En el principio de la
Iglesia que Cristo nos heredó se nos explica que: “No había ningún necesitado
entre ellos” (Hechos 4:34). Preguntamos: ¿Qué sucedió en el camino, para que
eso cambiara? La respuesta es la misma de siempre: “El corazón engañoso del ser
humano”. Siempre existen personas que se “aprovechan” de la situación y dejan a
otros sin lo que les corresponde, vea Hechos 6:1. Y esto, no era nada nuevo, en
el principio de los tiempos algunos “aprovechados” quisieron engañar a Dios y
los engañados fueron ellos (con el maná, vea Exodo 16:20). Hoy, existen
personas que “engañados” por su corazón, dejan a otros sin lo que les
corresponde y se aprovechan de la buena fe de los incautos, porque simplemente “hablan”
de Dios pero no lo “conocen” Y, es por esa misma razón, que no saben que el
maná se pudre por el enojo de Dios, por ello toman para sí, lo que llaman “el
dinero de Dios”, pero los demás siguen necesitados (Exodo 16:20).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario