“Pero los que fueron
esparcidos iban por TODAS partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:4). Cuando
la persecución de la Iglesia de Jesucristo inició, “ningún” creyente podía
reunirse en un lugar determinado y conocido (sinagogas, los hoy, llamados
templos o congregaciones), el que así lo hiciera era asesinado (Hechos 8:3).
Dice la escritura que los “esparcidos” (esparcir: separar lo que está junto) iban
por TODAS partes anunciando el “evangelio” (la cruz de Cristo, Hechos
24:5,14,22), notemos que NO iban anunciando normas humanas, tradiciones,
costumbres ni una religión, iban anunciando el “cristianismo”, pues eran
“seguidores” del Cristo, es más, por eso fueron llamados así desde un principio:
CRISTIANOS (Hechos 11:26).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.