sábado, 28 de julio de 2018

Ellos lo hicieron… ¿Qué haremos nosotros?




¡Volvéos a Jerusalén y esperad la promesa!
(Hechos 1:4).

Cristo está por ser llevado al cielo y la orden que les da a sus amados es: ¡Volveos a Jerusalén y esperad la promesa!. Ellos van y regresan a Jerusalén, específicamente al Aposento Alto (verso 13), en donde tantas veces se habían dedicado a orar, y eso volvieron a hacer, y cuarenta días después recibieron “La promesa”, el poder para cambiar el mundo. Qué pasaría, si hoy, alguien nos hiciera esa indicación, ¿Qué haríamos? ¿Volveríamos a nuestros aposentos secretos a orar y a esperar? El reto es: ¿Aunque nadie nos lo indique, por qué no lo hacemos? ¿Qué pudiéramos perder si dentro de cuarenta días no pasa nada? Pero también ¿Qué pasaría si sobre nosotros viniere ese gran poder que mucho pueblo está esperando, pues está profetizado? (Deuteronomio 11:14). Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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