"No habrá lluvia ni rocío en éstos años".
(1a Reyes 17:1).
Hay épocas de desencanto en la vida de cualquier creyente, cuando por más que luchamos, por más que trabajamos duro, por más que pensamos y repensamos nuestras labores...simplemente no vemos fruto. ¿Nos hemos preguntado el por qué o el para qué? La escritura nos muestra que hay una de dos razones: La primera, el Señor trata con sus "elegidos" y los lleva a un grado de madurez, de preparación y dependencia especial para luego usarlos en un ministerio, esto sucede cuando estamos en nuestra casa y la batalla llega a nosotros !ese es el para qué! Pero, también, lastimosamente, las escrituras nos mencionan otro motivo, y ese es negativo, pues es cuando "nosotros" por malas decisiones traemos la batalla a casa, y somos quienes creamos el problema porque: "Anduvimos en los consejos de Acab" (Miqueas 6:16). ¿Cuáles fueron los consejos de Acab?. En 1a. de Reyes 16:32 se nos explica (a los creyentes) que levantar altares ajenos a Jehová en nuestras casas trae la falta de lluvia; trae la falta de abundancia; trae limitaciones (Isaías 17:1). !Ese es el por qué! A Dios se le ama, se le adora, se la alaba en !Espíritu no con semejanzas (imágenes)!.
Nota: Sobrevalorar un líder y tenerle una obediencia y reverencia "ciegas" (Isaías 42:8), es igual a cargar imágenes muertas creyendo que son dioses, así sean de plata, oro o maderas finas (Salmo 115:5-7). Se llama Idolatría.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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