viernes, 27 de julio de 2018

Amemos la gloria de Dios.




“Amaban más la gloria de los hombres”.
(Juan 12:43).

En los tiempos de Jesús, muchas personas creyeron en él, pero, por el temor de los religiosos no confesaban su fe por Jesús, pues temían perder su gloria. Hoy está pasando exactamente lo mismo, muchos son los que creen en la cruz de Cristo, pero por temor de sus parientes, de los religiosos o de sus religiones, NO confiesan ni profesan su fe como Dios lo ha ordenado: “En espíritu y en verdad” (Juan 4:22-23). Y, ciegamente adoran lo que no saben (palabras de Jesús) y se aferran a sus vanas imágenes, a sus supuestos lugares sagrados, y a infinidad de imitaciones de lo que es la fe en Cristo Jesús (Salmo 115:4-7). Busquemos amar más la gloria de Dios que la nuestra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
   

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