domingo, 2 de diciembre de 2018

Es necesario que YO mengue.

"Desciende... allí te haré oír mis palabras"
(Jeremías 18:8).

Hoy en día, la Iglesia de Cristo ya no es un lugar de recogimiento y adoración a Dios, sino ha sido convertida en plataforma para la fama, el envanecimiento humano y la comercialización de la palabra de Dios. Cuando Dios les hablaba a los hombres que iba a usar en la antiguedad, lo primero que les ponía en el corazón era que "menguaran" no que procuraran ser famosos. A Jeremías le dice: "Levántate (pero) desciende a la casa del alfarero... y allí, te haré oír mis palabras" (Jeremías 18:2). Si, es necesario que nos levantemos para hacer algo en el nombre de Cristo, pero descendiendo en nuestro YO. Los verdaderos hombres de Dios a través del tiempo no han buscado su propia gloria sino la gloria del Señor, pues están conscientes que él no comparte su gloria con ningún mortal (Isaías 42:8). Vemos otro ejemplo en Juan el Bautista, a quien por su testimonio de vida tiene que ponerle en el corazón "negar" que él sea el Cristo esperado (Juan 1:20). Y más tarde decir: "Es NECESARIO que él crezca, pero que yo mengue" (Juan 3:30). !Entendamos!, los hombres de Dios... doblan sus rodillas en oculto y no buscan su propia gloria (así es como se desciende a la casa del alfarero) (1a. Reyes 19:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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