Fariseos, saduceos y
escribas, eran las personas que representaban todo lo que la Ley de Moisés
había establecido. Pero, en lugar de vivir y enseñar esa ley, estaban utilizándola
para beneficios personales. Si se estudia el capítulo 23 de Mateo completo lo
vemos claramente. Así, el mismo Mesías del que los religiosos predicaban,
cuando vino en persona, en lugar de ser el centro de su alabanza y adoración es
convertido en su más acérrimo rival. Expresiones del Cristo hacia ellos como:
“Generación de víboras”; “Sepulcros blanqueados”; “Ciegos, guías de ciegos” e
“Hipócritas”… se convirtieron en el patrón del Cristo hacia ellos por tres años
y medio, hasta que los incitó a una conspiración para asesinarlo y también a
Lázaro (Juan 12:9-10).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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