"El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies".
(Juan 13:10).
!Cuántas veces quien vive mal no le exige perfección a quien lleva un liderazgo espiritual, precisamente porque pregona que ya fue lavado con la sangre de Cristo!. Ciertamente no podemos exculpar ni solapar el pecado de nadie, y menos el nuestro. Pero no podemos olvidar también, que las palabras de arriba, Cristo se las dijo a sus discípulos y versos más adelante vemos a un Pedro, negando al Cristo (38); a un Tomás, dudando (14:5); y a un Felipe, titubeante (14:8). ¿Somos nosotros acaso, mejores que ellos? Hemos sido lavados pero aún no perfeccionados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario