"Bendito el hombre que confía en el Señor!
(Jeremías 17:7).
¿Cómo podemos retar a Dios? Cuando hacemos "declaraciones", la prueba de ello es que nunca declaramos algo que vaya en contra nuestra, siempre que se hace se hace para "favorecernos". Nadie declara que su casa se caiga, siempre declara que su casa sea mejor; nadie declara tener una enfermedad grave, siempre declara sanidad; nadie declara pobreza, siempre declara prosperidad. Las preguntas del millón son: ¿Y si se declara una mejor casa, y la voluntad de Dios es que se caiga la nuestra en un terremoto? ¿Y si declaramos salud, y la voluntad de Dios para nosotros esa enfermedad? ¿Y si declaramos prosperidad, y la voluntad de Dios para nosotros es limitación? !Estamos, no solamente retando a Dios sino contradiciéndolo! La declaración es pecado porque es un acto de soberbia, de egoísmo, de altivez ante Dios, y hasta de rebeldía a su voluntad. En cambio, cuando "pedimos", cuando "rogamos", estamos siendo humildes, demostrando contentamiento, y que,queremos ser obedientes a sus designios y planes. !No retemos a Dios!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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