"Y te trajo para afligirte, para probarte, para conocerte"
(Deuteronomio 8:2).
La historia es bien clara, Dios le dice al pueblo, SU pueblo: "Y te ACORDARÁS de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios éstos cuarenta años en el DESIERTO, PARA afligirte, para probarte, para saber qué había en tu corazón, y si habías de guardar o no sus mandamientos". Analicemos: 1- Los egipcios, ejemplo de los impíos, NO pasaron el desierto, por lo tanto no tenían por qué ser afligidos (quizás ahora entendamos el por qué gentes que no buscan a Dios no pasan las penas, angustias y limitaciones que nosotros pasamos). 2- Quienes hemos pasado o están pasando el calor del día en el desierto (penas, angustias, limitaciones) tenemos una prueba "palpable" que sí somos pueblo, y por lo tanto, si somos hijos de Dios. 3- Dios nos hace pasar por el desierto porque nos está "probando": a) Para ver cómo reaccionamos ante la aflicción, si murmuramos o soportamos estóicamente como Aquél Cordero que fue al matadero sin abrir su boca (Isaías 53:7). b) Para ver si le buscamos por lo que él nos da o por lo que él es y significa para nosotros (Jeremías 29:13). Y, c) El quiere ver si somos perseverantes en su Ley no importando las condiciones (Proverbios 4:23).
Nota: Como líderes JAMAS tomemos para nosotros de lo que es para el Ministerio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario