Los apóstoles Pedro y
Juan, hablando con mucho denuedo al pueblo acerca del Hijo de Dios que había
venido (Hechos 4:13), son “amenazados” por los sacerdotes principales de la
sinagoga (hechos 4:1), por temor a perder a sus adeptos a los cuales sojuzgaban
(Hechos 4:17). Reciben de los apóstoles la siguiente respuesta: “Juzgad,
vosotros, si es necesario antes obedecer a Dios que a los hombres” (Hechos
4:19). Si estamos en una institución hemos de respetar lo que esa institución
tenga como normas de vida, de convivencia o de servicios, pero, “nunca” hemos
de obedecer algo que esté en contra de lo que Dios ha dictado como correcto. No
importa si es el líder quien nos lo pida (Marcos 2:24).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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