“Y he aquí, haré un Nuevo Pacto con vosotros”
(Jeremías 31:31).
El Antiguo Pacto. Todo estudioso de la biblia sabe que fue dado en el
Monte Sinaí en manos de Moisés (Exodo 34:28). Pero, como el pueblo de Israel
falla en su caminar, entonces en su enojo, Dios promete un Nuevo Pacto… muy
distinto al anterior. ¿Distinto cómo? Bueno, el primero se nos dice que fueron
“Leyes escritas en piedra” (Exodo 34:4); pero de éste nuevo se nos dice lo
siguiente: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón” (Jeremías 31:33).
Pero no se quedó solamente allí, veamos lo que sigue: Y en “ese” tiempo (el
tiempo del Nuevo Pacto): “No enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su
hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más
pequeño de ellos hasta el más grande” (Jeremías 31:34). Ahora bien,
enfoquémonos en lo siguiente: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo” ¿Por qué
Dios prometió eso? Simplemente porque vió la violación de la intimidad de la
persona; la anulación de su personalidad; la cohesión de sus intereses; y la
exposición de la vida privada por parte del liderazgo. Para comprobarlo, lea
todo el capítulo 23 de Mateo y verá las exclamaciones de dolor de parte de Dios
en contra de los líderes. Los 7 “ayes” de Dios; las 7 “quejas” de Dios; las 7 “exclamaciones”
de dolor de Dios por el abuso en contra de sus ovejas, las cuales, los líderes
veían como propias, y no, como una administración (para prueba vea la parábola
de Mateo 21:33:37). Preguntamos: ¿Acaso no es exactamente lo que vemos hoy?
¡Ese es el gran fracaso de la Iglesia! Habernos apartado de la “roca angular”
de Cristo, para convertirla en una empresa mercantil. Pablo fundó Iglesias en Corinto, Damasco,
Efeso, Tesalónica, Antiquía, Iconio, Listra, Colosas, etc. Y no se sintió NUNCA
dueño de alguna.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Nota: Si usted cree que esto fue escrito con odio, con rencor, con
cinismo, por mala fe, sólo pregúntese lo siguiente: ¿Si ésta premisa es un
error (la apropiación indebida de las ovejas y de los templos) entonces por qué
razón, los líderes pretenden dejar en “herencia” las congregaciones en lugar de
hacer un plebiscito, y que sea el Espíritu Santo quien designe al sucesor? Respuesta: Porque se creen dueños… no
administradores. Dios fundó su Iglesia en casas NO en grandes construcciones
que lo único que generan son muchos incómodos “gastos” a las ovejas y muy
buenos cómodos “ingresos” a los mercaderes (2ª. Pedro 2:2).