"Mas como en los días de Noé"
(Mateo 24:37).
Dios como creador del hombre le conoce mejor que el hombre a sí mismo. Por ello, cuando habló con Noé le dijo: "No contenderá Dios con el hombre... para siempre (Génesis 6:3 y 6:13). ¿Por qué dijo Dios para siempre? Porque él sabía que una sola vez no iba a ser suficiente para que la "carne" entendiera. Así, la primera destrucción de la carne la prometió por agua, como efectivamente sucedió con el Diluvio (Génesis 9:11). Pero la siguiente destrucción la ofreció por fuego (Isaías 66:15-16 y 2a. Pedro 3:7). Ahora bien, ¿Cómo podemos saber si estamos viviendo como en los tiempos de Noé? Veamos lo que hubo en esos tiempos: 1- Y los hombres se multiplicaron sobre la faz de la tierra (6:1). 2- Hombres y mujeres de Dios tomaron para sí, parejas impías (6:2). 3- Había gigantes sobre la tierra (gentes poderosas que gobernaban a las masas) (6:4). 4- La maldad de la gente era mucha (6:5). 5- Todo pensamiento de las gentes era de continuo para el mal (6:5). 6-La corrupción era insoportable (6:11). 7- La tierra estaba llena de violencia (6:13). ¿Encontramos algún paralelismo entre "aquellos" tiempos y los "nuestros"? Si los hay... !Entonces estamos como en los tiempos de Noé! Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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