“Este es el principio
con Dios”
(Juan 1:2).
Veamos el Patrón,
Dios es nuestro Padre.1- El está siempre con nosotros, antes y después de nuestra
sumisión a él (2ª. Corintios 2:13). Lo que nos indica que “siempre estará
disponible para nosotros”. ¡Ese!, es un rasgo de un padre espiritual entre
nosotros, alguien que NO depende de las circunstancias para estar allí,
ponernos atención, dedicarnos tiempo, empatizar con nosotros. 2- En el desorden
y el vacío, él está para ser un “creador” (Génesis 1:2). Un padre espiritual
entre nosotros está para apoyarnos y hacernos poner orden y llenar ese vacío
que sentimos por nuestra enfermedad, nuestro luto, nuestra necesidad, nuestra
soledad. 3- El Padre puso al hombre en el Edén… pero “no olvidemos” que en “éste”
mismo mundo, NO fuera de él (Génesis 2:15-17). Un padre espiritual está para
ponernos en el Edén, como Dios lo hizo con Adán, pero al mismo tiempo
enseñarnos los “límites” que tenemos, pues nuestro Edén también está en éste
mundo. Cristo lo enfatizó en su oración final en la última cena a sus
discípulos: “Padre, no ruego que los quites de éste mundo, sino tan sólo que
los guardes de él” (Juan 17:15). Un padre espiritual nos muestra que para
llegar al reino, hemos de cuidarnos y guardarnos para Dios en éste mundo, pues
está consciente de las palabras del Cristo: “Mi reino NO es de éste mundo… SI
LO FUERA (continúa diciendo) mis seguidores pelearían para que yo no fuera
entregado” (Juan 18:36). Y, como sabemos, él fue entregado, y precisamente por
uno de sus “seguidores”. Por último, 4- Dios Padre es un oidor (Jeremías 33:3).
Un padre espiritual entre nosotros siempre es un oidor, un atalaya, un tutor,
un ayudador, un instructor, alguien a quienes otros recurren, NO es quien
recurre a otros. Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.