viernes, 31 de mayo de 2019

¿Quién es el que defrauda y quien el que malversa?




“No habitará dentro de mi casa… el que hace fraude”
(Salmo 101:7).

Fraude: “Engaño económico con la intención de conseguir un beneficio”.  Malversación de fondos: “Apropiarse indebidamente de fondos que han sido confiados en razón de un cargo”. Preguntamos: ¿Quién está en la disposición de engañar teniendo un beneficio, y, quién puede apropiarse de fondos indebidamente? ¿Quien está en un cargo,  o, quien está en sumisión; quién da el dinero, o, quien lo recibe? Exacto… quien está en un cargo; quien lo recibe. Cristo tenía éstos conceptos muy claros, por ello la reprensión tan severa que hizo, en su momento a los “líderes” escribas y fariseos (Mateo 23:13-15); y hoy, a nosotros. Si analizamos las escrituras en donde Cristo reprende y reprocha, veremos que casi el 100% de esas reprensiones y reproches no se las hace al pueblo sino al “liderazgo” (Mateo 24:45) ¿Por qué? Porque es el liderazgo quien manda las directrices en la congregación… nunca la congregación. El liderazgo en el tiempo de Cristo había hecho su “feudo” en el mando de la iglesia (Mateo 23:14-15) cuando Dios Padre había sido muy claro en que si el Espíritu de Dios no desciende para gobernar al hombre (Jueces 16:20 y 1ª. Samuel 16:14), entonces es el hombre quien se gobierna así mismo, y eso, es una maldición (Jeremías 17:5).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





jueves, 30 de mayo de 2019

Las buenas obras.




“Por cuál de ellas me apedreáis”
(Juan 10:32).

Cristo, estando en el Pórtico de Salomón (Juan 10:23), en donde “sólo” judíos podían estar (recordemos que sólo ellos eran salvos en ese tiempo), es cuestionado por su doctrina y por su personal relación con el Padre (versos 27-29). Pero resulta que su propio pueblo no le cree, lo quiere expulsar del templo, y además, lo quiere apedrear (verso 31). Cristo entonces expresa: “MUCHAS buenas obras os he mostrado de mi Padre: ¿Por cuál de ellas me apedreáis? (verso 32). Quienes hemos criado perros conocemos un dicho que se ha hecho muy famoso: “Dale de comer a un perro durante tres días, y aún y cuando, le dejes de dar comida el cuarto día, él creerá que tu eres bueno siempre;  dale de comer a un hombre durante tres días, y si el cuarto día no le das, él creerá que el malo eres tú para siempre”. Este mismo pecado cometemos con Dios. Nos creemos merecedores de todo lo bueno, queremos ser reconocidos, queremos ocupar los primeros lugares, queremos que se nos honre, que se nos dé un lugar de eminencia, y, mientras eso sucede estamos felices pero en cuanto deja de ser… entonces ponemos la mirada solamente en los defectos de quienes creemos han dejado de honrarnos. No dejemos de hacer buenas obras, aún y cuando, llegue el momento en que no sepamos por cuál de ellas… es que somos apedreados.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.     



miércoles, 29 de mayo de 2019

¡Qué privilegio!




¡Acerquémosnos pues, confiadamente!
(Hebreos 4:16).

Vemos todos los días a personajes que por el tipo de vida que llevan hemos denominado “personajes públicos”, incluimos allí a políticos, deportistas, académicos, etc. Pero, resulta que en muchos de esos casos, cuando queremos acercarnos a ellos necesitamos atravesar una columna infranqueable de personas que, generalmente, son más abusivas, prepotentes y groseras que el mismo ente al que queremos acercarnos. Y, aún así, allí vemos a las masas estrujarse y sacrificarse tres o cuatro horas antes de su presentación para poder verlos, ya no digamos estar con ellos. Dios, creador de todo y de todos (Salmo 24:1) “se mantiene disponibles y sin guaruras”… y anhelante de recibirnos, y sin embargo, hay personas que se levantan, se acicalan, comen y salen de su casa sin siquiera decirle: ¡Gracias por éste nuevo día! ¡Gracias por mi vida! ¡Gracias por mi familia! ¡Gracias por todo lo que voy a recibir hoy que me será agradable! ¡Gracias por lo que no vas a permitir que me pase hoy porque me sería desagradable! Etc. El es tan bueno, que se conforma con que nos levantemos y le digamos: ¡Gracias Señor! (Efesios 5:20). ¡Qué privilegio! Tener disponible al Señor de Señores todo el tiempo y no tener qué hacer antesala para estar con él… acerquémonos pues confiadamente a su trono de misericordia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




lunes, 27 de mayo de 2019

Pidamos sabiduría.




“Falto de sabiduría, pídala a Dios”
(Santigao 1:5).
¿Cuántas veces en la vida no hemos expresado: ¡Si tan sólo pudiera volver el tiempo atrás! ¡Si tan sólo hubiera pensado en tal o cual otra situación! ¡Lástima que no pensé en esto o en aquello!. ¿Por qué llegamos a eso? Porque nuestra decisión no fue lo suficientemente sabia como para tener otro resultado. Pero Dios nos da una solución. ¡Pedirle a él sabiduría! Siempre hemos enseñado que uno busca consuelo o ayuda en donde “cree” que lo va a encontrar, de lo contrario iría a otro lugar o persona. Bueno, pues qué mejor que pedirle sabiduría a quien es toda sabiduría; que mejor que pedirle algo a quien consideramos como nuestro Padre. Dice la escritura que nosotros los hombres somos malos, y sin embargo, no le damos piedras a un hijo que nos pide un pan (Mateo 7:11), ¿Cuánto más no nos dará nuestro Padre celestial algo si se lo pedimos, siendo que él sí es un Padre bueno?. Lo que nos hace falta para tener mejores resultados es no confiar en nuestras capacidades sino acercarnos a Dios, y pedirle que nos dé sabiduría, que nos guié, que nos muestre el camino. Amén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 24 de mayo de 2019

La excepción no es regla.




“Pero acontecerá que, si no oyeres mi vos”
(Deuteronomio 28:15).

En el libro de Deuteronomio, luego que Dios había sacado al pueblo de la esclavitud de Egipto, le muestra los beneficios de escuchar y obedecer su vos (28:1:14), pero también le advierte las consecuencias de la desobediencia (28:15-42). Y, cada vez que el pueblo escuchó y obedeció a Dios tuvo paz y prosperidad, pero cada vez que fallaba se consumía en penas, angustias y limitaciones (el cautiverio de 70 años en Babilonia es quizás el mejor y más claro ejemplo). Pero, sin embargo, vemos una excepción en la historia: “Cristo no acató esos mandamientos en varias ocasiones, y a pesar de eso, no tuvo que sufrir las consecuencias” ¿Por qué?. Porque, primero, “El fue autorizado por Dios para hacerlo” (Juan 5:19). Segundo, “El estaba por encima de las normas” (Colosenses 1:16 y Juan 1:3). En tercer lugar, esas excepciones nunca fueron la regla, la mejor prueba es que jamás enseñó a sus discípulos a romperlas, él lo hizo porque era necesario hacerlo, con el objeto de romper los esquemas hipócritas del liderazgo del momento (Mateo 23: 26-39). Es más, el liderazgo, estaba tan inmerso en “su” negocio, que ni siquiera “entendió” nunca las palabras del Cristo, vea todo el capítulo 9 de Juan y el verso 10:6. ¡NO hagamos regla de la excepción, nosotros mismos nos metemos en cautiverios!


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 23 de mayo de 2019

Más amarga que la muerte.




“Una mujer con lazos, redes y ligaduras”
(Eclesiastés 7:26a).

Sabroso es comer el pan a escondidas dice la escritura (Proverbios 9:17), así es estar en los brazos de la mujer (hombre) ajenos. Pues ellos dan lo que los compañeros de vida se resisten a dar. Pero, un hombre muy sabio y que en la vida tuvo todo lo que quiso y pudo, nos advierte que el “aparente” placer que esa mujer u hombre pueden darnos, en realidad son lazos, redes y ligaduras que atrapan a alguien hasta la muerte. Y la escritura no sólo nos muestra la causa del problema, sino nos da la medicina para NO caer en esa trampa: “El que agrada a Dios escapará de esa mujer o de ese hombre, pero, quien peca, quedará preso en ese pecado” (Eclesiastés 7:26b). Salomón, escritor de estos consejos, fue un hombre muy sabio y que vivió muchas experiencias, pues la escritura nos menciona que tuvo muchas mujeres (1ª. Reyes 11:1); exactamente 700 esposas y 300 concubinas (1ª. Reyes 11:3). Así, pues, con tal experiencia, y habiendo padecido las consecuencias de la reprensión divina por ese pecado (1ª. Reyes 11:6,9 y 11), quiso evitarnos el padecimiento de las terribles consecuencias: 1- gemir por la pena; 2- Consumir  nuestras fuerzas; 3- Que seamos prisioneros del pecado (Proverbios 5:10-11 y 22). Pero, la peor de todas las consecuencias: Sus heridas y su vergüenza NUNCA serán borradas (Proverbios 6:22), aún y cuando, nuestro pecado sí lo sea.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 22 de mayo de 2019

No juzguéis y no seréis juzgados.




“Miras la paja en el ojo ajeno y no la viga que está en tu ojo”.
(Mateo 7:3).

Cristo en el sermón del monte nos exhorta a NO meternos en las vidas de las demás personas, pues el trato de cada uno es “directamente” con Dios Padre. Ahora bien, el problema está en que como en todo en la vida, ésta expresión de Cristo la hemos tergiversado, pues muy aparte es “emitir” un juicio acerca del actuar de nuestro prójimo (lo que sí es juzgarlo), y, muy distinto es “decir una verdad” y que ésta persona se sienta aludida. Según las escrituras, el primer proceder es pecado; pero, el segundo no. Pues “saber” hacer lo bueno y no hacerlo es pecado (Santiago 4:17), también incluye saber “decir” lo bueno y no decirlo. Es allí, en donde muchas personas que se sienten aludidas se defienden con expresiones huecas como: ¿Quién te ha puesto por juez mío? ¿Por qué te crees superior a mí? Etc. Expresar una verdad NO es juzgar a los aludidos; NO es creerse superior a nadie. Cuando alguien “expone” un problema, un pecado, un abuso, etc. pero da una solución NO está juzgando a nadie… y menos si se incluye dentro del problema, simplemente está, repetimos, “exponiendo” el problema.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





martes, 21 de mayo de 2019

Sólo eso bastará


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“Una palabra tuya bastará…”
(Mateo 8:8).

Cristo descendía del monte y un centurión lo detiene para pedirle un favor: “Que sanara a su siervo paralítico”, Cristo le dice que en cuanto se desocupe irá a verlos, pero el centurión muestra dos características preciosas que ojalá y las tuviéramos nosotros los creyentes: 1- Humildad, pues le dice: “No soy digno de que entres en mi casa” (verso 8a). ¡Cuántas veces nosotros nos consideramos que merecemos todo, o que merecemos más de lo que tenemos o recibimos, sólo porque ya somos creyentes, o, porque en alguna medida servimos al Señor!. Y, 2- Fe, pues le hace ver que quien tiene autoridad no necesita hacer acto de presencia en todos lados, sino con tan sólo que de la orden, ésta tiene que ser cumplida (verso 8b). “Cuán materialistas nos hemos vuelto nosotros los creyentes que tenemos que ver y tocar como Tomás para poder creer, nunca tenemos paciencia para esperar el tiempo del Señor”. Y, en otro sentido, vemos también el ejemplo del leproso, cómo le da todo el crédito a Cristo diciéndole: “Si quieres” (verso 2), no duda nunca del poder de Cristo por eso no le pregunta: “Si puedes”. Por ello, porque creemos en el poder y la misericordia del Padre, por medio de nuestro Señor Jesucristo, es que con todo y nuestras faltas, defectos y pecados (pues todos pecamos), nos atrevemos a predicar la Palabra de Dios con la esperanza que: “Una palabra suya, sea capaz de sanarnos física o espiritualmente a nosotros o a alguien más”. Amén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 17 de mayo de 2019

He aquí, ahora somos siervos.




“Y estamos en grande angustia”.
(Nehemías 9:36).

Dios había prometido a Abraham, luego de elegirle como columna de un pueblo grande y santo (Génesis 12:2 y Nehemías 9:7), que le daría una tierra para su descendencia (Nehemías 9:8). La promesa se cumplió 430 años más tarde (Exodo 12:41), pero lastimosamente la única condición que Dios había puesto para que permanecieran en paz, fue rota (Nehemías 9:27). Así, el pueblo que debía ser amo y señor de la tierra y vivir en paz… se convirtió otra vez en siervo (Nehemías 9:36). ¿Cuál fue la razón?  El verso 28 de Nehemías nos la dice: “Una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de Jehová”. ¿No es acaso lo que nos sucede a nosotros?  Estamos en angustia en el desierto, el Señor nos lleva a tener paz y bienestar, y, en lugar de utilizar nuestro tiempo y nuestros recursos para glorificarle… los utilizamos para hacer lo malo y únicamente satisfacer nuestros deleites (Santiago 4:3). Alguien dijo: “No podemos esperar resultados diferentes si siempre hacemos lo mismo”, de la misma forma, si cuando Dios nos da estabilidad económica y emocional, las utilizamos egoístamente, no podemos esperar resultados distintos a los que su pueblo obtuvo en la antigüedad. Sólo por su misericordia el pueblo no fue consumido (Nehemías 9:31) la misma misericordia está sobre nosotros… pero no abusemos. No vayamos otra vez a ser siervos pudiendo ser amos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






miércoles, 15 de mayo de 2019

Tengamos criterio propio por medio del Espíritu.




“El, os guiará a toda verdad”
(Juan 16:13).

Criterio: “Opinión o decisión que se toma con respecto a algo”. Los apóstoles llenos del Espíritu Santo nos escribieron: (San Pablo): “Examinadlo todo y tomad lo bueno” (1ª. Tesalonicenses 5:21). Y (San Juan, aquél amado que se recostaba en el pecho de su Señor): “Que en los caminos del Señor hay padres (1ª. Juan 2:13); jóvenes (1ª. Juan 2:2:14) y niñitos (1ª. Juan 2:18). San Pablo también hablando de la inmadurez espiritual de algunos expresó: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales sino como a carnales, como niños en Cristo” (1ª. Corintios 3:2). Y ¿Cuál es la razón por la que los llama así?  En el verso 4 nos da la razón: “El exceso de alabanza al liderazgo”. Que el liderazgo se merece respeto y honra, se lo merece (Hebreos 13:17). Pero, de honrarlos y respetarlos a la idolatría (que en muchos casos se está viendo) es otra situación. Cristo nos dijo que cuando descendiera el Espíritu nos guiaría a la verdad (Juan 16:13). Y también dijo: “Entra a tu aposento, y cerrada la puerta, ora en secreto” (Mateo 6:6). No debiéramos ser creyentes que nos reunimos con otros creyentes para “aprender” de Dios, sino más bien para que el nos “confirme y afirme, o, en todo caso , nos amplíe” lo que nos ha enseñado en secreto. Pero aplicando siempre la regla de oro que nos enseñara el apóstol: “Escuchando todo, pero tomando lo bueno”, de lo contrario estaremos fundando nuestra propia secta.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  




martes, 14 de mayo de 2019

Os conceda Jehová que halléis descanso


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“Y Noemí dijo a sus dos nueras”
(Rut 1:9).

La historia acontece en los días de los Jueces de Israel (entre 1,400 y 1,000 AC), Elimelec, varón de la tribu de Judá, se muda a vivir a Moab (territorio frente al Mar Muerto, descendiente de Lot y que practicaban la idolatría), y sucede que su migración fue por hambre. Pero Elimelec fallece y sus dos hijos tras él, así, Noemí su esposa despide a sus dos nueras: Orfa y Rut con éstas palabras: “Volvéos a casa de vuestros padres (en Israel), y, Jehová haga con vosotras misericordia como vosotros la hicisteis con los difuntos y conmigo, y, os conceda Jehová descanso a cada una en casa de vuestros maridos” (Rut 1:8-9). Veamos algunas lecciones: 1- Hoy en día, también por hambre, muchas personas están emigrando a otros lugares en busca del bienestar, pero, sin medir las consecuencias espirituales de lo que significa un lugar de idolatría (Números 25:1). 2- Cuando Dios tiene misericordia de alguien, si es necesario sacrificará la vida de otro (Elimelec) con tal de regresar a ese alguien (Rut)  a su protección (verso 8a). 3- Para que eso suceda, ese alguien (Rut) tuvo que haber tenido misericordia y servicio para con las personas indicadas (sus esposos y suegros) (verso 8b). Y, 4- Especialmente a las mujeres, Dios les habla en éste libro: “Os conceda descanso en casa de vuestros maridos” (verso 9). La mujer que tiene marido en éstos tiempos ¡cuídelo! Quizás encontró descanso.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 13 de mayo de 2019

¿Por qué algunos hijos no edifican?




“Yo, con rectitud de mi corazón, voluntariamente”
(1ª. Crónicas 29:17).

Dios había engrandecido al rey David, y, en un momento de esa grandeza, el rey David reflexiona: “He aquí yo habito en casa de cedro, y el  arca del pacto de Jehová debajo de cortinas” (1ª. Crónicas 17:1). Y en ese momento decide construir una casa a Jehová (el famoso primer Templo). Pero, Dios le explica a David que habiendo sido él un hombre de guerra tenía manchadas sus manos con sangre, y por lo tanto, no sería él quien la construyera. Sin embargo, le concedería el privilegio de que fuera un hijo suyo quien lo hiciera (1ª. Crónicas 22:8-9). Así, David y el pueblo VOLUNTARIAMENTE (1ª. Crónicas 29:6,9,14 y 17) proveen lo necesario para la construcción. Y Salomón, en cuyo reino había sido ofrecida la paz, lo edifica (1ª. Crónicas 17:11). Ahora, quizás entenderemos el por qué algunos hijos no edifican la casa de Dios, simplemente porque uno de los grandes requisitos para ver esto, es que nosotros los padres hayamos proveído (espiritualmente) lo necesario para que esto suceda. Ciertamente no es siempre culpa del padre la falta de provisión; en ocasiones es el hijo el falto de decisión. Pero la palabra de Dios dice: “Instruye al NIÑO en su camino, y cuando fuere viejo NUNCA se apartará de él” (Proverbios 6:22 y 22:6). Nuestra es la obligación… de ellos la opción.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

   

viernes, 10 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte final)


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“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

¿Cuál será el secreto para que todo lo que dice el apóstol se cumpla? El mismo nos da la respuesta: “Sujeción”. “Así como Cristo se sujetó a Dios Padre; el hombre que se sujeta a Dios, tiene como recompensa que su esposa se sujete a él” (1ª. Corintios 11:3). Así como Cristo no hizo nada por sí mismo sino lo que miraba que el Padre hacía también él hacía, y todo fue para edificación (Juan 5:19). El esposo que se sujeta a Cristo no hará nada que dañe su persona, su esposa, sus hijos, ni a la iglesia en sí (Colosenses 3:17). Un hombre sujeto a Cristo no utilizará sus recursos (prioritariamente) en otro lugar que no sea su familia, cuidar su cuerpo de vicios, y especialmente, de la mujer extraña (Proverbios 5:8). Sí, un hombre no puede serle fiel a Dios tampoco lo podrá ser con su esposa. Así también, si una mujer “tiene un esposo sujeto a Cristo” (es más, la escritura menciona que aún si éste no lo estuviera ; 1ª. Corintios 7:13 y 39) y ella misma dice estar sujeta a Cristo, “debe y tiene” que sujetarse a su esposo en todo, ya no puede dejar de pensar en las cosas del mundo, porque si ella no cuida su techo y su lecho luego no puede reclamar el abandono o desprecio (Efesios 5:22). Así como si el hombre no se sujeta a Cristo no puede esperar apoyo de los cielos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






jueves, 9 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte cuatro).




“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

“Porque la mujer casada (hombre también) tiene que tener cuidado de las cosas “del mundo”, pues ya está sujeta a su marido (esposa) hasta que éste-a mueran” (1ª. Corintios 7:34 y 39). ¿Qué nos está enseñando el apóstol?  Que simplemente, el hombre o la mujer casados, no pueden ni deben (ni siquiera con el pretexto de servir a Dios) descuidar sus labores como esposos. Una mujer casada no puede dedicarse a estudiar las escrituras o enseñarlas, sin antes, servir a su esposo y a sus hijos, atender los asuntos domésticos, y, también atenderse físicamente ella misma para ser un ejemplo a propios y ajenos y evitar el abandono o menos precio del esposo; el apóstol lo llama “dedicarse a las cosas del mundo” antes que a otro menester, repetimos, aún, si éste menester es el servicio a Dios (versos 3, 10, 27, 34). Y, que, por el simple hecho de dedicarse a predicar la palabra de Dios, el esposo no puede tampoco descuidar las necesidades básicas de su casa, tiempo con la esposa, tiempo con los hijos, ganarse la justa y mínima provisión material, pues aún y cuando la familia no lo diga muestra frustración (versos 3, 20, 27, y 33). Un padre o una madre en su edad productiva no debieran ser una carga para nadie sean éstos familiares, amigos, conocidos, o peor aún, ovejas (2ª. Corintios 11:9). Y termina diciéndonos el apóstol que: “Quienes no cumplen este requisito, son falsos líderes, obreros estafadores, personas disfrazadas” (2ª. Corintios 11:13-15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 8 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte tres).




“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

¿Qué sucede si nuestra pareja es la que no quiere complacernos, la que no desea cumplir su parte en el mandato de Dios? Veamos unos versos bíblicos qué es lo que nos dicen: 1- Er, hijo de Judá, toma mujer para sí, pero “actúa malvadamente” (idolatría, Jueces 2:11), por lo que Dios le quita la vida (Génesis 38:7), así, Judá pide a su hijo Onán que levante descendencia a su hermano llegándose a su cuñada, pero Onán sabiendo que los hijos y la herencia no serían suyos, cada vez que tenía relaciones íntimas con Tamar “echaba su semen en tierra” para no procrear, cuál fue el resultado: ¡Jehová, también le quitó la vida a Onán! (Génesis 38:1-10). El apóstol Pablo, señala: 1- “El marido cumpla su deber conyugal con la esposa, asímismo, la mujer con el marido (1ª. Corintios 7:3). “La mujer NO tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la esposa” (verso 4). Y termina el consejo diciéndonos: ¡Si no estamos dispuestos a esto, mejor no nos casemos! (verso 8 y 27). ¿Por qué? Porque la mujer casada (hombre también) tiene que tener cuidado de las cosas “del mundo”, pues ya está sujeta a su marido (esposa) hasta que éste-a mueran (versos 34 y 39).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





martes, 7 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte dos).




“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

¿Qué sucede si NO escuchamos el consejo de Dios con respecto a la mujer ajena? Este mismo contexto nos da los resultados: 1- Para que no des a los extraños tu fuerza (verso 10). ¿Qué significa esto?  Que, por qué, hemos de trabajar por hijos extraños pudiendo y teniendo que hacerlo por los propios. 2- Para que no gimas al final, cuando tus fuerzas te abandonen. Esto implica que llegaremos a viejos, y por no haber atendido a nuestros hijos, ellos no tendrán ninguna inclinación ni motivación a querer compartir con nosotros (verso11). El Señor nos envía un sabio consejo: “Bebe el agua de tu propia cisterna” (verso 15) y alégrate con la mujer de tu juventud y sea bendito tu manantial (verso 18). ¿Qué se nos está diciendo? Simplemente que no tengamos ojos para otras mujeres, porque él nos garantiza que seremos felices con la nuestra, si y sólo sí… ése es nuestro principal y único objetivo. Nuestra pareja nos dará satisfacción en todo lo que hagamos con ella, ese es el galardón o recompensa que recibiremos si somos fieles (verso 19). Preguntamos: ¿Acaso es “poca” la recompensa o el galardón al poner nuestros ojos y corazón solamente en nuestra pareja? ¡Nunca dejemos de ver bella a nuestra pareja!  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 6 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte uno).




“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

Cuando queremos que algo se cumpla o se realice bien, acostumbramos por generaciones a decirles a nuestros hijos, a nuestros empleados, o, a la persona indicada en el momento: ¡Oí bien, escucha bien, pone atención por favor! ¿Por qué? Porque queremos que la situación no se salga de control, porque necesitamos que las órdenes se ejecuten según lo previsto, porque no queremos tener consecuencias negativas. Bueno, Dios en éste Proverbio (5) nos está indicando lo mismo: ¡Oigan bien, escuchen bien, pongan atención por favor!. Quiere, pues, que abramos nuestros oídos y corazones físicos y espirituales porque no quiere que tengamos consecuencias negativas (verso 23). ¿De qué nos advierte primero que todo? Que NO pongamos oídos a las palabras de la mujer “ajena”, porque destilan miel, pero su fin es amargo como el ajenjo (verso 3-4). Sus pies nos llevan a la muerte, continúa diciéndonos (verso 5). Que no conoceremos nunca sus caminos, nos habla en tercer lugar (verso 6). Y, también, nos da la solución: ¡Aléjate de la puerta de su casa! (verso 8).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 3 de mayo de 2019

Cuidado con el engaño


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“Porque dicen… pero no hacen”
(Mateo 23:3b).

Cuando se menciona la frase: “La religión es el opio del pueblo”, inmediatamente se piensa que esas palabras nacieron de un comunista, y por lo tanto, tendemos a rechazarla. Si estudiamos a fondo veremos que lo dijo debido al manipuleo del clero sobre las gentes por medio de los programas y políticas de la religión a lo largo de la historia (entiéndase las cruzadas, la Edad Media, llamada también la Edad Oscura por las prohibiciones como leer la biblia, etc). Y cuanto señalaban no sólo él sino otros era lo siguiente: “Cuando el campesino tiene unas normas o privilegios pero la burguesía tiene otras y otros… eso se llama religión; cuando la mujer tiene unas normas y privilegios, pero el hombre tiene otras y otros… eso se llama religión;  cuando el trabajador urbano tiene unas normas y privilegios, pero los intelectuales tienen otras y otros… eso se llama religión (Antonio Gramsci). Es exactamente lo que dijo Cristo en Mateo 23 y que censuró tan fuerte y puntualmente: “En la cátedra de Moisés (púlpito) se sientan (los religiosos), así que todo lo que ellos os digan, hacedlo; pero no hagáis lo que ellos hacen” (Mateo 23:2-3). Fue también la razón por lo que los llamó: “Hipócritas, generación de víboras”. El espíritu de Dios nos trae libertad… eso es “espiritualidad”  (2ª. Corintios 3:17). La “religión” trae opresión… eso es esclavitud. La historia nos muestra que la “espiritualidad” ha salvado vidas, matrimonios, familias y pueblos, mientras que la “religión” los ha anulado, aislado y hasta ha llegado a aniquilados. No desperdiciemos el tiempo siendo engañados (Mateo 24:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





jueves, 2 de mayo de 2019

Afligido y menesteroso.




“Ten misericordia de mí, oh Jehová”
(Salmo 86:3).

Casi todos conocemos el término ¡aflicción!, pues en algún momento de la vida hemos estado “abatidos”, pero, muchos no hemos entendido el término “menesteroso”, que significa vivir en una escasez tan grave que no se tiene ni siquiera para lo necesario. Hoy en día, por ejemplo, en Guatemala la canasta básica llega al equivalente de $ 1,000 al mes, lo que implica que quien no gana esa cantidad mensualmente… ya es un necesitado, un menesteroso, y por lo tanto está viviendo en estado o condición de escasez (Salmo 86:1). Ahora bien, en lo material esos son estados que pueden llegar a ser pasajeros, pues con trabajo y la bendición de Dios se sale de esos agujeros de la vida. El problema profundo está en lo espiritual, pues quien vive afligido y menesteroso en esa área y muere en esa condición o estado, su eternidad será peor aún que su estancia en ésta vida (Mateo 25:46a). ¿Cómo salimos de la aflicción y de ser menesterosos tanto en lo material como en lo espiritual? El mismo Salmo nos da la respuesta: ¡Clamando a él, y, por supuesto, siendo laboriosos! (Salmo 86:7), ahora bien, el clamor no es para que nos de riqueza, sino para salvación, las añadiduras vendrán luego, pues: ¡A él le corresponde bendecir el trabajo… pero a nosotros nos corresponde el trabajar!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 1 de mayo de 2019

¿Quién murió primero?




“Sed fuertes”.
(1ª. Corintios 16:13).

¿Quién murió primero, Abraham o Sara? Sara (Génesis 23:1-2). ¿Por qué? Porque Sara era quien menos fe tenía entre ambos (Génesis 18:12) y quien también era más débil (22:1-3). Pruebas de ello son que cuando Dios les habló de tener un hijo, ella se rió (por incredulidad) (Génesis 18:12 y Romanos 4:20-21); y, cuando de sacrificar al hijo se trató, Dios en ningún momento permitió ni sugirió que Abraham se lo contara a Sara, pues sabía que ella habría de oponerse. ¿Quién murió primero, Ananías o Safira? Ananías, porque él era el falto de fe y el débil. Las pruebas son que el dueño de la propiedad era él no su esposa (Hechos 5:1); y porque la escritura dice que fue él a quien Satanás llenó su corazón de avaricia, y quien sustrajo el dinero (Hechos 5:3).  Dios jamás ha premiado ni premiará la debilidad y la falta de fé (Mateo 11:12). Repetimos, Dios no se complace ni con el débil ni con el falto de fe (Mateo 14:30). Sin embargo, le tiende la mano para ayudarlo, eso sí, pero nunca se ve en las escrituras que le haya poder, riqueza,  ni autoridad a quien no fue valiente (Josué 1:6-9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.