"Prevaricó Judá y ha cometido abominación"
(Malaquías 2:11).
Prevaricar: Faltar conscientemente a los deberes de líder. Abominación: Rechazo y condena enérgica por algo que causa repulsión. Dios le habla a los "sacerdotes" (líderes de Israel, analogía de la Iglesia), y les dice: "Judá ha profanado el santuario de Jehová" (Malaquías 2:11). Judá respresentó y representa aún, a la tribu de la alabanza en la casa de Dios. Así, cuando Dios reclama a los líderes, lo hace porque "conscientemente" (prevaricar) han permitido un insulto "a" y "en" la casa de Dios con música profana (satánica) (abominación), en lugar de música santa. Por ello dictamina: "Os echaré en la cara el estiércol de los animales que están sacrificando, porque NO me son agradables vuestros sacrificios" (Malaquías 2:3a). Y, ¿cuál es el resultado de todo ello? Jehová no solamente NO se goza con el sacrificio de alabanza, sino repudia y descalifica a esos sacerdotes (líderes) (Malaquías 2:3b). La música mundana, que conscientemente sirve solo para atraer masas y entretenerlas en la casa de Dios... es una abominación a los ojos de Jehová, y, en su momento, será castigada muy severamente.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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