!Al asalariado, no le importan las ovejas!
(Juan 10:13).
El buen pastor vela por las ovejas no importando cómo sean las ovejas, pero el asalariado no lo ve así. Por ejemplo: Si usted no trabaja en la obra, aunque el líder no lo haga... Si usted no obedece, aunque esté demostrado que las indicaciones son equívocas... Si usted no da suficiente lana, aún y cuando usted esté entregado a Dios... y a usted lo miran como una oveja que no tiene valor. Usted no está delante de un pastor sino de un asalariado. Porque debemos entender que esos "estorbos" que mira el líder, para él, son lobos, pues el lobo no siempre es peludo.
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