Hemos de concluir
que: 1- El sexo lo creó Dios y lo hizo para ser practicado dentro del
matrimonio, y que por lo tanto, es algo limpio, puro y bendito (Génesis 1:28). 2-
Que si bien es verdadero que su principal fin es la procreación, también lo es
que no desagrada a Dios que el hombre y la mujer lo disfruten como un
complemento de su bienestar, placer y salud (Proverbios 5:18-19). 3- Que solo
será bendito y sin consecuencias negativas, si se realiza dentro del matrimonio
(Génesis 2:24). 4- Que ese matrimonio solamente puede ser entre un hombre y una
mujer (Génesis 1:27). 5- Que el hombre debe ser un caballero respetuoso para
con ella, y ella, complaciente para con él pero como una dama. Pero: ¡NO PERMITAMOS!
Que religiosos ignorantes y líderes super santos, nos roben una bendición y un
placer del cielo, haciéndonos creer que lo que Dios creó para una satisfacción sana
del hombre… es inmundo o pecaminoso (Hechos 11:9). Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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