viernes, 31 de enero de 2020

Mujer virtuosa ¿Quién la hallará? (Parte final)




La virtuosidad que todos hombres esperamos de la mujer… también aplica a nosotros. Todo varón desea una mujer sumisa, obediente, servicial y que sea digna de llevar el apellido, el respaldo y el cuidado que se le está dando, pero, no todos los hombres son dignos de ello. La palabra nos enseña que también el hombre debe “ganarse” ese derecho. El apóstol Pablo nos enseña en  las cartas a Timoteo los requisitos: Irreprensible, marido de UNA sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar (1ª. Timoteo 3:2). No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, amable, apacible, no avaro (1ª. Timoteo 3:3). NO un neófito en los asuntos de Dios (1ª. Timoteo 3:6). Y alguien dirá: “Pero eso, es para quien quiere un obispado”. ¡Cierto!. Pero el apóstol nos enseña también que TODOS somos ¡obispos de nuestras casas primeramente! (verso 5). ¿Queremos tener una mujer virtuosa? Entonces seamos hombres virtuosos. Todo en la vida tiene un precio, y, si queremos tener algo hemos de pagar el precio que ese algo vale. ¡Tener una esposa virtuosa nos cuesta el precio de ser un hombre virtuoso!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 30 de enero de 2020

Mujer virtuosa ¿Quién la hallará? (Parte dos)




El apóstol Pablo nos explica lo siguiente: “La mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor para ser SANTAS tanto en cuerpo como en el espíritu. PERO, la casada se preocupa por las cosas del MUNDO, de cómo agradar a su marido” (1ª. Corintios 7:33). El apóstol NO está diciendo que la mujer casada se olvide de lo espiritual, pero lo que sí está diciendo es que: “La mujer casada no puede ni debe pasarse la vida hincada orando o estudiando las escrituras, si las necesidades de la casa no están cubiertas”. La “falsa espiritualidad” (religiosidad) ha venido a hacer mucho pero mucho daño a los hogares cristianos, NO negamos que todo lo tenemos que hacer con el fin de agradar a Dios (Colosenses 3:23), pero así como el hombre no puede ni debe pasarse la vida PRENDIDO de la biblia si los compromisos de la casa no están cubiertos (esperando que otros las cubran); de la misma manera una esposa no debiera sentarse a leer versículo tras versículo si su casa no está atendida con anterioridad. “Saber hacer lo bueno… y NO hacerlo, también es pecado!” dijo el apóstol Santiago en 4:17.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 29 de enero de 2020

Mujer virtuosa ¿Quién la hallará? (Parte uno)


El libro de Proverbios se cierra con la descripción de una mujer ideal, idónea y perfecta. Sus características son: 1- Inspira tal confianza en su esposo que le permite alcanzar fácilmente ganancias (31:11). 2- Ella le procura el bien y no el mal todos los días de su vida (31:12). 3- Con buena voluntad ella trabaja con sus manos (31:13). 4- Ella procura el pan para los suyos (31:14). 5- No le importa la hora para dar de comer a los suyos aún si fuere necesario hacerlo de noche o madrugada (31:15). 6- Tiene un espíritu emprendedor (31:16 y 18). 7- Ciñe sus lomos y se esfuerza constantemente (31:17). 8- Está constantemente ocupada trabajando en algo (31:19). 9- Piensa constantemente en el pobre y el menesteroso (31:20). 10- Es previsora (31:21). 11- Es una persona económica no malgastadora (31:22). 12- Se viste decorosamente y no vive con temores (31:25). 13- Es prudente (31:26). 14- No es golosa (31:27). 15- Se gana el respeto y la alabanza de los suyos (31:28). 16- Con su estilo de vida sobrepasa a las mujeres que le rodean (31:29). 17- No pone sus ojos en la belleza material sino en la espiritual (31:30).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 28 de enero de 2020

La Ley de Dios por encima de la del hombre.




El apóstol Pablo llega a Tiro, y allí, encuentra a algunos “discípulos” quienes están con sus esposas e hijos (Hechos 21:5). Felipe, uno de los “discípulos”, era casado y tenía cuatro hijas que eran profetizas (Hechos 21:8-9). El apóstol Pablo dice en 1ª. Corintios 7:2 y 9: “Que por razones de inmoralidad, cada uno tenga su propia esposa” (en el liderazgo), y, que, quien tiene hombre o mujer en el Señor (matrimonio)… no se separe”. El gran apóstol Pedro, aquél quienes algunos consideran la “cabeza” de la Iglesia… tenía suegra, por lo tanto “tenía” que estar casado. Preguntamos: ¿Si a quien consideran la cabeza de la iglesia estaba casado bajo la Ley de Dios y Dios NO lo censuraba, quién entonces dispuso que un hombre de Dios no puede casarse? ¡Entendamos!, hay leyes de los hombres pero por encima de ellas están las de Dios. Si sabemos que Dios NUNCA se equivoca ¿quiénes serán los equivocados entonces?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 27 de enero de 2020

Públicamente y en las casas.




El apóstol Pablo llega desde Mileto a Efeso (Hechos 20:17), hace un llamado y reúne a los “ancianos de la Iglesia” y les da el siguiente mensaje: 1- Vosotros conocéis mi testimonio (verso 18). 2- Conocéis cómo he servido con humildad y he sufrido con muchas lágrimas en el nombre del Señor (verso 19). Y, 3-  Sobre todo, habéis visto cómo “públicamente y en las casas” he predicado sin rehuir todo lo útil, la doctrina del Cristo (verso 20). Notemos que otra vez el apóstol nos habla de “en dónde” encuentra él a la Iglesia: “públicamente y en las casas”. Habiendo recibido “éste” ministerio de manos del Señor (verso 24).  Nuestro “Atalaya” debe de ser Dios… no un ser humano (Jeremías 17:9). Los patriarcas fueron instruidos directamente por Dios; los profetas fueron instruidos directamente por Dios; los apóstoles fueron instruidos directamente por Cristo (Dios); Pablo fue instruido directamente por Dios… y nunca recibieron instrucciones torcidas ni interesadas. ¿Por qué dudar nosotros de ése método, sobre todo si es una promesa divina? ( Jeremías 31:33-34 y Hebreos 8:10-11).

Nota: Si somos de los que “necesitamos” un líder para caminar, al menos “probémoslo” que sea amigo de Dios y no sólo siervo, pues siervo cualquiera puede ser (Juan 15:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 24 de enero de 2020

Si fue hecho… entonces NO es Dios.




La fe, es ver con certeza con los ojos espirituales lo que no podemos ver con los ojos materiales (Hebreos 11:1). Había en Efeso, en un lugar llamado El Camino, que cuando estaba el apóstol Pablo por allí, vio a un hombre llamado Demetrio que hacía estatuillas de templos los cuales al venderlos les producía a sus amos mucho dinero (Hechos 19:17, y 23). Fue entonces que el apóstol exclamó: ¡No son dioses los que se hacen con las manos!. Dos situaciones se dan cuando NO entendemos el principio de NO tener dioses ajenos a Jehová: 1- Cuando alguien nos lo hace ver nos llenamos de “ira” (Hechos 19:28) y 2- La “confusión” reina alrededor nuestro (Hechos 19:29 y 32). Está escrito en las leyes de Dios (Exodo 20:4-6): cualquier imagen o semejanza de un Dios materializado NO es ni viene de Dios. El salmista dijo: Tienen ojos y no ven; oídos y no oyen; pies y no caminan, boca y no hablan (Salmo 135:16-18) ¡Cuidémonos y cuidemos a los nuestros!
Nota: Todo lo que el hombre hace con las manos sea de madera, piedra, plata, oro, mármol, etc. y luego es adorado, venerado, puesto en un lugar de relevancia, etc. es, para Dios, un ídolo y el acto idolatría. Dios es espíritu y un espíritu no se puede hacer ni copiar (Juan 4:23-24)
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 23 de enero de 2020

Cuando no se le conoce… no pasa nada.




Había en la región de Corinto, siete hijos de un hombre llamado Esceva, que “invocaban” al Cristo porque habían “escuchado” que así lo hacía el apóstol Pablo (versos 13-14). E imponían manos sobre los enfermos para sanarlos, pero resulta que no pasaba nada. Es más, en un momento determinado los espíritus malos exclamaron: “A Jesús conocemos y sabemos quién es Pablo, pero vosotros ¿quiénes sois?” (verso 15). Dos mil años después estamos en similares condiciones, muchos, por intereses ocultos, tratan de copiar lo que leen que sucedió bajo el poder e influencia del Espíritu Santo, pero como están como Job antes de abrir el entendimiento que: “De oídas conocen a Jesucristo” imponen manos y no sucede nada. Clamemos porque los espíritus malos no nos digan: “A Jesús conocemos… pero tú ¿quién eres? No sea que tengamos que salir huyendo “desnudos y heridos” (verso 16).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 22 de enero de 2020

Delante de un corazón endurecido… mejor alejarse.




El libro de los Hechos de los apóstoles es un “historial” de los acontecimientos recién partido nuestro Cristo al cielo (Hechos 1:9). En ese historial vemos el nacimiento de la verdadera Iglesia de Jesucristo, apartándose de la religión tan llena de tradiciones, ritos, costumbres, leyendas, mitos y especialmente de idolatría (vea Mateo 23 completo). En el capítulo 19 y versos 8 y 9, se nos muestra un episodio de ese historial. El apóstol Pablo entra a una sinagoga, la cual se regía por la religión tradicional y les enseña el “camino” del evangelio de Cristo, la cruz (verso 8 y 14:22). Pero dice el verso 9 que a esos hombres se les “endureció” el corazón en lugar de creer, lo que hizo que “maldijeran” el Camino (el evangelio de la cruz, que algunos consideraban “secta” vea Hechos 28:22), entonces el apóstol se vio obligado a separarse de ellos, y además, a separar a su gente también. Hoy, si alguien está con el corazón “endurecido” por la religión tradicional, y luego de escuchar, rechaza la doctrina de la cruz, lo mejor es separarnos y separar a nuestra gente para protegerla.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

martes, 21 de enero de 2020

Instruido y elocuente…pero…




El libro de los Hechos capítulo 18 y versos 24 al 28 nos hablan de un hombre “instruido en las escrituras y elocuente en habla” que predicaba en Alejandría, su nombre era Apolos. Además, poseía un “espíritu fervoroso” en el Señor con el cual enseñaba diligentemente, pero, mostraba dos limitaciones: 1- Tenía “solamente” un corto conocimiento de la palabra de Dios, muy a pesar de su dedicación a ella (verso 25). Y 2- No conocía “exactamente”, nos dice el verso 26, el camino del Señor. Ese camino era el evangelio de Jesucristo, el de la Cruz (vea verso 28). Hoy, muchos somos como Apolo, “instruidos” y algunos hasta “elocuentes”; muchos también “diligentes” en predicar, pero carecemos de las otras dos características: Pues tenemos un “limitado” conocimiento de la palabra de Dios, y dos, no logramos “entender” exactamente el mensaje de la cruz. Necesitamos más que un espíritu fervoroso, necesitamos ser “amigos” de Dios no sólo siervos (Juan 15:15) para conocerlo, entenderlo, y entonces, predicarlo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 20 de enero de 2020

Habla, no calles, no temas.




El apóstol Pablo es guiado por el Espíritu a que, en Corinto, no calle sino hable sin temor acerca de la doctrina de nuestro Señor Jesucristo (Hechos 18:9). El apóstol está teniendo oposición por ello, tanta, que hasta su vida y la de Silas su compañero corren peligro (verso 6). ¿Cuál es la razón, a pesar de los peligros físicos, para que el Espíritu le insista en que no calle? El verso 10 es explicativo por sí mismo: “Porque yo estoy contigo, y porque yo tengo mucho pueblo en ésta ciudad”. Así es, son muchas las ocasiones en las cuales no somos bien recibidos por decir las cosas claras, pero si hemos sido enviados por el Señor, debemos decirlas o hacerlas. La mejor prueba que él está con nosotros en situaciones así, serán los resultados (aún y cuando nosotros todavía estamos en la lucha por la santidad).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 17 de enero de 2020

Euroclidón




“Euroclidón”: Vientos contrarios y fuertes que pegan contra una nave en mar abierto. Cuando el apóstol Pablo se dirigía Italia (Hechos 27:1), un centurión llamado Julio no dio crédito a las palabras y espiritualidad del Apóstol sino confió más en la experiencia profesional del piloto de la nave, lo que causó que ya en mar abierto un Euroclidón golpeara contra ellos e hiciera pasar muchas angustias a sus ocupantes (versos 16-20). Según la narración de Hechos 27:37 ninguno de los 276 ocupantes murió, pero TODOS se angustiaron. En la caminata cristiana, serán muchos los euroclidones que encontraremos, pero para “sobrevivirlos” el secreto estará en NO abandonar la nave, ciertamente que nos angustiaremos pero no moriremos (verso 31). Todo creyente tendremos “Euroclidones” en nuestra caminata, quien nos diga lo contrario nos está tratando de “vender” otro evangelio (Hechos 14:22). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 16 de enero de 2020

Los propósitos de Dios y la incapacidad del hombre.




Salió de su tierra; vió fallecer a su padre; vió irse a Agar e Ismael su hijo; vió morir a su amada Sara, y luego fue separado de Cetura porque falleció él (Génesis 10-25). Abraham, en todos estos acontecimientos NO PUDO HACER NADA. Todo aconteció y él no metió ni pudo haber metido las manos en nada. Pues todo sucedió por muerte natural o por separación divina. “El hombre propone, pero es Dios quien dispone” (Proverbios 16:1). Todo lo que nos sucede en la vida tiene un propósito divino, no es casualidad, no es suerte, no es coincidencia, no son las circunstancias… es El… (es Dios), quien tiene un “camino determinado” para cada persona. Lo creamos o no, así es. Por ello debemos depender de EL y no de los hombres (Jeremías 17:5).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

miércoles, 15 de enero de 2020

Somos colaboradores y administradores…NO SOCIOS.




El apóstol Pablo hablando a los Corintios, explica la función de un líder en la Iglesia: “Somos SERVIDORES” (cuya función es llevar al impío a la fe) (1ª. Corintios 3:5). Y somos: “ADMINISTRADORES” (pero de los MISTERIOS de Dios, no de su dinero) (1ª- Corintios 4:1). Mucha parte del liderazgo actual aún “no lo ha entendido” después de dos mil años, y es por eso que se creen SOCIOS de Dios manejando “SU” dinero (de Dios) a placer, antojo y provecho propios. El dinero (el nuestro, el que viene de nuestro trabajo) nos sirve para llenar primeramente nuestras necesidades, y, si tenemos suficiente, para compartir y apaciguar las penas de los hermanos (veamos Hechos 4:32 y 34). Pero, repetimos, con respecto a Dios, estamos para “administrar” sus “misterios” (no SU dinero) pues NO nos llamó ni nos invitó como socios. Dichos “misterios”, NO los recibiremos si no pasamos tiempos con él con un “honesto corazón”. No buscando la vanagloria personal, ni el poder, ni sus riquezas, ni sólo sus beneficios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 14 de enero de 2020

No es por obras


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Para quienes somos temerosos del nombre de Dios, sabemos que hay creyentes y no creyentes en el mundo, no hay términos medios. En otras palabras, sabemos que al morir, o vamos a un lugar de reposo o vamos a un lugar de tormento pero sin términos medios, lugares de los cuales “nada” ni “nadie” nos pueden mover (Hebreos 9:27 y Lucas 16:24-26). Y también sabemos que ese “temor reverente” de Dios que nos hace creyentes en él, NO viene de nosotros sino de él mismo, pues por su sola misericordia lo puso en nuestros corazones (Exodo 33:19; Romanos 9:15; Juan 17:12). En otro sentido, estamos conscientes que las buenas obras que hacemos NO son NUNCA para salvarnos, sino son una “muestra” de nuestra gratitud por haber sido salvos (Tito 3:5). Si fuera por obras, el rico tendría más posibilidades que el pobre de ser salvo, y eso sería injusto; es más, Cristo dijo exactamente lo contrario, que le es más difícil al rico ser salvo (Mateo 19:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 13 de enero de 2020

¿Por qué nos pasa lo que nos pasa?




Cuántas veces en nuestra vida nos quedamos con la duda de ¿por qué nos pasó lo que nos pasó, o nos está pasando esto o lo otro? ¡Lo quisiéramos cambiar y no podemos! Y nos hacemos el eterno ¿por qué? Lo que sucede es que vivimos “mencionando” a Dios pero NO lo conocemos. La escritura es muy clara al respecto, veamos: “Dios ha pre-fijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación al hombre…. ¿Para qué?  ¡PARA QUE LO BUSQUEMOS! (Hechos 17:26-27). Nos hemos preguntado alguna vez lo siguiente: ¿Si no me hubiera abandonado mi pareja; si no me hubieran robado la herencia; si no me hubiera traicionado mi socio; si no me hubiera accidentado; si no hubiera llegado aquella enfermedad, si no hubiera perdido a mi hijo. Hubiera buscado refugio y ayuda en Dios como lo hago ahora? Lo que nos sucede “no es malo” solamente nos es “desagradable” lo dice Jeremías 29:1. Porque nuestro Dios es bueno, por eso no puede enviarnos nada malo, desagradable quizás sí, pero malo nunca.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 10 de enero de 2020

Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza.


  
Cuando algo bueno o agradable llega a nuestras vidas, lo primero que queremos hacer es compartirlo o contárselo a los nuestros. Eso le sucedió al apóstol Pablo cuando llegó a Corinto (Hechos 18:1), se acercaba a las sinagogas para hablarle a los “religiosos” acerca de la “sana” doctrina del Cristo, pero, éstos discutían con él y lo rechazaban (verso 5). Por lo que el apóstol, sacudiéndose los vestidos les dijo: “Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza” (verso 6) y ante el rechazo, fue enviado a predicar a los “gentiles” que no sabían nada de religión y no tenían prejuicios. Hoy, pasa exactamente lo mismo, es mucho más fácil predicarles la palabra de Dios y su “sana” doctrina a personas no religiosas, que a quienes ya la han oído y tienen prejuicios, debido a enseñanzas acomodadas a sus propios deseos y caprichos más que a la perfecta voluntad de Dios para sus vidas. Ignorando así, que su propia sangre caerá sobre sus cabezas.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

jueves, 9 de enero de 2020

El amor… al dinero (Parte final).




Pero existe un peligro más grande aún, y ese es: “No tener dinero y aún así amarlo”. Una persona con ese problema tiende a cometer errores demasiado evidentes, verbigracia: Es “sumiso” por conveniencia pero en realidad tiene una meta prefijada, el provecho personal (Hechos 8:19). Aparenta ser “servicial” pero todas las personas notan que tiene un falso interés (Hechos 8:20). Se cree con el “derecho” a recibir sin haber trabajado o habiendo trabajado lo mínimo (Mateo 20:10). Este último ejemplo, acaso es el más claro en éste tema. Porque muchos “SOBREVALUAMOS” nuestras capacidades, nuestro esfuerzo, nuestra lucha, nuestros servicios y pensamos que “merecemos” más de lo que recibimos. La prueba que es así, es la “frustración” que mantenemos. Cuando esa frustración es insoportable empezamos a “quejarnos”; a “echar en cara” lo que hicimos con tanto amor o dedicación; y más aún,  mantenemos un “listado” apropiado a nuestras exigencias para “recordarle” a la persona adecuada nuestro merecimiento, eso les sucedió aún al apóstol Juan, aquél famoso “discípulo amado” (Mateo 10:35-37). ¿Cómo no podrá sucedernos a nosotros?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 8 de enero de 2020

El amor… al dinero (Parte uno).



Si algo es grande, fue creado para hacer actividades grandes y engrandecer a cualquier persona ese… es el AMOR (Romanos 5:8 y Juan 1:3). Pero, si ese amor lo encaminamos mal, entonces somos capaces de hacer lo más negativo y nefasto que podamos imaginar. Acaso la caída del más grande pecador de la historia humana la vimos por el amor al dinero (Mateo 26:15-16). El amor al dinero, hay quienes lo demuestran “teniéndolo”, pues al tenerlo podemos llegar a ser “inconscientes” de las penas de los demás; podemos ser “insensibles” a las necesidades de otros; podemos ser “tacaños”, amontonarlo y hacer cualquier actividad ilícita con tal de obtenerlo; y, podemos llegar a ser “prepotentes”, creyendo que todo el mundo está a nuestro servicio y atenciones.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 7 de enero de 2020

5… contra… 5 (Parte final).



Mateo 25:35-36, nos muestra las cinco razones por las cuales Dios  juzgará a su grey cuando retorne el Cristo, Y es curioso, que hoy en día, la gran mayoría del liderazgo “condene, censure, acuse y quiera hacer sentir mal” a un creyente, NO por incumplir estos parámetros, sino los que ellos imponen. Veamos: 1- Si usted no asiste a una congregación, está condenado, así usted se levante dos horas diarias para estar con el Señor antes de salir a sus labores. 2- Si usted no le da el diezmo a ellos, está condenado, así usted cubra las necesidades de un enfermo, de un anciano, de un estudiante sin recursos, de una viuda o un huérfano (por cierto, actos que “muchos” de ellos no hacen ni en grupo y menos en lo personal). 3- Si usted se toma “una” copa de vino, está condenado, aunque el mismo Cristo bebió vino y lo compartió con sus discípulos desde las bodas de Caná hasta la última cena (Juan 17). 4- Si usted no sigue las reglas que en cada congregación son impuestas por ellos mismos, a pesar que personas privilegiadas entre ellos, ellos mismos o sus hijos no las cumplan. 5- Imponen normas y reglas que esclavizan cuando la palabra de Dios dice que: “En donde está el Espíritu de Dios, hay libertad” (2ª. Corintios 3:17). Sí, 5 reglas divinas… contra 5 reglas humanas. La pregunta del millón es: ¿Cuáles son las 5 reglas que marcarán nuestra eternidad? Las de ellos o las de Dios. ¡Meditemos!

Nota: Nunca nos hemos opuesto a la “sujeción”, pero sí, siempre, a la “opresión” y menos a la que involucra al tenerle miedo a Dios. Temor reverente siempre.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 6 de enero de 2020

5… contra…5 (Parte uno).


  
En Mateo 25, de los versos 31 al 46 se nos explica cómo será el “criterio divino” para juzgar el actuar de las personas y cómo se “decidirá” su eternidad. Es necesario, para una “sana doctrina” que entendamos aunque sea en principio esos parámetros, pues el hombre (liderazgo) al igual que hace dos mil años que Cristo estuvo sobre la faz de la tierra, los ha cambiado. Veamos: Dios nos explica que son cinco las medidas que él observará en nuestra caminata para salvar o condenar a alguien aquí y eternamente: 1- Si pudiéndolo hacer, cubrimos o no el hambre de algún hermano (37). 2- Si le tendimos la mano o no a algún forastero o extranjero (entiéndase aquí también por forastero a un no creyente) (38). 3- Si cubrimos o no la necesidad de vestido de alguien, aunque sea con ropa que ya no usamos pero que esté en buenas condiciones (39). 4- Si utilizamos o no tiempo o recursos para atender a un enfermo (39), y 5- Si visitamos o no a alguien cuando está en cautiverio (entendamos aquí que NO necesariamente nos habla de una prisión física sino también de penas espirituales, angustias, limitaciones, etc.) (39).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.