"Yo soy quien te dice: !No temas, yo te ayudaré!.
(Isaías 41:13).
Con ocasión de haber vencido Abraham a Quedorlaomer y los reyes que con él estaban (Génesis 14:17), el rey de Sodoma (un rey impío) le dice a Abraham quédate con el botín conquistado (riquezas), pero la respuesta de Abraham es una enseñanza para nosotros, pues expresa: "Nada tomaré, pues no quiero que digas: "Yo enriquecí a Abraham" (Génesis 14:23). Nosotros los creyentes, no podemos andar mendigando el pan, pidiendo prestado dinero, ni esperando recibir recursos de otros creyentes, y menos del mundo. Tenemos que doblar las rodillas, esperar, confiar y depender de Dios, pues no todos los "tiempos" de Dios para los creyentes son iguales. Y, cuando al fín se sale de las penas, las angustias y las limitaciones quien debe llevarse TODA la gloria es Dios, y no la o las personas que nos pudieran haber ayudado. Que Dios utiliza personas para sacarnos de esos agujeros es cierto, pero no debe ser la "dependencia" a esas personas la que nos saque sino Dios. Repetimos, ayuda de otros, todos la necesitamos tarde o temprano, pero dependencia no (Jeremías 17:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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