Todos esos
“perseguidos” ya no pudieron reunirse en templos sino lo hacían en “casas” y a
escondidas, porque de lo contrario eran asesinados, acaso el ejemplo ¡clásico y
concluyente! lo vemos por manos del futuro apóstol Pablo (Hechos 8:1 y
especialmente el verso 3). Recordemos, en esos días Esteban acababa de ser “perseguido”
y lapidado por esa razón (Hechos 7:55-60). Herodes había “perseguido” y asesinado
a Jacobo el apóstol por esa razón (Hechos 12:1-2). Si esto fuera poco, rememoricemos
que a los pocos años de la muerte del Cristo, se cumplió la profecía que él
mismo había declarado concerniente a la destrucción de Jerusalén y especialmente
del templo (Mateo 24:2), esto fue a manos de los Romanos en el año 70 por el
emperador Tito, y cuyo resultado final fue la dispersión total de los “creyentes”
a la región del Asia, por ello los mensajes a las 7 iglesias que están en Asia
en Apocalipsis (Caps. 2 y 3).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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