"Yo soy quien te dice: !No temas, yo te ayudaré!.
(Isaías 41:13).
Con ocasión de haber vencido Abraham a Quedorlaomer y los reyes que con él estaban (Génesis 14:17), el rey de Sodoma (un rey impío) le dice a Abraham quédate con el botín conquistado (riquezas), pero la respuesta de Abraham es una enseñanza para nosotros, pues expresa: "Nada tomaré, pues no quiero que digas: "Yo enriquecí a Abraham" (Génesis 14:23). Nosotros los creyentes, no podemos andar mendigando el pan, pidiendo prestado dinero, ni esperando recibir recursos de otros creyentes, y menos del mundo. Tenemos que doblar las rodillas, esperar, confiar y depender de Dios, pues no todos los "tiempos" de Dios para los creyentes son iguales. Y, cuando al fín se sale de las penas, las angustias y las limitaciones quien debe llevarse TODA la gloria es Dios, y no la o las personas que nos pudieran haber ayudado. Que Dios utiliza personas para sacarnos de esos agujeros es cierto, pero no debe ser la "dependencia" a esas personas la que nos saque sino Dios. Repetimos, ayuda de otros, todos la necesitamos tarde o temprano, pero dependencia no (Jeremías 17:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
viernes, 7 de diciembre de 2018
jueves, 6 de diciembre de 2018
Los libros que no queremos leer.
"Escudriñad las escrituras".
(Juan 5:39-40).
Hay libros de las escrituras que no mucho nos gusta leer, y menos, estudiar, pero de los cuales podemos aprender mucho. Por ejemplo, los libros de las Crónicas. allí, en el primer libro y el primer capítulo podemos ver que Abraham era descendiente de Sem (1a. Crónicas 1:1 y 27), por ello a su descendencia se le conoce también como "El pueblo Semita", a su vez, Abraham era también descendiente de Heber (1a. Crónicas 1:24 y 27), por ello también son conocidos como "El Pueblo Hebreo". Y son conocidos como "El Pueblo de Israel" porque a Isaac (1a. Crónicas 1:34), hijo de Abraham se le cambió el nombre precisamente a Israel (aunque éste dato esté en otro libro, Génesis 35:10). Encontramos que por tener intimidad con una esposa de su padre, Rubén perdió su primogenitura (1a. Crónicas 5:1). En 2a. Crónicas 3:1, nos enteramos que el Monte Moriah, donde se erigió el Templo de Salomón para el Señor, lo eligió Dios mismo. Allí encontramos (2a. Crónicas 34:1-3), cómo un niño (Josías) de tan sólo ocho años, buscando a Dios, comprende lo malo y grave de la idolatría y manda limpiar Jerusalén de todo ídolo. Vemos cómo los religiosos estaban tan inmiscuidos (igual que hoy) en los asuntos del mundo que habían perdido el Libro de la Ley de Dios (2a. Crónicas 34:12). !Leamos y estudiemos TODA la Biblia!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
(Juan 5:39-40).
Hay libros de las escrituras que no mucho nos gusta leer, y menos, estudiar, pero de los cuales podemos aprender mucho. Por ejemplo, los libros de las Crónicas. allí, en el primer libro y el primer capítulo podemos ver que Abraham era descendiente de Sem (1a. Crónicas 1:1 y 27), por ello a su descendencia se le conoce también como "El pueblo Semita", a su vez, Abraham era también descendiente de Heber (1a. Crónicas 1:24 y 27), por ello también son conocidos como "El Pueblo Hebreo". Y son conocidos como "El Pueblo de Israel" porque a Isaac (1a. Crónicas 1:34), hijo de Abraham se le cambió el nombre precisamente a Israel (aunque éste dato esté en otro libro, Génesis 35:10). Encontramos que por tener intimidad con una esposa de su padre, Rubén perdió su primogenitura (1a. Crónicas 5:1). En 2a. Crónicas 3:1, nos enteramos que el Monte Moriah, donde se erigió el Templo de Salomón para el Señor, lo eligió Dios mismo. Allí encontramos (2a. Crónicas 34:1-3), cómo un niño (Josías) de tan sólo ocho años, buscando a Dios, comprende lo malo y grave de la idolatría y manda limpiar Jerusalén de todo ídolo. Vemos cómo los religiosos estaban tan inmiscuidos (igual que hoy) en los asuntos del mundo que habían perdido el Libro de la Ley de Dios (2a. Crónicas 34:12). !Leamos y estudiemos TODA la Biblia!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
¿Qué evangelio estamos recibiendo? (Parte final).
"Y te trajo para afligirte, para probarte, para conocerte"
(Deuteronomio 8:2).
La historia es bien clara, Dios le dice al pueblo, SU pueblo: "Y te ACORDARÁS de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios éstos cuarenta años en el DESIERTO, PARA afligirte, para probarte, para saber qué había en tu corazón, y si habías de guardar o no sus mandamientos". Analicemos: 1- Los egipcios, ejemplo de los impíos, NO pasaron el desierto, por lo tanto no tenían por qué ser afligidos (quizás ahora entendamos el por qué gentes que no buscan a Dios no pasan las penas, angustias y limitaciones que nosotros pasamos). 2- Quienes hemos pasado o están pasando el calor del día en el desierto (penas, angustias, limitaciones) tenemos una prueba "palpable" que sí somos pueblo, y por lo tanto, si somos hijos de Dios. 3- Dios nos hace pasar por el desierto porque nos está "probando": a) Para ver cómo reaccionamos ante la aflicción, si murmuramos o soportamos estóicamente como Aquél Cordero que fue al matadero sin abrir su boca (Isaías 53:7). b) Para ver si le buscamos por lo que él nos da o por lo que él es y significa para nosotros (Jeremías 29:13). Y, c) El quiere ver si somos perseverantes en su Ley no importando las condiciones (Proverbios 4:23).
Nota: Como líderes JAMAS tomemos para nosotros de lo que es para el Ministerio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
(Deuteronomio 8:2).
La historia es bien clara, Dios le dice al pueblo, SU pueblo: "Y te ACORDARÁS de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios éstos cuarenta años en el DESIERTO, PARA afligirte, para probarte, para saber qué había en tu corazón, y si habías de guardar o no sus mandamientos". Analicemos: 1- Los egipcios, ejemplo de los impíos, NO pasaron el desierto, por lo tanto no tenían por qué ser afligidos (quizás ahora entendamos el por qué gentes que no buscan a Dios no pasan las penas, angustias y limitaciones que nosotros pasamos). 2- Quienes hemos pasado o están pasando el calor del día en el desierto (penas, angustias, limitaciones) tenemos una prueba "palpable" que sí somos pueblo, y por lo tanto, si somos hijos de Dios. 3- Dios nos hace pasar por el desierto porque nos está "probando": a) Para ver cómo reaccionamos ante la aflicción, si murmuramos o soportamos estóicamente como Aquél Cordero que fue al matadero sin abrir su boca (Isaías 53:7). b) Para ver si le buscamos por lo que él nos da o por lo que él es y significa para nosotros (Jeremías 29:13). Y, c) El quiere ver si somos perseverantes en su Ley no importando las condiciones (Proverbios 4:23).
Nota: Como líderes JAMAS tomemos para nosotros de lo que es para el Ministerio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
martes, 4 de diciembre de 2018
¿Qué evangelio estamos recibiendo? (Parte uno).
"Y te trajo para afligirte, para probarte, para conocerte"
(Deuteronomio 8:2).
El pueblo antiguo de Dios, el pueblo de Israel, fue sacado de Egipto (una figura del mundo), para ser llevado a la Tierra Prometida (Canaán); pero, ANTES dice la escritura que pasó cuarenta años en el desierto (penas, angustias, tribulaciones). El libro de Corintios nos enseña que TODO lo que aconteció a ese pueblo, es una figura o una analogía de lo que los creyentes hemos de vivir y experimentar, en otras palabras, fueron escritas como enseñanza para nosotros (1a. Corintios 10:11). Ahora bien, en la actualidad la mayoría de líderes enseñan esto como una "historia", pero son muy pocos los que lo enseñan como algo que "tenemos" que experimentar los creyentes. Nos explicamos, el evangelio de paz, poder y prosperidad (ese de las declaraciones y exigencias egoístas) nos enseña que media vez aceptemos a Cristo en nuestro corazón, ya no vamos a tener más problemas, enfermedades, limitaciones, etc. Pero, como ese es un evangelio falso, ya en la práctica NO funciona, y es allí, en donde muchos dejan de creer no sólo en la Iglesia sino también en Dios (la fe se quiebra). El verdadero evangelio, el de la cruz, nos enseña que si no pasamos el desierto (tomados de la mano de Dios, esto es, sin que la fe se quiebre), no veremos la tierra prometida (Nueva Jerusalén según Apocalipsis 21:1).
Nota: En el desierto es en donde tenemos intimidad con Dios; en la bonanza es muy fácil que nos olvidamos de él.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
(Deuteronomio 8:2).
El pueblo antiguo de Dios, el pueblo de Israel, fue sacado de Egipto (una figura del mundo), para ser llevado a la Tierra Prometida (Canaán); pero, ANTES dice la escritura que pasó cuarenta años en el desierto (penas, angustias, tribulaciones). El libro de Corintios nos enseña que TODO lo que aconteció a ese pueblo, es una figura o una analogía de lo que los creyentes hemos de vivir y experimentar, en otras palabras, fueron escritas como enseñanza para nosotros (1a. Corintios 10:11). Ahora bien, en la actualidad la mayoría de líderes enseñan esto como una "historia", pero son muy pocos los que lo enseñan como algo que "tenemos" que experimentar los creyentes. Nos explicamos, el evangelio de paz, poder y prosperidad (ese de las declaraciones y exigencias egoístas) nos enseña que media vez aceptemos a Cristo en nuestro corazón, ya no vamos a tener más problemas, enfermedades, limitaciones, etc. Pero, como ese es un evangelio falso, ya en la práctica NO funciona, y es allí, en donde muchos dejan de creer no sólo en la Iglesia sino también en Dios (la fe se quiebra). El verdadero evangelio, el de la cruz, nos enseña que si no pasamos el desierto (tomados de la mano de Dios, esto es, sin que la fe se quiebre), no veremos la tierra prometida (Nueva Jerusalén según Apocalipsis 21:1).
Nota: En el desierto es en donde tenemos intimidad con Dios; en la bonanza es muy fácil que nos olvidamos de él.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
domingo, 2 de diciembre de 2018
Es necesario que YO mengue.
"Desciende... allí te haré oír mis palabras"
(Jeremías 18:8).
Hoy en día, la Iglesia de Cristo ya no es un lugar de recogimiento y adoración a Dios, sino ha sido convertida en plataforma para la fama, el envanecimiento humano y la comercialización de la palabra de Dios. Cuando Dios les hablaba a los hombres que iba a usar en la antiguedad, lo primero que les ponía en el corazón era que "menguaran" no que procuraran ser famosos. A Jeremías le dice: "Levántate (pero) desciende a la casa del alfarero... y allí, te haré oír mis palabras" (Jeremías 18:2). Si, es necesario que nos levantemos para hacer algo en el nombre de Cristo, pero descendiendo en nuestro YO. Los verdaderos hombres de Dios a través del tiempo no han buscado su propia gloria sino la gloria del Señor, pues están conscientes que él no comparte su gloria con ningún mortal (Isaías 42:8). Vemos otro ejemplo en Juan el Bautista, a quien por su testimonio de vida tiene que ponerle en el corazón "negar" que él sea el Cristo esperado (Juan 1:20). Y más tarde decir: "Es NECESARIO que él crezca, pero que yo mengue" (Juan 3:30). !Entendamos!, los hombres de Dios... doblan sus rodillas en oculto y no buscan su propia gloria (así es como se desciende a la casa del alfarero) (1a. Reyes 19:18).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
(Jeremías 18:8).
Hoy en día, la Iglesia de Cristo ya no es un lugar de recogimiento y adoración a Dios, sino ha sido convertida en plataforma para la fama, el envanecimiento humano y la comercialización de la palabra de Dios. Cuando Dios les hablaba a los hombres que iba a usar en la antiguedad, lo primero que les ponía en el corazón era que "menguaran" no que procuraran ser famosos. A Jeremías le dice: "Levántate (pero) desciende a la casa del alfarero... y allí, te haré oír mis palabras" (Jeremías 18:2). Si, es necesario que nos levantemos para hacer algo en el nombre de Cristo, pero descendiendo en nuestro YO. Los verdaderos hombres de Dios a través del tiempo no han buscado su propia gloria sino la gloria del Señor, pues están conscientes que él no comparte su gloria con ningún mortal (Isaías 42:8). Vemos otro ejemplo en Juan el Bautista, a quien por su testimonio de vida tiene que ponerle en el corazón "negar" que él sea el Cristo esperado (Juan 1:20). Y más tarde decir: "Es NECESARIO que él crezca, pero que yo mengue" (Juan 3:30). !Entendamos!, los hombres de Dios... doblan sus rodillas en oculto y no buscan su propia gloria (así es como se desciende a la casa del alfarero) (1a. Reyes 19:18).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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