"Profesando ser sabios, se volvieron necios"
(Romanos 1:22).
Un tercer engaño del corazón, es tomar la "excepción" como regla. Muchos asumimos que como ya "alguien" hizo o dejó de hacer algo por primera vez, entonces ya no es nuestra responsabilidad el hacerlo o dejar de hacerlo. Ejemplo, alguien es encargado de hacer algún gasto o una tarea de la casa, pero a otro más se le ocurre cubrir ese gasto o hacer esa tarea, entonces nuestro corazón engañoso nos dice: "ya dejó de ser tu responsabilidad... total, ya hay quien lo haga o cubra". Un cuarto engaño, la "presunción", que es muy grave en nuestro corazón porque equivale a truco. Cuando queremos o planeamos algo, no decimos toda la verdad, así, cuando existe algún reclamo podemos decir: "cuál es el problema, si ya habíamos quedado...", lo que automática y muy engañosamente (truco), hace que la culpa NO sea nuestra sino del otro que "olvidó" lo que platicamos o "entendió" mal. Estos cuatro engaños: la justificación; la mentira; la excepción convertida en regla; y, la presunción con fines egoístas, son tan solo cuatro de los engaños del corazón, que nos hacen profesarnos "sabios" cuando todo el mundo (hasta nosotros) sabe y entiende que somos "necios".
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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