Un hombre, lisiado de
nacimiento, es llevado a la puerta del templo a la mismísima hora en la que
Pedro y Juan, ambos “íntimos” del Señor (situación que muchos líderes hoy
reclaman), y éste les pide una “limosna”. Y sorprendentemente (y a “diferencia”
de muchos líderes actuales) la respuesta de ellos es: “Mira, NO tenemos ni oro
ni plata, pero lo que sí tenemos es unción” (Hechos 3:6)… y dice la escritura
que le “sanaron inmediatamente” (verso 7). Lamentable, triste y vergonzoso, que
hoy, la gran mayoría de líderes tengan oro y plata, pero NO tengan unción. Pues
Pedro y Juan con tan sólo una mano sanaron a un lisiado de nacimiento, mientras
que hoy muchos imponen ambas manos y no sucede nada en nadie. ¡Entendamos, la
Iglesia es un lugar de “oración y de búsqueda de la santidad” (vea el verso 1),
no un lugar de entretenimiento, ni mucho menos un comercio particular!
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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