miércoles, 29 de agosto de 2018

Para mal y no para bien.

"Y pondré sobre ellos mis ojos para mal"
(Amós 9:4).


Existen muchas personas que sí creen en Dios, pero que no lo creen capaz de actuar con severidad en un momento dado, pues se han hecho la idea de un Dios que es un ancianito bueno, misericordioso e incapaz de castigar a nadie. Ciertamente que Dios tiene muchos atributos, pero, también entre ellos está la justicia (Salmo 147:17). Y, parte de su justicia es retribuir a los buenos su bondad, pero también castigar a los malos sus oscuras intenciones. Aquí, en el libro de Amós, Dios se refiere a un castigo fuerte y ejemplar: "Pondré sobre ellos mis ojos para mal y no para bien" (Amós 9:4). Pero, no es por capricho ni por entretenimiento que lo hará sino porque hay un motivo fuerte: "Se acomodaron y abusaron" (Amós 6:1) (Seguir a Cristo no significa una vida de comodidad, ni mucho menos de abusos) y agrega: "No importa si suben al monto más alto, o si se encierran en lo profundo del mar... allí los alcanzaré" (Amós 9:3). No habrá monte alto ni bunker profundo que nos esconda de la ira de Dios se le incomodamos. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario