viernes, 8 de noviembre de 2019

El Don de lenguas.




“Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el sol” (18 regiones en total) (Hechos 2:5)… “Y cada uno les oía hablar en su propia lengua”. El Espíritu Santo ha recién ungido con el “don” de lenguas a los discípulos, y éstos aplicándolo, se comunican en diferentes “idiomas y dialectos” sin necesidad de “interpretación alguna”. La pregunta es, hoy, tantos que se ufanan de tener el “don” de lenguas, y cada vez que lo aplican es la misma frase, y resulta que el “raca tataca tataca” en cada ocasión lleva un mensaje…” diferente”, situación que NO se dio con los discípulos ni se da en los idiomas y dialectos antiguos ni modernos. Las escrituras nos enseñan: 1- Que NO son sonidos ni gesticulaciones sino idiomas, dialectos, o lenguajes (Hechos 2:5 y 8-11); y 2- Que NO es cualquier persona la indicada para hablar en lenguas, y tampoco es cualquiera, quien las interpreta (1ª. Corintios 12:10). ¿Y entonces, a quién le creemos?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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