miércoles, 8 de agosto de 2018

El pecado trae muerte.

"El alma que pecare, esa morirá".
(Ezequiel 18:20)

El pecado de Israel acabó con la paciencia de Jehová. El liderazgo, había estado pisoteando la cabeza del desvalido y torciendo el camino de los humildes; y el pueblo, había estado vendiendo por dinero al justo y el padre y el hijo se allegaban a la misma mujer (Amós 2:6-7). Así, viene la sentencia irrevocable de Dios: "Jehová, rugirá desde Sión". Tenemos que entender algo, la Biblia es la Palabra de Dios, y ninguna palabra de hombre puede igualarla, y mucho menos, oponerse a lo que Dios dictaminó para el recto convivir del hombre. El pecado delante de Dios siempre es un pecado, una falta, un error... jamás es una enfermedad, una inclinación, un debilidad o consecuencia de una experiencia negativa vivida. Y, por lo tanto, no importa qué dicten los profesionales de la ciencia; las organizaciones humanitarias mundiales; ni los derechos humanos, el día que Jehová traiga su juicio... todo aquél que no se ciña a los principios dados por él, simplemente morirá. El homosexualismo, por ejemplo, NO es Diversidad de Género, es inmoralidad y como tal es pecado, por ello fueron destruidas Sodoma y Gomorra (Génesis 19:12-24). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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