miércoles, 31 de julio de 2019

Pablo, ¿El negativo?




“Os predecíamos que íbamos a pasar tribulación”
(1ª. Tesalonicenses 3:4).

Hoy en día, la hipocresía, la diplomacia, el buen convivir, etc… Nos prohíbe decir la “verdad” porque se considera “negativismo”. Usted va llegando a los 60, 65 ó 70 años y decir que es alguien de la tercera edad o anciano… se considera “negativismo” porque la juventud se lleva por dentro (dicen). Decirle usted a un creyente que la verdadera doctrina de Jesucristo es la “cruz” (aceptarla y vivirla)… es considerado ser “negativo”, es más, nos hemos encontrado con líderes que ante la incapacidad de aceptar tal doctrina… están, otra vez, como en los tiempos de Cristo: “expulsándonos” a ese tipo de ovejas de las congregaciones, pues laceran y entorpecen “sus planes humanos” (Juan 9:22) (mercantilismo, básicamente). Al mismo Cristo, los “religiosos”, no sólo lo expulsaron de la sinagoga por decir ésta verdad sino hasta lo querían matar (Lucas 4:29). El apóstol Pablo, instruyendo a los creyentes de Tesalónica les dice: “Os predecíamos (profetizábamos) que íbamos a pasar tribulación, como ha acontecido y lo sabéis” (1ª. Tesalonicenses 3:4); y en el verso 7 explica: “En medio de TODA nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados”. Preguntamos: ¿Fue el apóstol Pablo “negativo”? ¿Fue el apóstol Pablo, mentiroso? O, simplemente como los verdaderos creyentes, como Cristo, como el Bautista fueron “expulsados” de las congregaciones por decir “la” verdad, una verdad que laceraba sus propósitos humanos (Mateo 23:14). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 30 de julio de 2019

Por mucho que nos arrepintamos.




“Atrapado en las obras de sus manos”.
(Salmo 9:16).   

La escritura nos enseña que todo el que peca, morirá (Ezequiel 18:20). Esto, como se ha explicado en otras ocasiones no necesariamente es física, pero sí espiritualmente, siempre. Ahora bien, cuando no se muere física sino espiritualmente, la escritura nos habla que si nos arrepentimos alcanzaremos el perdón de Dios, también siempre, pues así de grande es su misericordia (Hechos 3:19-20). Pero, tendremos qué comprender que el hecho de arrepentirnos y ser perdonados NO nos excluye de las “consecuencias” del mismo. Una pareja no casada tiene un amorío y como consecuencia de ello viene un bebé, ellos pueden arrepentirse y ser perdonados, pero el bebé de todas formas viene, va a nacer y estará allí por el resto de sus vidas. No necesariamente todo pecado tendrá consecuencias para toda la vida, pero sí todo pecado tiene consecuencias. Consecuencias que nada tienen que ver con el hecho de que “sí” se fue perdonado. Judas se arrepintió de haber vendido a su maestro, pero como consecuencia no soportó la vergüenza; David se arrepintió de su pecado con Betsabé, pero el hijo de todas formas murió. De la misma forma, repetimos, nosotros cometemos pecados, que por mucho que nos hayamos arrepentido y hayamos sido perdonados, en ocasiones, tienen consecuencias para toda la vida. 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




lunes, 29 de julio de 2019

No es destino, sino una voluntad superior.


  

“Yo, actúo, y ¿quién lo revocará?
(Isaías 43:13).

El artículo dice textualmente: “Con ayuda de los cientos de miles de personas que trabajaron en el programa Apolo de la NASA, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins hicieron realidad la llegada del hombre a la Luna antes de que finalizara la década de los años 60” (Agencia EFE, Edición AMERICA, 16 de Julio 2019). Y, así sucedió. Los viajes espaciales se rigen por un “riguroso” protocolo, y, ese protocolo manifestaba que el hombre más joven había de bajar primero a la luna, para que el más maduro y experimentado se quedara en el módulo por cualquier contingencia. Pero, el duro trabajo y toda la planificación de cientos de miles de hombres, no pudo contra la voluntad y omnipotencia (todo el poder) de Dios. Resulta que la escotilla de Aldrin (quien era el más joven) no se abrió, y le era imposible pasar con su traje espacial por encima de Armstrong, así, la voluntad de Dios se sobrepuso a los planes de cientos de miles de hombres… y cambió la historia. En nuestra caminata espiritual sucede lo mismo, no importan los planes que cientos de miles de hombres tengamos, es Dios quien con todo su poder, decide en dónde nos ubica, cuándo nos ubica, con quién nos ubica, y lo más importante, por qué o para qué nos ubica en ese lugar y momento. Para que nosotros también demos un pequeño paso como hombres, pero un gran salto para la comunidad creyente. Amén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 26 de julio de 2019

Imitadores de las Iglesias de Cristo.




“Habiendo padecido y siendo ultrajados”
(1ª. Tesalonicenses 2:2).

El apóstol Pablo, quien estaba siendo acompañado por Silvano y Timoteo, les escribe a los creyentes de Tesalónica lo siguiente: “Hermanos, vosotros mismos sabéis, que habiendo padecido y siendo ultrajados (maltratados) en Filipos… fuimos imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús” (1ª. Tesalonicenses 2:14). Preguntamos: ¿Cómo fueron imitadores? ¿Qué tuvieron qué vivir para ser imitadores de la VERDADERA iglesia de Dios?  Veamos: 1- Fueron maltratados (ultrajados dice el apóstol) por los “llamados” hermanos (verso 2). 2- Porque nunca exhortaron con interés alguno o con engaño (verso 3 y 5). 3- Porque no predicaron para agradar a los hombres sino a Dios (verso 4) Porque nunca buscaron fama ni vanagloria de los hombres (verso 6a). 5- Porque NO, aunque podían hacerlo, vivieron a costillas de los hermanos sino trabajaron con sus propias manos (verso 6b y 9 especialmente). 6- Porque tuvieron aceptación por el padecimiento (dijeron NO a la doctrina de paz, poder y prosperidad) (verso 14). 7- Porque fueron expulsados de la congregación por no estar de acuerdo a las complacencias del liderazgo tradicional (versos 15-16).  Somos imitadores de la verdadera Iglesia de Dios si aceptamos y vivimos la cruz (padecimientos y ultraje). Cristo, Juan el Bautista, Esteban, los doce apóstoles, Pablo, Timoteo, Silvano, Tito, Filemón, etc. son muy claros ejemplos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






jueves, 25 de julio de 2019

La única forma de menguar.




“Hombres cabalgando sobre nuestra cabeza”.
(Salmo 66:12).

En ocasiones la vida nos pone bajo el manto de personas que aparentemente están por debajo de nosotros social, cultural, económica, y aún, hasta espiritualmente hablando. Lamentablemente en nuestro medio latino, eso no siempre trae “agradables” consecuencias. La poca o mala educación; los prolongados abusos a los cuales esa gente ha sido sometida; las limitaciones extremas en que han vivido por generaciones, etc. han provocado grandes resentimientos que se llegan a reflejar (no necesariamente en todos los casos, aclaramos) en situaciones como la mencionada antes. Y, no debiera extrañarnos pues está escrito. Nos dice la biblia que: “Se alborota la tierra cuando… el siervo reina; cuando… el necio se sacia de pan; cuando… la mujer repudiada (divorciada) se casa; y cuando… la sierva hereda a su señora -patrona- (Proverbios 30:22 y 23). ¿Por qué o para qué permite Dios éstas situaciones en nuestra vida? ¡Para que mengüemos!  Veamos, el Hijo de Dios se hace hombre (Filipenses 2:5-8), y ¿qué hacen los “religiosos” con él? Lo menosprecian, lo humillan, lo tratan de avergonzar (Juan 8:41), tratando de recordarle que su madre había resultado esperando antes del matrimonio, y que por lo tanto, él es un hijo de vergüenza. Y sin embargo, nuestro Señor menguó, y no solamente eso, sino que fue en silencio al matadero (la cruz) (Isaías 53:7), ¿a manos de quienes? De personas que estaban “muy” por debajo de él.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 24 de julio de 2019

Sólo con amor.




“El amor cubrirá multitud de pecados”.
(1ª. Pedro 4:8).

El amor es interpretado de muchas formas, desinteresado por ejemplo para con nuestras mascotas; de compañerismo con amigos cercanos y vecinos; de intimidad para con nuestra pareja, etc. Pero el amor del que nos habla la biblia en determinados momentos, es aquél que nos hace tener empatía (entendimiento y comprensión) por la necesidad ajena; por la pena de otro, por la necesidad de alguien, aquél amor que nos hace pensar que un día estuvimos en ese mismo lugar o situación, o, que mañana podríamos estarlo (Juan 13:34). El amor no solamente lo podemos demostrar con un abrazo o con un beso, se puede demostrar con una acción más simple como escuchar al otro, hacerle un pequeño servicio, o, con una oración para que Dios lo auxilie por lejano que esté de nosotros (Santiago 5:16). Los profesionales nos enseñan que una clave para un amor de ese tipo es haber tenido una buena infancia, un hogar integrado, haber sido instruido en el asunto, haber tenido ejemplos, etc. Esos factores materiales contribuyen, pero sin duda alguna (pues conocemos casos que han sido atípicos en ese sentido), el amor verdadero y desinteresado, viene de estar a los pies de Cristo y habiendo pasado experimentalmente por allí (Mateo 7:7). Es pidiéndoselo a él que vamos a tener un amor puro y efectivo, en el cual lo único que vamos a buscar es el bienestar ajeno, no nuestra vanagloria, ni intereses ocultos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 23 de julio de 2019

Naturalmente… es imposible.




“El hombre natural no lo puede percibir”
(1ª. Corintios 2:14).

Dice la escritura que el evangelio es una “locura” para quienes NO conocen a Dios (1ª. Corintios 1:18), y que, el hombre natural entiende lo que es natural en la vida, pero solamente el espiritual entiende lo que es del Espíritu (1ª. Corintios 2:18). Así, el hombre natural no está conforme si no le encuentra una explicación razonable, científica, matemática o lógica a una situación. Mientras que el espiritual sí logra entender cuando de un milagro se trata. Una persona espiritual entiende que lo único que pudo lograr ese resultado tan inesperado… es la intervención de una mano superior, la de Dios. La curación de una enfermedad, en lo natural, es justificada a lo “atinado” de los médicos; a lo “efectivo” de las medicinas; a la buena “reacción” del paciente; a lo “oportuno” del tratamiento, etc. Pero solamente el espiritual entenderá que se trata de un milagro. El ser “religioso” no implica necesariamente ser espiritual (Mateo 23:25 y 27). Veamos: Cristo “sana” a un paralítico (Mateo 9:2; “sana” a una mujer con flujo de sangre por doce años (Mateo 9:20); “resucita” a una niña (Mateo 9:25); le “devuelve la vista” a dos ciegos (Mateo 9:29); “saca” el demonio de un mudo (Mateo 9:32)… Y, los “religiosos” le dicen: “Por el príncipe de los demonios echa fuera éste los demonios” (Mateo 9:34). Comprendamos, naturalmente NO podemos entender a Dios ni lo espiritual, y, ser “religioso” no implica necesariamente ser espiritual.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





lunes, 22 de julio de 2019

Es de una u otra forma.




“Es necesario que muera una sola vez”.
(Hebreos 9:27).

Algunas personas creen en la reencarnación, creen en una existencia pasada o futura en carne y hueso. Nadie, con la única excepción de aquellas personas que han muerto y vuelto a la vida, tiene dos oportunidades físicas de vivir. La escritura nos dice que está “Decretado” (Decreto: Decisión que toma una persona u organismo con autoridad, y que debe cumplirse). Así, pues, Dios “Decreto” que el hombre viva una sola vez y luego de ello, un juicio (Hebreos 9:27), éste juicio lo vemos en Apocalipsis 20:12. Ahora bien, el punto importante de éste tema es: ¿Cómo o cuándo llegamos a ese juicio?  Solamente existen dos formas, la primera, como dice el verso que hemos visto: “por la muerte personal de cada uno”. Y la otra, “cuando el Señor venga por SU pueblo”, lo que conocemos como el rapto o el arrebatamiento (1ª. Tesalonicenses 4: 15-17). La muerte personal no hace falta explicarla; pero el rapto o arrebatamiento, se nos explica que será al final de la séptima trompeta, cuando ya todas las plagas finales hayan sucedido (Apocalipsis 7:14). Es, por lo tanto, FALSA la doctrina de un arrebatamiento sin que la Iglesia viva una gran tribulación (la cuál pareciera ya haber llegado… música satánica, mercantilismo, nepotismo, etc). Y, “vivirla” no necesariamente implica “sufrirla” (vea en Exodo a Israel en medio de las plagas en Egipto; vea Noé en medio del Diluvio). Preguntamos: ¿De qué otra forma podrían salir con ropas emblanquesidas los santos en Apocalipsis 7:14?  Sin sufrimiento (aceptar y pasar la cruz) NO puede haber un galardón (Apocalipsis 3:21).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



viernes, 19 de julio de 2019

Algo que no debemos hacer.




“No debiste alegrarte”
(Abdías 1:12).

Es algo natural en el ser humano, el hecho de pensar que cuando alguien  hace algo incorrecto, le “debe” sucede algo malo. Ciertamente nuestras malas decisiones o nuestros errores debieran traer consecuencias desagradables, pero no siempre Dios lo permite así. Veamos un ejemplo: Había un hombre ciego de nacimiento (Juan 9:1), y los “religiosos” le preguntan a Cristo: ¿Quién pecó, éste o sus padres? (en otras palabras buscando un culpable, buscando una razón, buscando una consecuencia). Pero Cristo les responde que muchos eventos en éste mundo suceden no por razón o consecuencia alguna, sino simplemente porque Dios quiere “manifestar su gloria” (vea verso 3). Es por ello, que el profeta Abdías nos “recomienda” que NO estemos expectantes a nuestros prójimos o hermanos cuando cometen errores, ni mucho menos “alegrarnos” por lo que les pueda suceder negativamente. Somos muy dados, especialmente cuando tenemos alguna dificultad con alguien, a esperar que les suceda algo “desagradable” (por no decir malo) que nos dé la razón para expresar que quien estaba en el error era el hermano o el amigo y no nosotros. ¡Eso, es precisamente lo que Dios quiere que NO hagamos! (Proverbios 24:17-18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    




jueves, 18 de julio de 2019

Las decisiones.




“Oh, almas adúlteras”
(Santiago 4:4).

Cualquiera, creyente o no creyente, que lea éste verso del apóstol Santiago pensará que se está hablando de quebrantar el mandamiento del santo matrimonio, pero no. El contexto inmediato nos muestra otra situación. Veamos cómo nos lo enseña el apóstol: “Codiciáis, ardéis de envidia, combatís y lucháis porque no lográis alcanzar lo que queréis” (Santiago 4:1-2). ¿Por qué?  “Porque pedís para vuestros deleites, no para otros”, y, ¿cómo termina el apóstol esos pensamientos?  Exclamando: ¡Oh almas adúlteras!  Y nos explica el por qué esa situación nos califica así: Porque implica el NO sometimiento (el divorcio o separación) a la voluntad de Dios para con nosotros (veamos versos 5 y 7). Alguien sabiamente dijo: “No podemos evitar que un ave se pose sobre nuestra cabeza, pero sí podemos evitar que haga su nido allí”. La codicia, la envidia, la frustración, la decepción pueden llegar a nuestra cabeza y corazón, pero nosotros decidimos si les damos cabida, y, si combatimos y luchamos por alcanzar tener lo que queremos (cuando NO es el tiempo de Dios). Pero eso, nos puede llevar al “adulterio espiritual”(separación) pues no estaríamos sometidos a la perfecta voluntad de Dios. El secreto para obtener lo que deseamos (pues no podemos negar que lo que necesitamos sí nos lo proporciona a diario), es humillarnos en su presencia (verso 10) y estar agradecidos con lo que “sí” nos da, lo cual demostramos siendo empáticos con la necesidad ajena. ¡Nosotros decidimos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.        






miércoles, 17 de julio de 2019

Los procesos




“Con tribulaciones fuisteis hechos espectáculo”
(Hebreos 10:33).

Proceso: “Conjunto de operaciones a las que es sometido algo o alguien para sufrir una transformación”. No hubiera vino, si las uvas no fueran trituradas; no tendríamos aceite, si las olivas no fueran exprimidas; no tendríamos un cocktail de frutas, si éstas no fueran peladas y partidas. La duración de un proceso depende del propósito que tengamos. Un queso fresco común y corriente, lleva “minutos” de proceso; un queso más elaborado, lleva “horas” de proceso; pero un queso fino, lleva “meses” de elaboración y cuidados. Así, espiritualmente, nunca llegaríamos a crecer; a manifestar la gloria de Dios; ni a ser testimonio a otros, si Dios no nos llevara por un proceso determinado según nuestro propósito “en El”. Veamos algunos casos: 1- Juan el Bautista, es preparado en “aislamiento” por muchos años (Lucas 1:80) para un ministerio de año y medio más o menos. 2- Cristo, es preparado por “30” años para un ministerio de 3 ½ años (Lucas 3:23). Ana, una viuda profetisa espero alrededor de 50 ó 60 años en el templo para “dar testimonio” de que el enviado de Dios había aparecido en la tierra (Lucas 2:36-37). Simeón, un hombre justo y piadoso esperó con fe por muchos años la promesa de Dios, que sus ojos no se cerrarían sin antes ver su gloria, y su premio fue que él mismo “presentó en brazos” en el altar al enviado de Dios (Lucas 2:25-28). Todos los procesos son largos, todos duelen, pero todos tienen una gran recompensa. ¡Dichosos quienes somos procesados!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 16 de julio de 2019

¿Soberanía o sacrificio?




“No hay quien pueda declarar”
(Daniel 2:11).

Muchos son los creyentes que para recibir una luz de lo que está en el corazón de Dios, oran, ayunan, se sacrifican, y existen quienes hasta se flagelan, pensando que esos son los “requisitos” indispensables para obtener algo de Dios. Ciertamente en el pasado algunos de los grandes hombres de Dios utilizaron éstos métodos y les fueron favorables, pero hemos de mencionar que Dios es soberano y no necesita de sacrificios para favorecernos en cualquier área (Oseas 6:6; Mateo 9:13). Veamos, Nabucodonosor, un rey impío, no oraba, no ayunaba, no conocía siquiera a Dios, y sin embargo, ha sido el humano que más revelación ha recibido acerca de los tiempos del fin (Daniel 2 completo), también es verdadero que NO lo entendió y por ello tuvo que llamar a Daniel para que se lo explicara. Otro caso, el ladrón de la cruz, no oraba, no ayunó nunca, no asistió a una sinagoga, nunca donó dinero al templo, no conocía a Dios siquiera, sólo clamó una vez y sin embargo, recibió de Cristo la promesa y el cumplimiento que ese día, inmediatamente luego de su muerte, estaría en el paraíso, por el sólo hecho de haberlo reconocido como el Hijo de Dios (Lucas 23:43). Repetimos, es muy cierto y hasta lógico, que buscando a Dios le encontremos, pero no podemos descartar, que en su inmensa misericordia y soberanía, él decida darle a otros lo que nosotros tanto buscamos (Romanos 9:18). 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




lunes, 15 de julio de 2019

¡Por qué no prosperamos!




“El que es generoso prospera”
(Proverbios 11:25).

La escritura es una guía para los creyentes, no así, para el mundo (con la sola excepción de la salvación Juan 3:16-19). Las promesas que allí están, se cumplen “sí y sólo sí”, creemos en un Dios amoroso, grande, bueno, generoso... y que prospera a los suyos. Ahora bien, alguien podrá argumentar que hay gente próspera que no cree en Dios, entonces ¿Qué pasa?. Iniciemos desde el principio, toda persona que trabaja tiene el derecho de prosperar (Proverbios 12:11). Pero, lo que Dios nos ofrece es una prosperidad SIN CONSECUENCIAS NEGATIVAS. ¿Qué significa eso?  Que cuando la bendición de la prosperidad viene de la mano de Dios y no sólo de nuestro esfuerzo propio, dice la escritura otra promesa: “NO se añade tristeza con ella”. Ahora bien, ¡Sí!, necesitamos trabajar para que esa promesa llegue, pues no podemos “esperar” que caiga del cielo; no podemos “suponer” que nos llegará por sí; y mucho menos podemos “pedirla” de otros. Dios NUNCA contradice SU palabra y ésta dicta: “La mano negligente empobrece, más la mano de los diligentes enriquece” (Proverbios 10:4). Tampoco podemos creer que por “hacer” algo por o para Dios, él tenga la “obligación” de darnos prosperidad. Eso sería seguirle por lo que nos “da” y no por lo que él “es” para nosotros. Si no prosperamos es porque no trabajamos, y en ocasiones, aún trabajando no se prospera, pero eso es otro tema.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



¿Sobre quién viene la ira?




“El día de la ira de Dios”
(Romanos 2:9).

Todo estudioso de la palabra de Dios, debiera conocer el concepto del “día de la ira de Dios”, pues es, como otras, una promesa. Es el día en que él vendrá a limpiar la tierra de toda persona que no ha querido cumplir con sus estatutos. ¿Esto último es un argumento para manipular a las personas con una opción de pánico? ¡NO!. Es una realidad. Dios ya lo hizo en el pasado, por ello el Diluvio en tiempos de Noé (Génesis 7:4 y 17). ¿Por qué mandó Dios el Diluvio? La escritura dice que: “La maldad se multiplicó” (Génesis 6:5). ¿Por qué viene el día de la ira de Dios en éstos tiempos? Precisamente por lo mismo, porque la maldad de los hombres se está multiplicando de  nuevo. ¿Lo dice la escritura? Claro que lo dice, veamos: “Cuando Cristo venga, a todos los que practiquen fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y AVARICIA, que es como IDOLATRÍA (recordemos que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece junto con el adulterio, pues ambos son traición), y termina diciéndonos el verso… cosas por las cuales VIENE la ira de Dios” (Colosenses 3:4-6). La avaricia es el pecado que nos está llevando como Iglesia a la debacle, pues el mercantilismo entró ya a gobernarla; y el mundo, pues nunca ha salido de allí, es por ello que todos los que vivan en esas prácticas sufrirán las consecuencias en el “día de la ira de Dios”. ¡Clamemos por  NO caer en ellas!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
  



jueves, 11 de julio de 2019

¿Y si los hubieran abortado?




“Aún desde el vientre de su madre”
(Lucas 1:15).

Los “Derechos (léase deshechos)  humanos” nos están tratando de engañar diciendo, cuando una mujer resulta embarazada, que ella tiene la “potestad” de decidir si tiene o no tiene a ese bebé. Que ella es “dueña” de su cuerpo, y por lo tanto, ella “decide” el final de ese feto. Preguntamos: ¿Entregó ella su cuerpo voluntariamente? Si fue así, entonces que asuma las consecuencias (NO decimos NI defendemos que tiene que ser precisamente SOLA). Su cuerpo le pertenece, pero el del bebé NO. Será su hijo, será su obligación cuidarlo, pero, el hecho de que sea suyo no le da el derecho de quitarle la vida porque sería un acto violento que tendría una consecuencia penal, veamos si no. Ella opta tener el bebé, pero cuando éste tiene menos de “doce” semanas de vida, ella decide que ya no lo quiere y lo parte en pedazos, preguntamos ¿Qué consecuencias tiene ante la ley?  Por ser “asesinato” depende la nación, pero mínimo tiene una sentencia penal. Preguntamos: ¿Por qué entonces un aborto (despedazando un cuerpo) con menos de “doce” semanas NO lo quieren considerar un crimen?  La escritura nos dice que aún en el vientre de una madre un niño puede ser bendecido y lleno del Espíritu (sucedió con Juan el Bautista y con Cristo). ¿Qué hubiera pasado si Elisabet y María hubieran decidido abortar, cómo estaría el mundo, si habiendo nacido ellos estamos mal?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


¿Impura por los hijos?




“Y dio a luz a su primogénito”
(Lucas 2:7).

Primogénito significa: “Que nace de primero”; Unigénito significa: “Que es hijo único”; Inmaculada: “Que está completamente limpia o que no tiene mancha”; Marido: “Hombre con el que está casado una mujer”. Por siglos, la religión ha sostenido que María, la madre de Jesús (el hombre, no de Cristo el Hijo de Dios) no tuvo más hijos. Que Jesús fue el “único”, y que, decir que tuvo más hijos es un ¡pecado mortal y una falta de respeto! Veamos: 1- La escritura es muy clara al decirnos que María, fue la madre de Jesús el “primogénito” (Lucas 2:7) en una familia que conformó con José su “marido” (Mateo 1:19), esto nos indica que fue el “primero” en nacer pero NO el único. 2- Se nos explica que María era una mujer llena de gracia delante de Dios (Lucas 1:30) y por ello fue cubierta por el Espíritu Santo para un embarazo, preguntamos: ¿Por tener otros hijos, dejaría de ser llena de gracia ante los hombres, si delante de Dios siguió siendo bendecida?. 3- La escritura nos dice que el hombre cumpla sus deberes con su mujer y la mujer con el hombre (1ª. Corintios 7:3-5) ¿“Pecaría” María por cumplir sus obligaciones matrimoniales íntimas, siendo que ella era respetuosa de las costumbres y leyes israelitas? (Lucas 2:1-7) 4- La misma escritura nos menciona que José NO la tocó sino “hasta qué” nació Jesús (Mateo 1:25). Preguntamos: ¿Pecó José por acostarse con María y tener a José, Jacob, Simón, Judas, y al menos dos hijas más en el santo vínculo del matrimonio?  (vea Mateo 13:55). Inmaculada significa sin mancha, que no está sucia. Preguntamos: ¿Es sucia o pierde su pureza una mujer por tener más de un hijo dentro del matrimonio?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 9 de julio de 2019

¿Aposento o iglesia?




¿En dónde está el aposento?
(Marcos 14:14).

Cristo está predicando la palabra de Dios, pero por hacer ello, los fariseos, los saduceos… los “religiosos”, lo amenazan, al igual que a otros, con “expulsarlo” del templo o de la sinagoga (Juan 9:23; Juan 16:2). Es más, al principio de su ministerio (Lucas 4:28-29) no sólo lo sacan de la sinagoga sino también de la ciudad de Nazaret (Juan 4:16). Otro ejemplo, Cristo va a celebrar la Santa Cena, la cena en donde dará sus más preciados secretos a SUS discípulos (vea Juan 13 al capítulo 17), y NO lo hace en el templo, NO lo hace en una sinagoga, NO lo hace en la casa del Sumo Sacerdote… lo hace en un “aposento privado” (vea Marcos 14:14). Y notemos algo importante en el “descubrimiento o revelación” de esos grandes secretos… NO hay NI UN SOLO RELIGIOSO. Otro ejemplo, Cristo está por ir al Padre luego de su muerte y resurrección, y ¿A dónde envía a sus discípulos para que esperen la unción y plenitud del Espíritu Santo? ¿Al templo, a la sinagoga, a la casa del Sumo Sacerdote? ¡Noooo!  Los envía al “aposento privado” en donde muy curiosamente ¡NO hay, otra vez, NI uno sólo de los religiosos!. ¿Qué estamos tratando de probar? Simple y sencillamente, que los “religiosos” han engañado toda la vida a las verdaderas ovejas del Señor, haciéndoles creer que si no están en el templo, si no están reuniéndose en una congregación, si no están en la casa del líder… simplemente NO son parte del rebaño. ¡No fue eso lo que Cristo “practicó” ni lo que “predicó”!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 8 de julio de 2019

No ignoréis acerca de los muertos.




“No os entristezcáis”.
(1ª. Tesalonicenses 4:13).

Una navidad, un cumpleaños, un aniversario, son fechas perfectas para que el alma humana recuerde y llore a sus seres amados que han partido antes. Pero la escritura nos hace saber que, solamente es eso: “tan sólo han partido antes” que nosotros. El apóstol Pablo predicándoles a los miembros de la Iglesia en Tesalónica, nos abre una brecha con respecto a la experiencia de la muerte (la cuál nosotros hemos considerado nefasta), pero que para Dios es tan sólo el principio de algo maravilloso “sí y sólo sí” somos creyentes. Ahora bien, que perder a un hijo, a una madre, a un padre, a un hermano o al abuelo que tanto nos amó, etc. duele, pues claro que duele, pero debemos entender que si tanto ellos como nosotros vivimos con “rectitud” delante de Dios y de los hombres, entonces los veremos de nuevo y estaremos con ellos para toda la eternidad (verso 17). La muerte nos aterra porque nos es algo desconocido, significa separación, y en ocasiones implica, a quienes nos quedamos, angustias por diferentes hechos: Como quedarnos con muchas responsabilidades, necesidades, limitaciones, soledad y hasta grandes temores, etc. Pero, si creemos en Dios y cumplimos con sus mandamientos, entonces la muerte será tan sólo el principio de una promesa maravillosa. No entriztecáis.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   



viernes, 5 de julio de 2019

El que da... recibe.




“Porque Dios no es injusto para olvidar las buenas obras”.
(Hebreos 6:10).

Dios no olvida “nunca” las buenas obras que hacemos, veamos un caso: Cornelio, un centurión de la guardia en Cesarea, era piadoso y temeroso de Dios, y por ello, hacía muchas ofrendas. Analicemos todo lo que esto conllevó a su vida: 1- Un día tuvo el privilegio que le visitara un ángel (Hechos 10:3); 2- Ese ángel le confirma que todas sus buenas obras, y sobre todo, todas sus oraciones habían sido tomadas en cuenta por Dios (Hechos 10:4); 3- Recibió la visita y una explicación del apóstol Pedro que Dios tiene elegidos entre los hombres, y que él, era uno de ellos (Hechos 10:41); 4- Cornelio, fue instrumento para que “todos” los que le visitaron en su casa ese día, recibieran la visita del Espíritu Santo junto con él (Hechos 10:44); 5- Todos fueron bautizado en agua ese día (NO para ser salvos, pues el bautismo NO es para salvación, sino para ser llenos del Espíritu Santo) (Hechos 10:47-48). ¿Queremos esas manifestaciones en nuestra vida? Entonces seamos dadivosos con lo que Dios nos dio a administrar, no sólo pensemos en nuestros deleites, pues quien piensa así, simplemente nunca recibe de Dios lo que pide “por mucho que lo proclame o declare”  (Santiago 4:3)

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 4 de julio de 2019

¿Somos realmente instrumentos escogidos?




“Y llamó a sí a los que él quiso”.
(Marcos 3:13).

Continuamente escuchamos personas hablar de Dios, pero especialmente las escuchamos cuando están en grandes problemas o cuando desean obtener algo de otras personas. De las expresiones que más impactan son: “En el nombre del Señor”, o, “El Señor me dijo”. Pero resulta que en el nombre del Señor solamente unos salen beneficiados, o, lo que el Señor dijo no se cumple. Entonces ¿qué es lo que sucede?, sucede lo siguiente: Dios está “tan” al alcance de las manos de cualquier pecador, que se ha abusado de ese privilegio, y ahora, cualquier persona toma como bandera el nombre de Dios para alcanzar sus fines. Las escrituras son muy claras en decirnos quien es el que realmente ha sido “elegido” por Dios para tal o cual tarea y a quién realmente le ha hablado, y, por lo tanto, respalda a quien viene en su nombre a hacer una proclama (Marcos 3:13). Toda persona elegida por Dios, ha sido “probada y aprobada” por él, con testigos que lo pueden ratificar y un primer rasgo distintivo de esa persona es el “cambio de vida” que ha tenido (Efesios 4:22). En segundo lugar, lo que dice y lo que hace son congruentes, “practica lo que predica” (Tito 3:3). Y, en tercer lugar, en lo que dice que Dios le dijo vemos “cumplimiento” (Mateo 1:22). Los doce apóstoles (Mateo 10:1-4) y Pablo (Hechos 9:15), fueron llamados. En ellos se ven todas éstas características.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 3 de julio de 2019

Somos Ovejas… no borregos.




“Entrad pues confiadamente al trono de misericordia”.
(Hebreos 4:16).

En el momento que nuestro Señor Jesucristo muere en la cruz, el velo del templo se rasgo en dos. ¿Cuál fue la razón?. Antiguamente la orden de Dios era que “solamente” el Sumo Sacerdote podía entrar a su presencia, así, el pueblo estaba aislado de la misma y el “intercesor” era el Sumo Sacerdote. Pero, como lo hemos demostrado (Jeremías 31:31-34) Dios había prometido un Nuevo Pacto, y lo que ofreció en ese pacto quedaba comprobado en Hebreos 4:16: “El pueblo ya podía acercarse confiadamente al lugar santísimo”. ¿Por qué? Porque el nuevo “intercesor” era nuestro Señor Jesucristo, y él era, es y será perfecto intercesor. Dios sabía el “sometimiento” de la clase sacerdotal en contra del pueblo (Mateo 23), y fue por ello, que nos dio libertad de aprender directamente de él. Pero para ello, no debemos de ser borregos que “repitamos” lo que otros dicen; que creamos “todo” lo que otros enseñan, que vivamos según lo que “otros” creen. Es necesario que todos los días nosotros entremos confiadamente al lugar santo; que seamos nosotros los que “oigamos” lo que Dios tiene qué decirnos; que nos “hable” a nosotros. Nosotros YA NO NECESITAMOS ser enseñados por otros (para ello se allanó el camino rompiendo el velo). Si nos reunimos en una congregación con hermanos es para “comprobar” que lo que hemos recibido “directamente” de Dios es verdadero, pero no más para ser enseñados.  Fuimos llamados a ser ovejas no borregos (Juan 10). Fuimos llamados a “hacer discípulos no borregos”. Y el discípulo creyente se hace escuchando a SU maestro (Cristo).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.