viernes, 29 de marzo de 2019

Que esté oculto no implica que no esté.




“Líbrame de los que me son ocultos”
(Salmo 19:12).

“Podemos engañar a todos por algún tiempo; podemos engañar a algunos todo el tiempo; pero, no podemos engañar a todos, todo el tiempo”, palabras muy sabias dichas por Abraham Lincoln (16avo. Presidente de la Unión Americana). Y, la escritura nos enseña que: El corazón del hombre es tan engañoso, que muchos de nuestros pecados o errores están tan ocultos que ni nosotros mismos los vemos. El Rey David estaba consciente de ello, fue por eso que escribió éste Salmo 19. Todos, tenemos secretos que no queremos que nadie sepa, aunque la escritura nos dice que tarde o temprano serán descubiertos, pero, lo que sí debemos evitar es tener pecados ocultos (Mateo 10:26). El Rey David era muy débil pero amaba tanto a Dios que quería ser cambiado, por ello su arrepentimiento fue “genuino”, y esa, debe ser nuestra actitud y meta. No importa cuántos pecados expuestos u ocultos tengamos, clamemos a Dios porque nos ayude a sacarlos de nuestra vida. Poca será la vergüenza y el esfuerzo comparados con el galardón eterno que nos espera (Mateo 25:34).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

jueves, 28 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte Final).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

¿Tuvo que hacer Cristo una confesión de fe para ser salvo? ¿Cumplió él con la Ley?  Cristo mismo nos responde éstas interrogantes, la primera en Mateo 5:17-18: “No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir…”. Cristo cumplió con la Ley del Antiguo Pacto, pues como ya dijimos cumplió los tres pasos que había que realizar dado qué, ellos por ser judíos y parte del pueblo elegido “ya eran salvos”. En otro sentido, al “aceptar” el sacrificio de su propio cuerpo también obedeció y cumplió la Ley (Lucas 9:3; 1ª; Corintios 6:14; Hechos 13:33 y, especialmente, Salmo 16:10). Pero, además, él dijo que no venía a abrogar sino a cumplir la Ley, y siendo que su sacrificio cambiaba la Ley, debía cumplir también con la nueva ley (Romanos 10:4; Hebreos 7:12 y 8:13). Por ello, él “acepta” que se haga la voluntad del Padre y no la de él, en el huerto de Getsemaní antes de la cruz (Lucas 22:42). Como podemos ver Cristo, nuestro Patrón, cumplió con ambas leyes, las del Antiguo y las del Nuevo Pacto. Preguntamos de nuevo: ¿Estamos viviendo religiosamente o estamos viviendo por seguir el instructivo del Patrón? De eso depende el resultado.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 27 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte Tres).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

Lucas nos da la época en la que sucedieron los hechos: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia” (Lucas 2:1). Y luego nos narra un tercer evento en la vida de nuestro “patrón” (recordemos el primero: su presentación a los 8 días por “gratitud” a Dios (no para salvación, pues ellos ya eran salvos); recordemos el segundo (que tampoco era para salvación): su “compromiso” con las 613 leyes a los 13; y luego, se nos explica el tercero: El va, y de buena y propia voluntad se “bautiza” (Lucas 3:21-22), e, inmediatamente nos dice la edad que tenía: 33 años (Lucas 3:23), y éste evento se cumple para que fuera “lleno” del Espíritu Santo (repetimos otra vez, no para salvación). Ahora bien, en la era de la gracia vemos que los discípulos hacían énfasis en: 1- El arrepentimiento; 2- La  aceptación del sacrificio del Cristo; y 3- El bautizo (Hechos 2:38). Así, en el Nuevo Testamento, la edad de la gracia, la salvación ya no viene por nacer necesariamente en la nación judía o tener sangre judía (Efesios 2 completo), sino por arrepentimiento genuino;  la aceptación del sacrificio de sangre de Cristo, y luego, bautizarse en agua para ser llenos del Espíritu Santo (siempre en Hechos 2:38-39). Ese es nuestro patrón ¿Lo estamos siguiendo?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 26 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte dos).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

El libro escrito por Lucas o Lucano como era conocido, quien dicho sea de paso NO fue uno de los doce apóstoles sino más bien un discípulo de Cristo, inicia diciéndonos en el capítulo 1 y versos 1-4: “1- Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas; 2- Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra; 3- Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo;       4. Para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”. Aquí podemos recalcar algunas situaciones: 1- Se nos habla de una “historia ciertísima” no de una leyenda, tradición, costumbres o ritos (verso 1); 2- Fue investigado entre quienes sí fueron testigos, en otras palabras entre fuentes fidedignas (verso 2); 3- Todo lo escrito fue investigado “diligentemente” (verso 3), siendo que Lucas era una persona letrada, pues era médico de profesión;    4- Lucas reafirma que lo que nos narrará es una “verdad” (verso 4). Y en el capítulo 2, él inicia la narración.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






lunes, 25 de marzo de 2019

El, es nuestro Patrón. (Parte uno).




“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”
(Génesis 1:26).

Un “patrón” es: “Un modelo que sirve de muestra para sacar algo igual”. En términos de costura, un “patrón” es una figura en base a la cuál tendremos una prenda idéntica a la que tenemos como muestra… siempre y cuando sigamos las instrucciones. En términos espirituales, TODOS los creyentes aceptamos que el “patrón” es nuestro Señor Jesucristo. Pues bien, entonces veamos qué nos indica nuestro “patrón espiritual” para llegar a ser idéntico a él, esto “sí y sólo sí”… seguimos las instrucciones. Punto uno: Antiguamente, solamente el pueblo judío y quienes se convirtieran al judaísmo podían ser salvos, los demás pueblos estaban condenados al infierno (Exodo 12:49), era por ello, que ellos NUNCA consideraron hacer una confesión de fe, pues ya se consideraban salvos.  Segundo: Todo niño o niña judíos o extranjeros convertidos  eran “presentados” en el Templo, a los 8 días los varones (Brit Milah) y a los 40 días las mujeres  (Zeved Habat) (Génesis 7:12), (no para “salvación” como mencionamos) sino como “gratitud” a Dios por haberlos enviado. Tercero: A los 12 años las mujeres (Bat Mitzvah) y a los 13 los varones (Bar Mitzvah), eran vueltos a presentar para hacerlos “responsables” públicamente de cumplir las 613 leyes (*) que contenía su código espiritual de vida (Lucas 2:41-42). Y los cuales habían sido previamente enseñados desde  su infancia.
(*) 613 leyes, 365 “prohibiciones”, una por cada día del año; y 248 “mandatos”, uno por cada miembro del cuerpo humano. Fuente: Valores del Judaismo, pag. 226.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 22 de marzo de 2019

Almas gemelas.




“Le juró que serían amigos para siempre”
(1ª. Samuel 18:1).


Alma Gemela (Soul Mate): “Persona que nos genera un sentimiento de pura y natural afinidad”. Generalmente cuando leemos o escribimos prosa o poesía, aparece el término ¡Almas Gemelas”, es aplicado en casi la totalidad de las veces relacionada a un amor sexual entre parejas que llegaron, luego de un previo acercamiento, a la amistad, luego al noviazgo y por fin al matrimonio. Pero, en un sentido más general el sentimiento de almas gemelas, creemos en lo personal, va mucho más allá sin anular el anterior. En las escrituras vemos un par de ejemplos del amor honesto, limpio y sincero entre “Almas Gemelas”. Jonatán se identificó tanto con David que nos cuentan las escrituras que le amó como a sí mismo, y como prueba de ello le cedió su ropa de príncipe, su arco, su espada y su cinturón (1ª. Samuel 18:1-3). ¿Por qué? Porque fueron “Almas Gemelas”. El apóstol Juan amó tanto al Cristo, que fue el “único” de sus  cercanos que recostó su cabeza en su pecho (Juan 13:23) y Cristo lo amó tanto, que el día de su partida fue a él a quien encomendó a quien había hecho el papel de madre, por ello exclamó: “Mujer… ahí tienes a tu hijo; hijo… he ahí a tu madre” (Juan 19:26). ¿Por qué?  Porque fueron “Almas Gemelas”.  Un “Alma Gemela” no necesariamente implica una relación sexual entre una pareja, pero sí definitivamente implica a una persona que se cruzó en nuestro camino por largo o corto lapso de tiempo, pero que la marcó para bien y para siempre”… ¡Ojalá, y nosotros, como creyentes, dejemos esa huella en alguien! (Proverbios 17:17).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 15 de marzo de 2019

¿Por qué duele tanto la traición?





“Porque no me afrentó un enemigo”
(Isaías 55:13).


Traición: “Es la falta que se comete por no guardar la fidelidad debida”. He allí, el por qué duele tanto. Porque desde tiempos inmemoriales, ésta falta es cometida por una persona “íntima” y no por una desconocida. Caín, traicionó a su hermano Abel, por eso lo mató (Génesis 4:8); Jacob traicionó a su hermano Esaú, por eso estuvieron peleados y distanciados (Génesis 27:41); Saúl traicionó a David, por ello quiso asesinarlo (1ª. Samuel 19:1). La nación de Israel traicionó a Dios, por ello, Dios se separó de ellos (Jeremías 31:32); Judas traicionó a Cristo, por eso le vendió (Mateo 27:3). La traición es castigada muy severamente en las escrituras por ser un acto cometido contra una persona que nos ha brindado “toda” su confianza. Caín tuvo que llevar una señal para siempre (Génesis 4:15); Jacob, tuvo que huir por 20 años para no ser asesinado (Génesis 31:38); A Saúl, Dios le envió un espíritu malo y atormentador por su desaprobación a David (1ª.  Samuel 16:14); Dios se apartó de Israel por su traición (Ezequiel 7:22); Judas perdió su vida material y espiritual por vender a Cristo. Así,  en el matrimonio, también el marido o la esposa infieles sufren grandes consecuencias y frustraciones según nos muestra el Proverbio 6:33: “Y su afrenta (tensiones, críticas, censuras y vergüenzas) NUNCA será borrada”, perdonada por Dios, si hay un arrepentimiento y apartamiento genuino del pecado, sí definitivamente, pero las consecuencias quedan.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 14 de marzo de 2019

¿Cuándo muere la carne?




“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
(Lucas 23: 44).


Dios quiere que dejemos de ser seres que amen lo material para que nos convirtamos en seres que amen lo espiritual. Sin embargo, hemos de decir que no cabe aquí, la frase hippie: “Somos seres materiales viviendo una experiencia espiritual”, salida de un grupo que se rebeló pacíficamente al sistema en los años 60”s, y que, muy lamentablemente la Iglesia de la prosperidad adoptó como suya; sino que realmente “somos seres espirituales viviendo una experiencia material”, pues los creyentes venimos del soplo de Dios (Génesis 1:27 y 2:7). Esto, lo vemos sucedió también a nuestro patrón Jesucristo, quien siendo un ser espiritual se hizo hombre  (Filipenses 2:5-8). Pero bien, el punto que queremos enfocar es el siguiente: Para dejar de ser seres materiales el camino es un “desprendimiento” del amor a lo material, sin descidar lo que se nos ha dado (1ª. Timoteo 6:7); dejar de “afanarnos” por nuestras metas, sin dejar de trabajar (Filipenses 4:6); tener empatía (tener una participación afectiva por la situación de otra persona), sin descuidar los propios (Mateo 7:12). Servir a los demás sin ningún interés oculto (Marcos 10:45). Solamente aplicando principios como los anteriores dejaremos de pensar egoístamente y entonces estaremos en camino de hacer morir la carne.

Nota: Movimiento Hippie nacido en los años 60”s y cuyas características fueron la anarquía no violenta, la protección a la naturaleza y el rechazo al materialismo. Procuraron el amor libre y el libertinaje.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





miércoles, 13 de marzo de 2019

¡Qué es el hombre!





“¿Para que tengas de él memoria y lo visites?
(Salmo 8:4).


Un dicho popular reza que el hombre no cambia, sin embargo, en la vida de las personas suceden hechos que sí nos hacen cambiar. La pérdida de un ser querido; una enfermedad; una separación; una traición; una quiebra financiera, etc. Son sucesos que hacen cambiar aún a las personas más duras, rebeldes, orgullosas o incrédulas que pudiéramos conocer o ser. Los creyentes entendemos que hay un Dios grande, bueno y poderoso al que podemos recurrir en casos de angustia y penas. El nos ha ofrecido tendernos su brazo para sacarnos de cualquier problema, Isaías 59:1 nos dice: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni hase agravado su oído para oir”. El verso del Salmo 8 que vimos arriba nos hace reflexionar en lo pequeño e insignificante que es el hombre en medio de un universo tan grande y cuyo funcionamiento es tan complejo, y, sin embargo, Dios está pendiente de cada persona para uno u otro motivo como vemos en 2ª. Crónicas 16:9. Una posición social, un puesto de alto nivel en algún lugar, la bonanza del dinero, etc. no debieran afectar la sencillez del ser humano. Si tan sólo pensáramos que no somos nada ante Dios y frente a una inminente eternidad a la cuál entramos dicho sea de paso… desnudos, quizás no fuéramos tan orgullosos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Si confesamos.




“El es fiel y justo para perdonarnos”
(1ª. Juan 1:9).


La biblia nos enseña que entre los seres humanos naturales, ninguno es bueno, y por lo tanto, todo lo que hacemos tampoco es bueno (Romanos 3:9). En otro sentido nos enseña que cuando aceptamos el sacrificio de la cruz de Cristo, él nos hace “criaturas nuevas” por lo que ya tenemos sus características y cualidades aunque sea en manera incipiente (2ª. Corintios 5:17).  Ahora bien, Dios está dispuesto a perdonarnos nuestros pecados, pero, la condición indispensable es que “pidamos el perdón” de esos pecados (1ª. Juan 1:9). Los asuntos materiales entonces los tratamos con los hombres que son materiales, pero los asuntos espirituales los tratamos con un ser espiritual, Dios (Juan 3:16-19). ¿Qué estamos tratando de decir? Uno, que el perdón de nuestros pecados se le confiesa y se le pide a Dios, primeramente, pues es a él a quien hemos ofendido antes que a nadie (Juan 3:19-20). Y también, cuando ofendemos a los hombres se le pide perdón a los ofendidos, NO a terceras personas (Santiago 5:19). Es muy fácil para una tercera persona perdonar en nombre de otra, pero el verdadero perdón “tiene que venir” de la persona ofendida. Si, ciertamente hemos de confesar nuestros pecados, pero, imposible e inaceptable que le digamos a alguien: “te perdono tus pecados… ve en paz”; cuando la persona ofendida aún continúa ofendida porque no le hemos pedido perdón a ella sino a otra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Cualquier cosa.





“Lo que pidiéramos lo recibiremos”
(1ª. Juan 3:22).

Dios no miente nunca, él es la verdad pura y viva (Números 19:23), y a su pueblo le ha ofrecido: “Que cualquier cosa que le pida, él está dispuesto a darla”. Pero, como hemos visto en los últimos días TODO en ésta vida tiene algunos requisitos, y éste punto no es precisamente la excepción. Así, si seguimos leyendo el verso inicial veremos los dos requisitos para que nuestra petición sea concedida: Uno, “Porque guardamos sus mandamientos”; y dos, “Porque hacemos las cosas que le son agradables”. Las preguntas obligadas son: ¿Conocemos, primeramente, sus mandamientos (Deuteronomio 5) y lo que a él le agrada (1ª. Samuel 15:26; Oseas 6:6; Mateo 9:10-13)?  ¿Estamos guardándonos de no quebrantarlos y estamos haciendo lo que a él le agrada? Entendiendo que los mandamientos son los mismos para todos, pero, lo que a él le agrada es distinto para cada persona (Juan 5:19) (Pedro predicaba a los judíos, pero Pablo a los gentiles). Y, es nuestra responsabilidad el echarnos a sus pies cada día y cada momento (como lo hacía Cristo) para escudriñar qué desea él de nosotros. Y, entonces, cualquier cosa que pidamos nos será concedida.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.







viernes, 8 de marzo de 2019

El Testamento.




“Es necesario que el testador muera”.
(Hebreos 9:17).


Un testamento: Es el documento por medio del cual una persona dispone sobre el “destino o camino” que desea para sus bienes luego que él muera. Las santas escrituras, son los testamentos que Dios ha hecho para que SU pueblo sepa cuál es el “destino o camino” que él desea se tome. El Antiguo Testamento fue realizado para guiar a una elegida y naciente nación como pueblo de Dios (Isaías 44:21). Las leyes y normas de dicho testamento rigieron desde el tiempo de Moisés (Deuteronomio 5:1) HASTA la cruz de Cristo (Romanos 10:4). ¿Qué significa esto? Que durante casi 1500 años el pueblo de Dios debía cumplir con lo establecido en el Monte Sinaí con Moisés, pero, Dios había ofrecido OTRO testamento, OTRO pacto (Jeremías 31:1 y 31). ¿Cuándo estaría vigente éste testamento? La escritura misma nos da la respuesta: “Este es el Nuevo Pacto que haré con mi pueblo” (Hebreos 8: 8,10 y 13), y, para confirmarlo nos enseña Romanos 10:4: “Cuando el Cristo muriera en la cruz”. Ahora bien, ¿Qué significa éste Nuevo Pacto?. Otra vez, la escritura nos dirige: “Lo nuevo hace CADUCO lo viejo” (Hebreos 8:13). Esto significa que las normas de vida (las leyes) cambiaron, en otras palabras, NO SON LAS MISMAS. Los principios morales siguen vigentes, pero las leyes de vida y juzgamiento cambiaron (Hebreos 7:12). Por lo tanto NO PODEMOS ni vivir ni exigir que otros vivan bajo leyes que ya no están vigentes. La muerte de Cristo hizo caduco el viejo testamento y puso en vigencia el nuevo.

Nota: Entendiendo que, fueron las leyes (Pentateuco) del Antiguo Testamento lo que caducó, no así los libros proféticos e históricos. Pues de lo contrario 1ª. Corintios 10:1-11 sería una mentira, y, las profecías acerca de su segunda venida no podrían tener cumplimiento (Apocalipsis 22:12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 7 de marzo de 2019

¿Quiénes claman?





“Escucha mi oración, y llegue a ti, mi clamor”
(Salmo 102:1).


Salomón, David, Moisés, Asaf (músico del tiempo de David) y los Coreitas (descendientes de Coré, que eran porteros del Templo), TODOS elegidos por Dios puesto que eran judíos y parte integral del pueblo de Dios, lo que hoy llamaríamos “creyentes”. Pues bien, ellos fueron los que escribieron Salmos como éste 102, en donde “clamaban” por sus penas, angustias y sin sabores de la vida. Preguntamos: ¿Si desde la antigüedad el pueblo de Dios, o sea, “creyentes entregados”, derramaron lágrimas, pasaron penas, clamaron por salir de sus prisiones físicas, espirituales y emocionales porque las tenían, preguntamos: ¿Quién es el INSENSATO que hoy nos enseña que los creyentes de ésta éra (nosotros) tendremos OTRA clase de vida con paz, poder y prosperidad, si el patrón nos muestra todo lo contrario? Que Dios nos prometió paz, poder y prosperidad y tiene y puede dárnosla “verdadero” (Isaías 59:1), pues él siempre quiere lo mejor para su pueblo. “Pero”: Uno, no es para todos sino para quién a él le plazca dárselo (Romanos 9:15); y segundo, somos nosotros los que impedimos que él pueda cumplir (Exodo 33:20). Pero el punto principal de éste asunto es el hecho que vemos durante TODA la historia del pueblo de Dios, que el pueblo de Dios pasa por los mismos problemas y dificultades que el mundo, con la diferencia que tiene el derecho a “clamarle” y al “clamarle” obtiene el derecho de su ayuda.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 6 de marzo de 2019

Los pámpanos.





“Todo pámpano que en mí no lleve fruto…”
(Juan 15:2).

Mucho hemos oído acerca del pámpano, pero ¿Sabemos qué es, entendemos de lo que es figura?   El pámpano, es el bulbo o brote verde pequeñito que le sale a la vid antes de que sus hojas se abran. El Señor Jesucristo nos compara con ellos, y nos dice que él es la vid verdadera, y que de esa vid saldrán pámpanos útiles y pámpanos inservibles, es más, nos explica que el labrador de la tierra es Dios Padre y que será “él mismo” quien limpie la vid (verso 1-2). ¿Será entonces que lograremos entender el por qué cuanto más creemos estar relacionados con la obra de Dios, con la lectura de su palabra, y con nuestra relación íntima y diaria con él… más problemas tenemos, más angustias vivimos, más limitaciones tenemos? ¡Debemos entender… Es el labrador, limpiando la vid!  Suena irónico, pero debiéramos estar contentos y agradecidos por todas esas pruebas y penalidades que pasamos, que estamos pasando o que pasaremos, pues es porque hemos sido elegidos por el labrador para que algún día, en su momento, en el tiempo de la floración o cosecha… demos fruto y fruto en abundancia (Juan 15:1-8). Muchos son los que pueden darnos fe de esto, y animarnos a quienes venimos tras ellos. Amén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 5 de marzo de 2019

¿Por qué tanto contraste?





“Sigan siendo igual”
(Apocalipsis 22:11).


¡No somos pocos los que nos asombramos que las noticias cada vez son más y más escandalosas, y hasta están llegando a niveles alarmantes! Un telenoticiero nos muestra imágenes de madres suicidándose con sus bebés brazos (Guatemala); otro nos muestra la imagen inconmovible de un joven que asesinó a su madre y luego se la comió (España); otro más nos muestra imágenes de una madre que comete incesto con su hijo, y tras fallar su relación con él seduce a su hija y también comete incesto con ella (EEUU), etc. etc. Paralelamente vemos parejas de esposos, sin interés personal alguno, que luchan por cuidar niños abandonados; otros que voluntariamente ayudan a ancianos; y otros más, con suficientes recursos económicos, que sostienen los estudios de personas muy capaces pero que no tienen los recursos, etc. etc. ¿Por qué vemos esos contrastes tan extremos en la vida?  El Padre eterno, nos lo ha dejado por escrito, pues antes de cerrar el libro de las Santas Escrituras, el apóstol Juan, el amado del Señor, aquél que se recostó tantas veces en su pecho, nos revela la razón: “He aquí, nuestro Señor viene pronto… el que es justo siga siendo justo, y el que es impío siga siendo impío” (Apocalipsis 22:11). Y Cristo nos había advertido acerca del tiempo del fin de ésta éra en Mateo 24:12: “y en aquellos tiempos la maldad se multiplicará al extremo que enfriará el amor de muchos”. ¡Por eso tanto contraste!. Porque por trillado que nos parezca… estamos en los tiempos del fin y nuestro Señor viene pronto (Apocalipsis 22:20).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 4 de marzo de 2019

Conmigo lo hicisteis.




“Porque tuve hambre y me disteis de comer”
(Mateo 25:35).


Cristo nos narra (Mateo 25) el “momento” del juicio a la humanidad cuando toda obra que hayamos hecho será calificada (Apocalipsis 20:11-15). Y, también en el libro de Mateo en el capítulo 25 (35-40) nos explica “cómo” será ese juicio y las “reglas” que serán aplicadas a todos. Inicia diciéndonos que cuando se le da de comer a un hambriento; cuando se le tiende la mano a un forastero; cuando se viste a un desnudo; cuando se cubre la necesidad de alguien en penas o angustias; cuando se cuida a un enfermo; o cuando se visita en la cárcel a alguien… es como que se le diera de comer a él; como que se le tendiera la mano a él; como que se le vistiera a él; como si se le cubriera una necesidad o se le ayudara en una angustia a él; como si se le cuidara en el lecho de enfermo a él, o, como si se le visitara a él estando preso (versos 35-40). Y, como contraparte, nos explican que cuando no hacemos ese tipo de ayudas, servicios o cuidados (pudiéndolo hacer) entonces le desagradamos, pues es, como si NO hubiéramos querido extender nuestra mano hacia él (verso 45). ¡Qué momento tan lindo habrán de vivir quienes extiendan su mano al prójimo, pues es como si se la hubieran extendido al mismo Cristo!  ¡EL, viene pronto! (Apocalipsis 22:12).


Nota: Entendiendo que NO es por obras la salvación, sino reconociendo el sacrificio de sangre que Cristo hizo por nosotros. Hacemos las buenas obras por gratitud a la salvación, no para adquirirla. (Juan 3:16).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 1 de marzo de 2019

Hay que estar preparado.




“Y las que estaban preparadas entraron”
(Mateo 25:10).


En el capítulo 25 de Mateo se nos explica cómo será la venida de nuestro Señor Jesucristo, para llevar en el rapto a todos los que han de participar en la Cena del Señor en las Bodas del Cordero (mismo verso 10). Nos narra el apóstol Mateo lo siguiente: 1- Todas las vírgenes (figura de los creyentes) “sabían” que su Señor vendría (verso 1), lo que directamente implica que el no creyente ni sabe ni entendería éste punto; 2- Todas sabían que teniendo “aceite” (figura de la unción y la relación personal con Cristo) entraban (verso 7); 3- Pero no todas fueron “sensatas, prudentes, sabias, entendidas” puesto que no todas tenían “suficiente” aceite (verso 8); 4- La mitad de las vírgenes (figura de los creyentes) no habían entendido que el aceite (la relación íntima con Cristo) no se compra a última hora sino en su tiempo, en su momento, postrados a los pies de Cristo, por ello la respuesta del Señor luego de que se había cerrado la puerta: “No os conozco”,  conocer del verbo “ginozco” (tener una relación personal, íntima y constante con él, verso 12). Una prueba más, el consejo es “VELAD PUES” (verso 13). Es por ello que nos es necesario tener un líder que no ignore los eventos del fin de los tiempos, pues de lo contrario ¿Cómo podrá enseñarnos a comprar aceite si él mismo no cree necesario hacerlo? Y, ¿Cómo nos guiará, si no sabe a dónde guiarnos ni cuándo? Preparémonos HOY, mañana puede ser demasiado tarde.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.