctrina o principio (1ª. Samuel 24:6). Al contrario, lleno del Espíritu Santo, el apóstol Pablo nos enseña en 1ª. Corintios 5:12: “Que NO juzguemos a los borrachos, a las adúlteras, a los mentirosos… de FUERA de la Iglesia”. Sino que, juzguemos a TODOS aquellos que LLAMANDOSE cristianos (o sea, los que estamos DENTRO)… cometen o cometemos esos mismos pecados. El Espíritu Santo entonces, es quien nos muestra que debemos juzgar con quién caminamos, y con quién no, DENTRO de la Iglesia. ¡Sí se entiende verdad!.



Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 22 de enero de 2019

Si creyeres!!!



“No te he dicho que si creyeres”.
(Juan 11:40).

Hoy en día, cualquier religioso se hace llamar “creyente o cristiano”. Desde hace dos mil años, esa definición quedó muy clara, haciéndonos ver que no se trataba de una nueva religión, de una secta, ni tan sólo de reunirnos en un grupo o congregación… sino de una forma o sistema de vida diferente a la del mundo. La base de poder llamarse creyente o cristiano, está en creer en Cristo como nuestro suficiente y efectivo salvador (Juan 3:16-19 y Hechos 11:26). Creer en algo o en alguien, es depositar nuestra total confianza en ese algo o en ese alguien, en el caso de quienes nos llamamos creyentes o cristianos, repetimos, lo está, en depositarnos totalmente en Cristo. En otro sentido, Cristo, al igual que el Padre, sabe qué es lo mejor para nosotros y cuándo es el mejor momento para algo o para alguien (Isaías 55:8). Cristo amaba a Lázaro, sin embargo fue “necesario” (necesitamos entender esto) que éste muriera para que la Gloria y el verdadero amor de Dios fueran expuestos. ¿Cuántas veces no es “necesario” que padezcamos alguna pena, limitación, desprecio, abandono, etc, para que veamos la gloria de Dios?  Pero para que la veamos… necesitamos creer en él.



Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 21 de enero de 2019

La preocupación.




“Lo que sobre mí se agolpa”.
(2ª. Corintios 11:28).

Vemos a muchos líderes viajando; siendo aclamados; preparando seminarios; montando grandes oficinas para atender las necesidades de las ovejas, etc. Pero, no logramos ver lo que en el interior de un “verdadero” líder sucede (entendiendo que un verdadero líder no es precisamente el que está en una cartelera). Más bien, nos referimos a aquellos que consumen de su tiempo, energías y hasta recursos personales; que llevan compartida la carga emocional y la soledad de aquellos que le abren sus corazones, ya no digamos los problemas y las cargas personales o familiares. El apóstol Pablo exclama en ese sentido, a pesar de tener él sus propios problemas: “Y sobre todo… lo que sobre mí se AGOLPA”. ¡Qué pena y qué angustia tenía el apóstol por problemas y necesidades ajenas por las que humanamente NO PODIA HACER ABSOLUTAMENTE NADA, que su único desahogo “humano” fue dejárnoslo por escrito… por si algún día estábamos en esas situaciones. Qué lindo, que algún día podamos ser de aquellos que se AGOLPAN con el dolor, el sufrimiento, la pena y la necesidad de otros.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





viernes, 18 de enero de 2019

No es por mérito propio.




“Nadie puede recibir nada, a menos que Dios se lo conceda””
(Juan 3:27).

Si alguna batalla es fuerte en el creyente, es el hecho de ver progresar a los hermanos, o peor aún, a los impíos mientras nosotros pareciéramos los “olvidados” de Dios, pues ninguno de nuestros esfuerzos o proyectos fructifica. Las noches de insomnio son frecuentes e intensas; nuestra fe se quebranta; el corazón se estremece; las fuerzas se nos acaban; nos preguntamos, cómo, teniendo la trayectoria que tenemos, estamos en peores condiciones que otros que aparentemente no se han esforzado o no se lo merecen. Hasta llegamos a dudar si somos o no, hijos de Dios; si ese Dios que dijo que NUNCA se apartaría de nosotros… en realidad sí se apartó. ¡Vaya si no somos muchos los que hemos vivido momentos que sentimos eternos en esas condiciones! Creemos que somos los únicos o los primeros, sin darnos cuenta que al primero le pasó en la Cruz (Marcos 15:33); y que nosotros tan sólo somos uno de los muchos del grupo final que lo está viviendo.  2ª. Corintios 1:5 nos enseña: “Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo”. Como vemos, nuestro consuelo TIENE  que venir de Cristo para que sea abundante… no de los hombres, para que nadie se gloríe. Pero, entendamos: No es ni por mérito propio ni en nuestro tiempo sino en el de Él.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 17 de enero de 2019

Más justos que el Justo.


“Hombres justos a quienes su justicia los destruye”.
(Eclesiastés 7:15).

Hace 40 años conocimos a un líder que cuando usted le invitaba a una copa de vino, se enojaba en extremo pues decía que él era un “siervo” de Dios, y le miraba a usted casi como si viera a un degenerado. No muchos años más tarde le vimos caer en pecados serios (que fueron ventilados públicamente) que no vale la pena mencionar, pues no es el caso. El punto es el siguiente, es muy fácil que en los caminos del Señor nos lleguemos a creer más que otros por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer. Es más, nuestra cuenta no es ni siquiera lógica: Si yo no hago algo y usted sí, no es tan sólo una grada de diferencia entre ambos sino dos, pues a la grada de pecado suyo le sumo la grada de lo que yo miro como mi “santidad”, lo que me hace verlo como dos gradas de diferencia. Volviendo al punto de la copa de vino (en lo personal no bebo desde hace 38 años porque soy alcohólico y no podría controlarlo). No olvidemos Juan 2:11: “Esta fue, la PRIMERA de sus señales” (Cristo convirtiendo el agua en un excelente vino). Un líder pues, que se sentía más justo que el Justo, qAquél justo, que no sólo convirtió el agua en vino sino que lo sabía tomar. ¡No permitamos que “nuestra” justicia (no la del Señor) nos destruya!


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

¡No os sorprendáis!


“Comprad de mí, oro refinado en fuego”
(Apocalipsis 3:18).

Cómo nos duele pensar que estamos en los caminos de Dios, y aún así, no nos va bien en lo familiar, en lo económico, en las relaciones laborares, en la salud, etc. Pero, si somos pacientes y depositamos nuestra confianza en Dios, entonces llega el momento en el cuál entendemos: “Comprad de mí, oro refinado en fuego”. La escritura nos dice que las “pruebas” son como el “fuego”, es más, hasta nos advierte el apóstol Pedro (1ª. 4:12): “No os SORPRENDÁIS del fuego de la prueba”. A nadie nos gusta sufrir, por ello es tan popular la satánica doctrina de paz, poder, prosperidad y las declaraciones. Pero tenemos que entender y aceptar que solamente el sufrimiento nos perfecciona. Solamente perdiendo algo o a alguien, podemos ayudar a otros que pierdan algo o a alguien; solamente pasando escasez económica, podemos comprender y extender nuestra mano a otro que lo esté viviendo; solamente habiendo estado angustiados, podremos saber consolar a otros. Eso es amarnos los unos a los otros. No nos sorprendamos pues, por el fuego de la prueba.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Los procesos.


“En Cristo somos nuevas criaturas”.
(2ª. Corintios 5:17).

Cada vez que un gobierno central o municipal implanta una ley o una nueva norma, tiene que utilizar un tiempo de preparación o información al respecto. No puede, a no ser un gobierno dictarorial, tomar decisiones de un día para otro y esperar resultados positivos. De la misma forma, Dios, cuando nos presenta a su Unigénito Hijo Jesucristo, como nuestro suficiente salvador (Juan 3:16) inicia un proceso en nosotros, el cuál, por supuesto, no se realiza en el transcurso de una noche. A algunos, por motivo de los “propósitos” tan especiales que tienen designados, quizás les tome poco tiempo ese proceso, pero a la gran mayoría de nosotros ese proceso nos dura casi toda la vida natural. No es pues, de extrañarse, que llamándonos creyentes y a pesar de hacer la lucha diaria nuestra entrega a Dios, cometamos errores; seamos lentos en aprender; estemos expuestos a ser criticados por parecer hipócritas delante del mundo y aún delante de nuestros mismos hermanos, pues como se dijo, es un proceso, y como tal tiene un tiempo de duración… bien lo dijo el siervo postrado ante el Señor: Ten paciencia conmigo (Mateo 18:26).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 14 de enero de 2019

Consejos y consejeros.

"Los pensamientos con el consejo se ordenan"
(Proverbios 20:18).

¿Quién, entre nosotros, es tan sabio que no necesite un consejo? Vivimos aún, en tiempos "ridículos" en los cuales hay pobreza mundial extrema por un lado, y por el otro, entre reyes, principados y monarquías con poderes y recursos tan inmensos como absolutos, que no solamente no les permiten pasar necesidad alguna sino encima abusan de quienes sí la tienen... pero sin embargo, también ellos necesitan consejos (por ello pagan asesores). El libro de Proverbios nos enseña que los pensamientos del hombre se ordenan cuando pide consejos (20:18); y que, en la "abundancia" de consejeros está la victoria (Proverbios 11:14). Notemos que dice en la abundancia de "consejeros" no de "consejos". Pues la base de la victoria está en tomar los "buenos consejos", no en seguir todos los consejos. Para quienes nos llamamos creyentes, es bueno tener parientes, amigos y autoridades en la materia a quienes pedir consejo, pero nuestro mayor confidente, consejero y amigo... debiera ser el Señor.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 11 de enero de 2019

¿Qué es inmundo y que no lo es?

"Nada es inmundo en sí mismo".
(Romanos 14:14).

Uno de los dilemas del hombre en lo espiritual es: ¿Qué es santo y qué es inmundo? Desde el punto de vista del hombre puede caber cualquier definición, pues los intereses siempre estarán de por medio. Quizás por ello, lleno del Espíritu Santo, el apóstol Pablo fue llamada a escribir la Epístola a los cristianos residentes en Roma (Romanos 1:5). Allí, el apóstol nos declara: "Yo sé, y confío en el Señor, que NADA es inmundo por sí mismo, mas para el que piensa que algo es inmundo para él lo es" (Romanos 14:14). Ciertamente, el contexto inmediato no lo menciona con respecto a las comidas, pero cabe también en otras áreas. Por ello, unos versos más adelante, y para darnos más tranquilidad nos dice: "El que duda... peca" (Romanos 14:23). En otras palabras, para nuestra práctica diaria y experiencia personal, lo que nos puede estar enseñando es que: "Si en algo tenemos duda o no tenemos certeza si es agradable o no a Dios; si es santo o inmundo a los ojos de Dios... mejor abstengámonos de hacerlo, tomarlo o tocarlo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 10 de enero de 2019

La diferencia entre el pastor y el asalariado.

"Y después de ver la tierra prometida... morirás".
(Números 27:13).

El pueblo de Israel está en los últimos días de los cuarenta años del desierto, la tierra prometida está a un tiro de piedra, pero Moisés, el gran caudillo que ha llevado a éste pueblo a sus espaldas por todos esos cuarenta años... no entrará (Números 27:14). Dios se le presenta a Moisés y le dice: "Sube al monte y mira la tierra prometida... pero después de verla morirás pues no entrarás en ella". Cualquier ser humano corriente (nosotros) hubiera puesto excusas, se hubiera enfrentado con dios y le hubiera dicho: "Después que te he servido durante los últimos ochenta años, éste es el pago que me das". Pero Moisés no, el hombre del cuál la biblia dice que ha sido el más manso sobre la faz de la tierra (Números 12:3), lejos de pensar egoístamente por él y para él, le responde a Dios: "Entonces, ponga Jehová, Dios de los espíritus, un varón frente a la congregación para que la lleve a su destino" (Números 27:16). ¿Es acaso nuestra actitud cuando somos censurados? ¿Es acaso la actitud del líder a quien seguimos?

Nota: No olvidemos que Moisés se enojó con el pueblo, y sin embargo, su último pensamiento fue para el pueblo. El asalariado piensa primero y sólo en él, pero el pastor piensa en las ovejas.

miércoles, 9 de enero de 2019

No le conocieron y no le conocerán.

"Así también el Hijo del hombre... padecerá de ellos"
(Mateo 17:12).

Caifás, el Sumo Sacerdote, máximo jefe de lo que se consideraba la Iglesia de hace dos mil años, lejos de aceptar al Cristo, le desconoce y niega, al extremo de ser él quien dicta la sentencia de su muerte (Juan 11:50). El pueblo, "persuadido" por los líderes, piden la cabeza del Cristo en lugar de la un ladrón (Mateo 27:20). Hoy, pareciera "que muchos formamos parte de Su Iglesia, pero un análisis no muy profundo nos dice lo contrario. Muchos de los grandes líderes "en la Iglesia de Jesucristo", están desconociendo las Leyes de Dios (la doctrina de la cruz). Y, están, con sus prédicas de prosperidad, "incitando" a muchos, repetimos, dentro de la Iglesia verdadera, a pedir la cabeza de Cristo nuevamente. El apóstol Pablo nos exhorta: "No dejen que os fascinen para desobedecer la verdad". !Insensatos, no sigan otro evangelio! (Gálatas 3:1 y 6). Preguntamos: ¿Cuál es la única forma de no llegar a ser desobedientes e insensatos?  No dejándonos llevar por la comezón de oír (escuchando lo que queremos y no lo que necesitamos) sino escuchando la SANA DOCTRINA (la doctrina de la Cruz) (2a. Timoteo 4:3). Aquellos líderes no le conocieron, los que hoy repitan esas prácticas tampoco le conocerán.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 8 de enero de 2019

Declarar... simplemente es pecado.

"Si eres Dios... !Ordena! que se conviertan en pan".
(Mateo 4:3).

Una "oración" a Dios por un favor, es una "petición o súplica" en un acto de humildad; pero una "declaración", es un pecado, pues es "retar a Dios". La respuesta y conclusión a éste tema la vemos en el Salmo 2 en los versos 1 al 3: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?... Porque contra Jehová quieren romper sus ligaduras". En pocas palabras, cuando nosotros "oramos" le estamos pidiendo a Dios que: Si es "su voluntad" nos pueda librar de la atadura en que estamos (fue lo que Cristo hizo en el huerto). Pero, en cambio, cuando "declaramos" lo que hacemos es decirle: "No me importa cuál sea tu plan, simplemente quiero salir de aquí... ahora". !Declarar implica dar una orden! Las preguntas del millón son: ¿Puede alguien darle órdenes a Dios? ¿En dónde queda la soberanía de Dios? ¿Si no aprendemos la lección por salirnos voluntariamente del cautiverio, entonces cuándo la aprenderemos?  Sometámonos a Dios, no a nuestros caprichos, deseos o conveniencias (Santiago 4:7a). !No queramos romper las ligaduras que Dios nos pone!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 7 de enero de 2019

En esto conocemos el amor.

"Que él puso su vida por nosotros".
(1a. Juan 3:16).

Y el verso continúa diciéndonos: "También NOSOTROS tenemos que poner la vida por los hermanos". Qué pensaría usted si ve en su vecinos (que se dicen cristianos), actitudes como la siguiente: En público, se expresan muy cariñosos, pero continuamente, lo miran a él borracho en casa; continuamente, les viven cortando la energía eléctrica por falta de pago; continuamente, sus hijos llegan a las vecindades a pedir un poco de agua regalada; etc. O, por el contrario, ve que ella no es capaz de vencer su sueño para levantarse a atender el desayuno a su familia; los niños toda la vida mal vestidos y greñudos porque ella no los atiende; la comida nunca está a la hora porque ella está pendiente de las redes sociales o del computador, etc.!Eso! NO nos muestra a nosotros ni explícita ni implícitamente un amor verdadero. El amor, entendamos, dice la Biblia: "Es SUFRIDO... porque debe esforzarse en NO HACER NADA INDEBIDO. La pregunta es: ¿Lo que estamos haciendo en o por nuestro matrimonio es DEBIDO, se puede considerar AMOR porque estamos dando la vida por el otro?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

PD. Damos gracias a Dios por empresas como HP, quienes nos respondieron con la garantía ofrecida por nuestro computador  cuyo disco duro se dañó, pues nos dieron uno completamente nuevo y mejorado. Gloria sea a Dios.