"¿Qué estáis dispuestos a pagarme?"
(Mateo 26:15).
En los seminarios de entrenamiento a vendedores novatos se nos enseñaba lo siguiente: "Todo tiene tres precios en ésta vida!: 1- El precio sentimental, que es el precio que el vendedor le tiene al bien, ese es el precio más "alto". 2- El precio de mercado, que es casi siempre el precio "justo". Y, 3- El precio que la oferta y la demanda permiten pagar, a éste último se la llama también el precio "real", debido a que es lo que "realmente" se va a conseguir por el bien ofrecido. Seguir a Cristo también tiene un precio. ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar? Los "siervos" de Dios, estudian, predican y tienen "conocimiento" de Dios pero son asalariados (cobran por predicar); ahora, los "amigos" de Dios, se aíslan, ellos no cobran ellos "pagan" un precio por recostarse en el pecho de su Señor, "padecen" por estar a los pies de la cruz, pero tienen además de conocimiento, "entendimiento" (Lucas 18:28). Cristo dijo: El siervo "no sabe"... el amigo sí (Juan 15:15). ¿Cuánto estamos dispuestos a "pagar" por ser amigos de Dios?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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