viernes, 28 de junio de 2019

¿Cómo se fraguó el gran fracaso de la Iglesia? (Parte final).




“Y he aquí, haré un Nuevo Pacto con vosotros”
(Jeremías 31:31).

El Antiguo Pacto. Todo estudioso de la biblia sabe que fue dado en el Monte Sinaí en manos de Moisés (Exodo 34:28). Pero, como el pueblo de Israel falla en su caminar, entonces en su enojo, Dios promete un Nuevo Pacto… muy distinto al anterior. ¿Distinto cómo? Bueno, el primero se nos dice que fueron “Leyes escritas en piedra” (Exodo 34:4); pero de éste nuevo se nos dice lo siguiente: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón” (Jeremías 31:33). Pero no se quedó solamente allí, veamos lo que sigue: Y en “ese” tiempo (el tiempo del Nuevo Pacto): “No enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande” (Jeremías 31:34). Ahora bien, enfoquémonos en lo siguiente: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo” ¿Por qué Dios prometió eso? Simplemente porque vió la violación de la intimidad de la persona; la anulación de su personalidad; la cohesión de sus intereses; y la exposición de la vida privada por parte del liderazgo. Para comprobarlo, lea todo el capítulo 23 de Mateo y verá las exclamaciones de dolor de parte de Dios en contra de los líderes. Los 7 “ayes” de Dios; las 7 “quejas” de Dios; las 7 “exclamaciones” de dolor de Dios por el abuso en contra de sus ovejas, las cuales, los líderes veían como propias, y no, como una administración (para prueba vea la parábola de Mateo 21:33:37). Preguntamos: ¿Acaso no es exactamente lo que vemos hoy? ¡Ese es el gran fracaso de la Iglesia! Habernos apartado de la “roca angular” de Cristo, para convertirla en una empresa mercantil.  Pablo fundó Iglesias en Corinto, Damasco, Efeso, Tesalónica, Antiquía, Iconio, Listra, Colosas, etc. Y no se sintió NUNCA dueño de alguna.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Nota: Si usted cree que esto fue escrito con odio, con rencor, con cinismo, por mala fe, sólo pregúntese lo siguiente: ¿Si ésta premisa es un error (la apropiación indebida de las ovejas y de los templos) entonces por qué razón, los líderes pretenden dejar en “herencia” las congregaciones en lugar de hacer un plebiscito, y que sea el Espíritu Santo quien designe al sucesor?  Respuesta: Porque se creen dueños… no administradores. Dios fundó su Iglesia en casas NO en grandes construcciones que lo único que generan son muchos incómodos “gastos” a las ovejas y muy buenos cómodos “ingresos” a los mercaderes (2ª. Pedro 2:2).

jueves, 27 de junio de 2019

El gran fracaso de la Iglesia. (Parte uno).




“Separados de mí, nada podréis hacer”
(Juan 15:4).

Cristo funda su Iglesia, no en base a costumbres, tradiciones ni ritos, sino en base y alrededor del corazón humano (Jeremías 31:31-34 y Mateo 5, las Bienaventuranzas). No la funda con base en una gran construcción, sino al sometimiento “voluntario” de las pasiones humanas; la práctica de un “amor” limpio, desinteresado; y, en la unidad de la familia. No la funda con fines comerciales, sino con y para propósitos eternos y meramente espirituales. No la funda en una sinagoga, ni siquiera en el templo mismo… lo hace en las calles (Mateo 9:9); en los hogares (Marcos 2:4); a la orilla del mar (Mateo 4:18-20); y, hasta en la entrada del cementerio (Juan 11:43). Fue la ambición de poder; la avaricia de dinero; la lujuria por el domino del hombre sobre el hombre (mezclando la política con la religión), la que hizo el cambio (lea Constantino año 325 DC). Fue allí, en donde se desvió la “roca angular” de Cristo; fue allí en donde “permaneced unidos” ya no fue más una idea espiritual sino se convirtió en una “empresa mercantil muy rentable” (en donde se ofrecen servicios con propósitos de lucro y ya no por amor; así también fue como inició el sometimiento de las masas por medio del control –entendamos aquí: la confesión, la asesoría, la obediencia extrema). Hoy vemos, en lo espiritual, que esa visión llegó a su máxima expresión: “todos tienen la mejor la Iglesia, la que tiene la última y verdadera revelación, y el líder, se ha convertido en un ídolo más”. Y lo peor de todo, es que lo consiguen con el consentimiento y hasta la gratitud de las mismas ovejas. ¡Ese es el gran fracaso de la Iglesia hoy en día!. Nos hemos apartado de la “roca angular” de Cristo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 26 de junio de 2019

¿En qué momento? (Parte final).




“A imagen y semejanza los creó”
(Génesis 1:28).

María (la madre de Jesús, el hombre, NO la madre Cristo el Hijo de Dios), se entera que su prima Isabel está esperando un hijo y va a visitarla, en el momento del encuentro se nos narra que el niño de Isabel (quien sería Juan el Bautista) “brinca” en el vientre de su madre, quien (LLENA del Espíritu Santo) da ésta declaración: “Bendita tú entre todas las mujeres, y BENDITO el fruto de tu vientre” (Lucas 1:42). Preguntamos: ¿Si Jesús ya era bendito en el vientre, qué o quién podía declararlo NO BENDITO “sólo” por nacer?.  Más adelante, tres meses para ser exactos (Lucas 1:26), nace Juan el Bautista, preguntamos: ¿Nació bendito o no bendito? ¿Qué sacerdote, qué pastor, qué religión tiene el derecho o la potestad de decir que no era bendito, o, en la actualidad decirlo de cualquier recién nacido? ¡NINGUNO NI NINGUNA!. Ambos (Jesús y el Bautista) fueron benditos cuando fueron concebidos, y ambos fueron benditos al nacer y lo mismo sucede con nuestros recién nacidos. Lo que existe es una “confusión de conveniencia económica de los hombres y la religión” (ya que por todo acto de esa naturaleza hay tarifas). Ahora bien, ciertamente ellos (Jesús y Juan el Bautista) fueron presentados al Templo siendo recién nacidos. PARA “purificación” de sus madres NO de ellos (Lucas 2:22)… pero JAMAS para ser bautizados ni ser rescatados de las garras de la muerte eterna, pues esa muerte solamente se consigue con el pecado, y los niños son seres inocentes no seres perversos ni mucho menos malditos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 25 de junio de 2019

¿En qué momento? (Parte dos).




“A imagen y semejanza los creó”
(Génesis 1:28).

Cuando Dios bendijo la unión entre el “hombre y la mujer” también les dio una orden con otra bendición: “Fructificad, multiplicaos y llenad la tierra” (Génesis 1:28). Preguntamos: ¿De qué manera se multiplica el ser humano? Bueno, teniendo hijos por medio del sexo (dentro del matrimonio por supuesto), por lo tanto, para el señor, el sexo, ni es sucio ni es un tabú, Génesis 1:24). En otras palabras, si creemos en Dios, y, también creemos que los hijos son una bendición “dentro” del matrimonio, debemos entonces también “suponer o creer” que desde el momento en que el espermatozoide fecunda el óvulo esa criatura es una “bendición” de Dios… sí o no?  Si nuestra respuesta es SI, entonces hacemos otra pregunta: ¿Qué sacerdote, qué líder, qué religión, nos puede afirmar que “solamente” por el hecho de “nacer” esa criaturita “bendita” por Dios… ¡se convierte en “maldición” y está destinada a la perdición eterna y tenemos que “bautizarla o presentarla” ante Dios para que no se vaya al infierno eternamente “en ESE  tiempo de inocencia”? Repetimos: en “ESE” tiempo de inocencia. Respuesta: ¡NADIE, NI NINGUNO, NI NINGUNA!  Eso “es o sería” una ignorancia y un pecado grave porque contradice a Dios negando una declaración de bendición que él hizo. ¿O, es que con sólo nacer el niño se convierte en maldición a pesar de su inocencia? Ya vimos que con Adán NO fue así. El perdió su inocencia con el pecado NO por aparece en el Edén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


¿En qué momento? (Parte uno).




“A imagen y semejanza los creó”
(Génesis 1:28).

Cuando Dios creó al hombre (mujer) los creó a SU imagen y semejanza, por lo tanto los creó “puros, limpios y sanos espiritualmente” (Génesis 1:27). Pero ellos “pecaron” y fue entonces que perdieron la inocencia (Génesis 3:11) y entraron en condenación. Pero, para que NO fueran condenados eternamente por también comer del árbol de la vida (Génesis 2:9) les dio una oportunidad, “sacándolos del Edén” (Génesis 3:24). ¿Para qué o por qué los sacó? Para que pudieran ser salvos, el uno, “trabajando” (Génesis 3:17-19); y la otra, “teniendo dolores de parto y procreando hijos” (Génesis 3:16). Preguntamos: ¿Mientras ellos estuvieron en paz con Dios, quién los habría podido condenar, quién habría podido acusar, quién podía haberlos señalado de estar en pecado, y hacerlos sentir vergüenza? ¿Un sacerdote, un pastor, una religión? ¡NADIE ni NADA!  Ya lo dice la escritura: “Se paseaba Dios con ellos TODAS las tardes” (Génesis 3:8). Entonces, repetimos la pregunta: ¿Cuándo o en qué momento perdieron esa comunión o comunicación con Dios? Pues la escritura también es muy clara y explícita en ello: “En el momento que pecaron”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

    



viernes, 21 de junio de 2019

¡Ya dejamos de hacerlo!




Tú que juzgas… ¿Haces lo mismo?
(Romanos 2:1).

Dice la escritura que TODOS pecamos y que ninguno busca a Dios de propia voluntad (Romanos 3:23). Esto lo podemos comprobar cuando analizamos la razón del momento en el que la gran mayoría hemos buscado su auxilio: “Situaciones de angustia, de enfermedad, de pobreza, de luto, de soledad”, pero casi nunca en solvencia. Ahora bien, ciertamente nadie hacemos el bien ni somos buenos, pero la escritura nos insta a pesar de ello, a que prediquemos la palabra de Dios, pues de lo contrario nadie sabrá de ella (Romanos 10:14). Entonces, ¿Quién predica? Predica el enviado (Romanos 1:1); predica el que ha vivido la experiencia (Filipenses 4:12); predica quien ya venció una debilidad y sabe que Dios lo sacó de allí (Mateo 9:9). Debiera predicar la palabra de Dios, alguien que no tenga una intención oscura de ganancias deshonestas (1ª. Timoteo 3:1 y 8). Hombres perfectos para predicar NO HAY, pero al menos debemos ser hombres que estemos luchando por dejar nuestras debilidades, y así, poder ser, en alguna medida, ejemplo a otros. En otras palabras: Vamos a predicar del alcoholismo si ya lo dejamos; vamos a hablar de ser dadivosos si ya lo practicamos; predicamos de todo aquello que ya hemos dejado o que estamos luchando por dejar.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





jueves, 20 de junio de 2019

Edificar altares.




“Y edificó Noé un altar”
(Génesis 8:20).

Ante una necesidad, una angustia, una pena, un sufrimiento… no hay ser humano creyente en Dios, que no clamemos a él por ayuda. Ahora bien, luego que esa ayuda llega, preguntamos: ¿Qué hacemos, cuál es nuestra actitud?  La escritura nos dice qué fue lo que hicieron algunos hombres de fe luego de recibir la ayuda o el auxilio de Dios, veamos: a) Noé, luego de salir airoso y ser el único sobreviviente de un diluvio universal: “levanta un altar” (Génesis 8:20) en señal de gratitud a Dios, y luego dedica su vida a obedecerle. b) Abraham, es sacado de Ur de los Caldeos una ciudad impía, para ser llevado a una nueva tierra en dónde no solo él sino toda su descendencia había de ser bendita y prosperada (Génesis 12:5), y qué es lo primero que hace: “levantar un altar” como señal de gratitud (Génesis 12:7), y luego dedicar su vida a obedecerle. Nosotros, clamamos en el día de la angustia y Dios nos responde positivamente, y qué es lo que hacemos “generalmente”: nos olvidamos de él. Creemos que la salud, la restauración, la prosperidad que nos envió es solamente para nuestro bienestar y nos olvidamos no sólo de darle gracias sino de dedicar nuestra vida a obedecerle, que es lo que él nos enseña en el Salmo 50:15 dice: “Que en el día de la angustia, clamemos, que él sabrá respondernos positivamente… pero, que después tendremos que servirle”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






miércoles, 19 de junio de 2019

Y no nos damos cuenta.




“¿Quién te mostró que estabas desnudo?”
(Génesis 3:11).

Adán es creado en un lugar único en donde solamente tenía que gozar de todos los privilegios que Dios le había proporcionado. Pero, peca, y lo primero que alcanza a pensar es “hay qué esconderse” (Génesis 3:9). Nosotros hacemos lo mismo, cada vez que hacemos o decimos algo que no era lo correcto, lo adecuado, lo normal… lo primero que tratamos de hacer es escondernos. Un ejemplo “pobre” pero válido, es cuando alguien nos presta algo y no tenemos la intención o la capacidad de devolverlo, lo primero que hacemos es “desaparecer”. ¡Qué lamentable!. Luego que Dios llama a Adán porque supuestamente “no lo encuentra”, vemos la segunda acción que cometemos “sin darnos cuenta”… buscar excusas. ¿Por qué? Porque sabemos que debemos “tapar nuestra desnudez” (Génesis 3:12). Nadie le dijo a Adán que estaba desnudo, fue su propia culpas que le indicó que estaba “expuesto”. Lamentablemente nos sucede lo mismo día con día, tratamos de tapar nuestra desnudez con “justificaciones”. Y, solamente exponiéndonos a la luz del Señor podremos dejar de taparnos con “hojas de higuera”  (léase excusas, justificaciones) (Génesis 3:7) y permitir que nuestro Dios nos vista con túnicas de pieles (Génesis 3:21). Esto también sucede sin que nos demos cuenta.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 18 de junio de 2019

¿Cuál es el propósito general de un creyente?




“La voluntad de Dios es vuestra santificación”
(1ª. Tesalonicenses 4:3a).

Dios, por medio del apóstol Pablo lleno y guiado por el Espíritu Santo nos muestra, no solamente el propósito de un creyente sino también el camino para lograrlo. Veamos, paso uno: “Apartaos de la fornicación” (1ª. Tesalonicenses 4:3b). Fornicación: (relaciones sexuales fuera del matrimonio, el sexo es una bendición y  cien por ciento lícito dentro de un matrimonio, ya sea con el objetivo de procrear una familia (Génesis 1:28), o, de tener un placer lícito (Proverbios 5:18) verso, éste último, en donde claramente expresa: “deléitate” con “tú” mujer. Paso dos: “No engañemos a los hermanos” (1ª. Tesalonicenses 4:6), el engaño implica mentira. No decir toda la verdad, es mentir (Génesis 3:1); justificar nuestros actos, es mentir (Génesis 3:12-13); ser de doble ánimo, es mentir (Santiago 1:6-8). Paso tres: “Tener un amor fraternal” (1ª. Tesalonicenses 4:9), esto es amar sin ningún interés de por medio, que no haya ninguna condición para el amor, un amor que no oculte nada oscuro (Romanos 12:9). Y por último, paso cuatro: “Trabajar con nuestras manos de la forma en que nos fue mandado) (Génesis 3:17-19). No podemos vivir la vida, por ninguna causa o justificación, siendo unos parásitos de la sociedad y menos de los hermanos. Eso, si queremos caminar para algún día alcanzar la santidad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  




lunes, 17 de junio de 2019

La medida de los talentos.




“Siervo malo y negligente”
(Mateo 25:26).

¿Qué es la medida de los talentos? Es la medida por medio de la cual el Señor cuando venga en su reino juzgará a su pueblo (Mateo 25:14). ¿Qué significado tienen los talentos? Los talentos son todos aquellos bienes, riquezas y dones que el Señor nos ha dado a cada uno (1ª. Pedro 4:10), que, dependiendo cómo los manejemos, si para ayudar al prójimo o “sólo” para deleite personal (Santiago 4:3) le complaceremos o no, y por lo tanto, seremos merecedores de una recompensa o de una censura. Por ello la parábola de los talentos repartidos a su pueblo, en donde vemos que Dios en su infinita soberanía dispone a quién le da y cuánto le da. Veamos, a uno le dio diez talentos, a otro le dio dos, y al otro más le dio solamente uno (Mateo 25:20; 22 y 24). Pero, lo más importante de la lección NO es cuánto le da cada uno, sino lo que cada uno hace con lo que le dieron. Con el ejemplo del siervo que recibió poco podemos ver que Dios NUNCA bendice y prospera al haragán, al vago, al mantenido, al que justifica sus acciones, ni  a quien solamente estira la mano para ver qué recibe de otros (Proverbios 24:30 y 34; 2ª. Tesalonicenses 3:10). Y cierra la escritura diciendo: “Todo aquél que no trabaja, que tampoco coma” (Proverbios 24:30-34; 2ª. Tesalonicenses 3:10 y Génesis 3:17).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 



viernes, 14 de junio de 2019

Un, o él, cataclismo (Parte final).




“Por la maldad de muchos”
(Mateo 24:12).

¿Cuándo será entonces “ese” cataclismo? El mismo Cristo nos dejó la o las respuestas a  nuestras inquietudes (Veamos Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21). Ciertamente los tres evangelistas nos hablan de señales en común, como: 1) Muchos predicando el evangelio; 2) Guerras y rumores de guerras en todo el mundo; 3) Terremotos y pestes, y que el tiempo iría más rápido, tan rápido que creeríamos que los días se estén acortando (Mateo 24:22; Marcos 13:20). Pero en lo que más ponen énfasis como el “detonante” del cataclismo es “una invasión a la nación de Israel, dejándola sola en medio de las naciones” (Mateo 24:15; Marcos 13:14 y Lucas 21:20). Y, todo esto confirmando lo que Dios nos había explicado 520 años antes de la venida del Nuestro Salvador Jesucristo en el Antiguo Testamento por medio del profeta Zacarías (14:1-4): “Todas las naciones reunidas en contra de Israel; y la ciudad será tomada y saqueada; violadas sus mujeres; y la mitad de la ciudad será tomada prisionera”… y entonces, repentinamente Dios actuará para salvar a los suyos y NO HABRÁ NUNCA MÁS MALDICIÓN (Zacarías 14:11). No son los terremotos, no son las inundaciones, no es el acortar de los días, no es el evangelio siendo predicado por todo el mundo… simplemente es la “invasión a territorio Israelí” el detonante del cataclismo de la humanidad (Mateo 24:11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 13 de junio de 2019

Un, o él, cataclismo (Parte tres).




“Por la maldad de muchos”
(Mateo 24:12).

¿Sabía usted que el sol, la luna y las estrellas fueron puestas por “señales” y no tan sólo para alumbrar o decorar el cielo y la tierra? El profeta Isaías en el capítulo 40 y verso 10, nos recuerda unas palabras dichas por Dios Padre: “Anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aún no era hecho”. ¿Cuándo fue que Dios lo anunció? Pues en el principio mismo, veamos Génesis 1:14 dice: “El sol, la luna y las estrellas sirvan como “señales”. ¿Sabía usted que la palabra “señal” allí, significa “profecía”? Antes de mencionar un detalle, explicamos lo siguiente: Desde la antigüedad existen personas que “estudian” las astros, ellos se llaman “astrónomos” y la ciencia se llama “astronomía” los cuales y la cuál son aprobadas por Dios; pero también existen los que “leen” los astros y los “interpretan” a su sabor, antojo y conveniencias, ellos se llaman “astrólogos” y su medio de vida es la “astrología” (dicho sea de paso son quienes hacen el horóscopo), y ellos, están censurados por Dios (levítico 19:31). Ahora el detalle, fue por astrónomos creyentes en las “profecías” (señales) de Dios, que los llamados “magos” (en realidad eran sabios y astrónomos)  sabían de la estrella del nacimiento de Jesús (Mateo 2:2 y 10). Dicho sea de paso, hasta los impíos como Faraón sabían éste secreto (por ello puso a su gente a buscar y confirmar lo que los sabios le habían dicho, Mateo 2:7).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 12 de junio de 2019

Un, o él, cataclismo (Parte dos).




“Por la maldad de muchos”
(Mateo 24:12).

Y ¿Cómo será ese cataclismo? No son pocos los que creen que será otra vez con un diluvio, , pero la escritura nos expresa “claramente” que el próximo cataclismo que enfrentará el hombre en una destrucción total será por “fuego”. Vea lo que nos dice Isaías 66:15-16: “Porque Jehová vendrá con fuego… para descargar su ira con furor y su reprensión con fuego” “Porque Jehová juzgará con fuego… y los muertos de Jehová se multiplicarán”. Y, en el Nuevo Testamento, Dios lo refrenda por medio de uno de sus apóstoles, veamos: “Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio” (2ª. Pedro 3:3); y, “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche… y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2ª. Pedro 3:10). Que no nos asusten las inundaciones, que no nos asusten los Tsunamis y los terremotos, pongamos los ojos en tanto incendio forestal; en el calor intenso e imparable que estamos sintiendo por la descomposición de la capa de ozono, y más aún, no perdamos de vista las señales en los cielos (Lucas 21:25), porque para eso fueron puestas (Génesis 1:14 y Apocalipsis 9:18). Y, en ellos, están escondidos los secretos del próximo “cataclismo” (Mateo 24:3, 22, y 29).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 11 de junio de 2019

Un, o él, cataclismo (Parte uno).




“Por la maldad de muchos”
(Mateo 24:12).

La maldad del hombre, la hemos hecho crecer tanto, que hasta al más indiferente asombra y hastía. Dios sabía de lo que era capaz el hombre, por ello cuando Cristo estuvo sobre la faz de la tierra nos previno acerca del resultado que generaría: “Por la multiplicación de la maldad... el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12). Hace 60-70 años, cuando nosotros éramos niños, que una persona conocida o desconocida le tendiera la mano a alguien en necesidad era muy común. Hoy, gracias a que hasta de esa bondad se ha abusado, muchas personas ya pensamos dos veces el hacerlo por temor a ser asaltado, golpeado o asesinado en el intento de hacer un bien. La maldad ha crecido mucho más allá de la proporción en que ha crecido la humanidad misma, y la única solución posible la proporcionó Dios: “Un cataclismo”. Al igual que en tiempos de Noé (Génesis 6:13), esto no se detiene por mano humana, solamente por mano divina. Y así, como tuvo que haber un “cataclismo” (diluvio) para aniquilar a la humanidad y detener la maldad al principio, de la misma forma habrá un “cataclismo”, para detenerla en éstos días finales. Vea: 2ª. Pedro 3:7. Solamente con la aniquilación del hombre, está escrito que la maldad será erradicada, no hay otra solución.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




lunes, 10 de junio de 2019

Indefectiblemente.


   

“Es necesario”
(2ª. Corintios 5:10).

En la vida hay muchas pero muchísimas ocasiones en la cuales podemos “acomodar” las razones a nuestro sabor y antojo. Ponemos excusas, obviamos lo necesario, agregamos lo que haga falta, etc. para salir airosos de las situaciones, y lo peor de todo es que nos funciona, por ello es que lo seguimos practicando. Pero, en lo espiritual nos dicen las escrituras que NO lo podremos hacer. Nos explica que el hombre vive una sola vez, y que luego de ello, enfrentará un juicio personal ante Dios (Hebreos 9:27). Y, en ese juicio, en donde NADA estará oculto (Marcos 4:22) será en donde Dios otorgará una censura o un galardón eterno a cada ser humano según haya actuado en la vida (verso 10 final de 2ª. Corintios 5). En Apocalipsis se nos muestran que Dios tiene libros en donde están y estarán escritas las obras que cada ser humano ha realizado y la intención con que fueron realizadas (Apocalipsis 20:12). NADIE escaparemos de ese juicio, seamos creyentes o no. Va a suceder indefectiblemente.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 7 de junio de 2019

El llamado.




Un llamado… ¡A los que creen!
(Tito 3:8).

Durante nuestra caminata de casi siete décadas en lo material y cuatro en lo espiritual, hemos visto muchas personas dedicarse a hacer buenas obras. Unos lo hacen porque creen que con ello se ganan el cielo; otros lo hacen por ganancias deshonestas; pero quienes las hacen según las escrituras para “devolver con gratitud” algo de lo mucho que han recibido, esos son quienes cumplen con la ley de Dios (Tito 3:8). El llamado a hacer buenas obras, no es para el impío sino para el creyente. Esto evita hacer las buenas obras para la vanagloria del hombre; evita creer que esto nos abrirá las puertas de los cielos o aplacará nuestros pecados, amén de que evita motivos ocultos. El llamado al pío es porque éste tipo de personas con sus “buenas obras” NO causará divisiones ni contenciones, pues será limpio, honesto y transparente (verso 10). Cristo nos hizo la amonestación siguiente: “Pero tú, cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hiciste con la derecha” (Mateo 6:3). ¿Qué significa esto? Que las buenas obras son para la gloria de Dios. No somos llamados a sonar campanas para que todos miren lo bueno que somos o que hacemos (Mateo 23:5). Somos llamados a cumplir con Dios en lo que nos ha sido requerido. (Esto no excluye, que “promovamos” la ayuda, pues en ese caso lo que estamos haciendo es provocar a otros a que llenemos las necesidades ajenas, situación que sí agrada a Dios).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 6 de junio de 2019

¿Qué es moral y qué es inmoral?




“Si escuchareis hoy mi vos”
(Deuteronomio 28:1).

Lo moral e inmoral se mide según se juzgue por los conceptos bíblicos o por los conceptos y reglas humanas. Según el concepto humano lo moral e inmoral tienen que ver con las costumbres y leyes de un grupo o región, pero según la biblia se mide según las ordenanzas de Dios. El hombre mide la moral según el cumplimiento de las normas impuestas, por ejemplo: el alcoholismo, el sexo, el liberalismo, la drogadicción, etc. en algunos lugares son abiertamente aceptados, por lo que allí, los términos de moral e inmoral “varían” de los conceptos que como creyentes nosotros tenemos. Bíblicamente, lo básico de lo moral e inmoral el Señor  nos lo dio en los diez mandamientos (Exodo 20 y Deuteronomio 5).  Y, si lo analizamos detenidamente miraremos que tiene que ver precisamente con el autocontrol de la naturaleza humana misma. Pues hemos de reconocer que lo moral desde el punto de vista bíblico es “negarse” a uno mismo, y no dejarse llevar libremente por las emociones, debilidades o deseos personales (Tito 3:3). El apóstol Pablo lo describió de la siguiente forma (parafraseado): “Hacemos lo malo porque el pecado mora en nosotros”, y esa, precisamente es nuestra lucha… vencer ese mal dentro de nosotros. Y para eso, solamente escuchando la voz de Dios a cada momento lo podremos lograr.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 5 de junio de 2019

La dureza del corazón.




“No mires la dureza de éste pueblo”
(Deuteronomio 9:27).

Por definición, algo duro es algo macizo, algo contundente, algo granítico. Pero, según las escrituras no es así. Vemos continuamente que Dios reprende a su pueblo y en esas reprensiones vemos la expresión “dureza”, e inmediatamente nos damos cuenta que no se refiere a los adjetivos anteriores sino a “rebeldía”, se refiere a “saber y conocer lo bueno, y no hacerlo”, o, a “provocar la ira de Dios” (Deuteronomio 9:6,7,8, y 24). Veamos, Dios está por entregar la tierra prometida a su pueblo, “PERO”, le hace ver que NO es por la justicia de ellos (Judíos) que está actuando así, sino porque las naciones se “rebelaron” haciendo lo malo delante de él (Deuteronomio 9:4 y 6). Quizás ahora entendemos la plática que sostuvieron los fariseos y los saduceos con Cristo acerca del matrimonio y el divorcio (Mateo 19:8). Cuando él les explica que desde el principio “la carta de divorcio” NO existía, pero por la “rebeldía acerca del conocimiento”, Moisés les permitió hacer lo “contrario” de lo que estaba establecido. Repetimos, por “rebeldía”, pues sabiendo qué era lo bueno, qué era lo correcto, ellos insistían en tratar de deshacerse de una mujer con la que no estaban conformes “por motivos menores”, cuando Dios había establecido la lucha por mantener el matrimonio (Génesis 2:24; Proverbios 5:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 4 de junio de 2019

Lo que Dios unió (Parte final)



(La única razón para el Divorcio).

“A no ser por inmoralidad”
(Mateo 5:32).

Cristo está enseñando en el llamado “Sermón del Monte”, y allí, hablando del matrimonio y del divorcio nos hace una observación muy importante: “El divorcio NO es aprobado ni permitido por Dios por ningún motivo, sino tan sólo por una excepción”, la “falla inmoral” de uno de los cónyuges, y, cuando se refiere a falla inmoral se refiere única y exclusivamente al “adulterio”.  ¿Por qué lo afirmamos? Pues porque la misma escritura lo refrenda. Cristo se basó para su declaración en Levítico 20:10, en donde se nos enseña que “toda” pareja que es encontrada culpable de adulterio debe “morir” apredeada “inmediata e irremisiblemente” (lo que indica que no hay otra solución sino sólo la muerte por lapidación). ¿Qué implicaba esto? Que si Juan estaba casado con María, y Juan era encontrado culpable de adulterio, Juan debía morir “ese mismo día” por lapidación (apedreamiento) delante de todo el pueblo. ¿Cuál era el resultado de  éste hecho? ¡Que ese mismo día, María era viuda!  Y, en estado de viudez, María NO pecaba si volvía a casarse (1ª. Corintios 7:39).  ¿Entendemos el por qué de la excepción a la regla del divorcio explicado por Cristo?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 3 de junio de 2019

Lo que Dios unió. (Parte uno).




“Por la dureza de corazón”.
(Marcos 10:5).

Los líderes de la iglesia se le acercan a Cristo y le pregunta si es lícito (permitido) repudiar (rechazar) a la esposa (verso 2). Y Cristo les responde que la Ley de Dios es clara en decir que: “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (verso 9). En otra porción (Mateo 5:32) explica que la “única” excepción a la regla es la “inmoralidad” de ella, y esto, reforzado con la misma ley (vea Levítico 20:10; Deuteronomio 24:1 y Jeremías 3:8 en donde vemos que fue lo que Dios mismo hizo con la nación de Israel por pecar de adulterio con la idolatría). Ahora bien, entendemos que actualmente existen otras causas de “separación” pero NO de divorcio. Cuando alguien en la familia corre riesgos físicos; cuando una hija o un hijo pueden ser violentados podrían ser dos ejemplos. Pero, quienes se divorcian en sí (no sólo separándose sino firmando papeles), “a no haber sido por” causas de inmoralidad de uno u otro, sólo quedan dos opciones a pensar: ¿Se divorcian y cometen pecado, o, simplemente se divorcian porque esa unión NO fue Dios quien la hizo?  Cada caso tiene una respuesta, y esa respuesta solamente la pueden dar los implicados y Dios. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.