“A liberar a los
cautivos”
(Isaías 61:1).
¿Entonces, en dónde
me reúno? ¿Qué fue lo que Cristo instituyó? ¡En casas familiares, en aposentos
privados, en los montes si fuere necesario! Preguntamos: ¿En dónde se reunía Abraham con
Dios? ¡Hacía altares en cualquier campo o monte! (Génesis 8:20; 12:8); ¿En
dónde se reunía Moisés con Dios? ¡Fue en los montes! (Exodo 19:3).¿No fue Dios
mismo quien le dijo a Moisés que lo ADORARAN EN UN MONTE? (Exodo 3:12). Las
grandes manifestaciones del Cristo, ya vimos que fueron en casas, aposentos
privados y montes, NINGUNA en el templo o sinagogas ¿No fue acaso el apóstol
Pablo lleno del Espíritu Santo quien dijo: “Dios NO habita en templos hechos
con manos humanas, ni es honrado por manos de hombres? (Hechos 17:24-25). ¿Si
Dios no cambia, entonces qué impide que una reunión sea visitada por el
Espíritu Santo en una casa familiar, en un aposento privado o en un monte sin
que tenga que ser MERCANTILIZADO el momento? La escritura nos incita a: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen
por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se
acerca” (Hebreos 10:25), PERO, ¿ya vimos lo que antecede a ésta motivación?:
“Pondré mis leyes en vuestros corazones”… (haciendo alusión al Nuevo Pacto, verso
16). Y diciéndonos que “entremos” confiadamente al Lugar Santísimo (verso 19)
pues Cristo para eso murió. Y, qué fue escrito del Nuevo Pacto inicialmente: “Y
NO enseñará más NINGUNO a su prójimo, ni NINGUNO a su hermano, diciendo: Conoce
a Jehová; porque todos me CONOCERÁN, desde el más pequeño de ellos hasta el más
grande” (Jeremías 31:34). Pregunta obligada: ¿Para qué necesitamos ir a un
centro mercantilista entonces? ¿Ya
entendimos a qué se reunía la Iglesia primitiva (en casas, aposentos y montes),
la que dejó Cristo en Hechos 2:42? (NO a juntar dinero, manipular
personalidades, sojuzgar gentes, ni mucho menos a mantener vividores). (Juan el amado escribió 1a. Juan 2:27).
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.