Y llegó el día cuando
la generación de la Higuera vio cerrar las puertas, y ver vacías las “iglesias
que la religión y el hombre” habían creado para su propio provecho, y entonces, volvió a
sus orígenes: “A perseverar en la doctrina de los apóstoles; a la comunión unos
con otros en familia; a la partición del pan y a la oración… pero en sus casas”
Hechos 2:42
¡El que tenga oídos
para oír… que oiga!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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