Dios le había dicho a
nuestro padre Abraham, que su descendencia sería sometida a esclavitud, pero
que después de eso, esa nación (que los sometió) sería juzgada (Génesis
15:13-14) tal como sucedió (Hechos 7:6). Esta situación nos trae varias
lecciones: 1- Para poder ser llamados “hijos” tenemos que pasar esclavitud
(problemas, limitaciones, abandonos, etc). 2- “No” será por poco tiempo (400
años) pero nos servirá para que aprendamos paciencia, empatía, y gratitud entre
otras grandes lecciones. 3- Quien sea parte de que padezcamos esa esclavitud
será juzgado, mientras que quien nos extienda la mano será bendecido (Génesis
12:3 y Hechos 7:7). 4- Cuando esa esclavitud termine, seremos llevados a “la
tierra que fluye leche y miel” (Exodo 3:7-8), y seremos bendecidos con “gran”
riqueza (Génesis 15:14). Cuando ese momento llegue, NO AGRANDEMOS LA HISTORIA,
Dios no necesita nuestra ayuda (de lo contrario los héroes seremos nosotros y
no él). Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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