"Entrad y poseed la tierra".
(Deuteronomio 1:8).
Israel había pecado con idolatría en el desierto, razón por la cual Dios les había castigado con pasar 40 años en el mismo. Pero, un día, el pueblo se despierta con la gran noticia: "Jehocá, tu Dios oh Israel, te dice... entrad y poseed la tierra que Jehová tu Dios había prometido para vosotros, vuestros hijos y vuestros nietos". Y en Hebreos se nos dice a nosotros: "No ignoréis éste misterio... que aún falta tomar la Canaán espiritual (Romanos 11:25). El tiempo está llegando ya, nos lo avisan el engaño, la hipocresía, la maldad, la corrupción y el egoísmo que nos rodean. Son señales que el mismo Cristo nos dejara plasmadas en Mateo 24: Engaño (24:4); muchos diciendo que vienen en su nombre (24:5); guerras (24:6); pestes, hambres y terremotos (24:7)... y esto, tan sólo es PRINCIPIO DE DOLORES (24:8). Luego, tribulación, persecución y muerte: y ser aborrecidos por el evangelio (no por una religión) (24:9). Enfriamiento del amor por la maldad de muchos (24:12). Y , finalmente, la ABOMINACIÓN en Israel (Israel rodeado de ejércitos) (Lucas 21:20)... entonces vendrá el fin.
Nota: Dos requisitos importantes para poder entrar y tomar la tierra: Primero, Jehová debe ser nuestro Dios (Deuteronomio 1:8); y segundo: No podemos ser idólatras (Exodo 20:4).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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