“Amaban más la gloria de los
hombres”.
(Juan 12:43).
En los tiempos de Jesús,
muchas personas creyeron en él, pero, por el temor de los religiosos no
confesaban su fe por Jesús, pues temían perder su gloria. Hoy está pasando
exactamente lo mismo, muchos son los que creen en la cruz de Cristo, pero por
temor de sus parientes, de los religiosos o de sus religiones, NO confiesan ni
profesan su fe como Dios lo ha ordenado: “En espíritu y en verdad” (Juan
4:22-23). Y, ciegamente adoran lo que no saben (palabras de Jesús) y se aferran
a sus vanas imágenes, a sus supuestos lugares sagrados, y a infinidad de
imitaciones de lo que es la fe en Cristo Jesús (Salmo 115:4-7). Busquemos amar
más la gloria de Dios que la nuestra.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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