“Y le seguía gran multitud”.
(Juan 6:2).
Nos narra el apóstol Juan en
el evangelio que escribió (6:2): “Que debido a las “señales” que Cristo hacía,
gran multitud de personas le seguía”. Y así es aún, hoy en día, podemos ver que
las gentes nos aglutinamos en donde creemos que vamos a recibir lo que “queremos”,
dejando por un lado personas y lugares en donde podríamos recibir lo que “necesitamos”.
Así ha sido el ser humano siempre, y así será… ¡interesado!. Nos impresiona y
nos apasiona lo que vemos y recibimos el día de hoy en las iglesias, y, ya sea por
necesidad, por novelería, o peor aún, por necedad, esos distractores, no nos
permiten recibir lo que Dios desea que recibamos. No hemos logrado entender que
el reino de Cristo: “No es bebida ni comida” (Romanos 14:17), sino un sistema
de vida que nos lleve a la santidad (Hebreos 12:14).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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