¡Oíd esta palabra que
yo levanto para lamentación! (Amós 5:1). Jehová nos habla por medio del
profeta, y nos exhorta a que velemos por nuestras propias vidas, pues NO
podremos hacer nada para salvar la de otros (Amós 5:3). Simplemente No está en
nuestras manos el cambiar la forma de pensar y los logros a alcanzar de nadie.
Jehová dio una “declaración” (él si
puede hacerlo) y esa declaración implica un “cumplimiento”. La expresión,
hablando de su pueblo verdadero (vea verso 2) textualmente dice: “La ciudad (la
congregación, la iglesia, las reuniones de creyentes) que salga con MIL,
volverá con CIEN; y la que salga con CIEN, volverá con DIEZ” (Amós 5:3). Quizás
ahora entendemos mejor la confirmación en palabras del mismo Cristo: ¡MUCHOS
son los llamados, pero POCOS los escogidos” (Mateo 22:14). Entendamos algo: No
todos los que están en una congregación… son Iglesia (Judas es el mejor ejemplo);
y no todos los que están fuera de ella…han dejado de serlo (Nicodemo, José de
Arimatea, el Centurion, y muchos más, el día de hoy).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.