Asolar: “Arruinar o
destruir por completo, de manera que no quede nada”. La escritura es clarísima
y nos narra: “Y Saulo asolaba a la iglesia entrando CASA POR CASA” (Hechos
8:3). Hemos sido señalados de amargados, de insensatos, de resentidos y hasta
de orgullosos por señalar (como lo hace la escritura) que la “congregación” NO
necesariamente es la que se reúne los domingos en un templo. Aquí, vemos muy
claramente que la Iglesia de Jesucristo desde el principio se reunía en
“casas”, en grupos “pequeños”, en grupos en donde “todos” se conocían y se
ayudaban entre sí. En “recintos que no implicaban la mercantilización del
evangelio, ni convertir a las personas en mercadería”. ¿Por si alguien no se había
dado cuenta, ya notó que Pablo “jamás” entró a una sinagoga para “perseguir y
asolar” a un creyente? ¡Oh, sorpresa… los buscaba en las “casas” en donde se
supone eran las reuniones!
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
Nota: Si usted NECESITA reunirse con otros para poder estar con Cristo, hágalo, pero verifique bien con quienes.
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