"Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca"
(Mateo 4:17).
Nuestra idea del Hijo de Dios es que es bueno, misericordioso, paciente, apacible y tolerante (todo es verdadero), pero, lo que no nos han enseñado es el otro lado de la cara del Hijo de Dios cuando esas bondades llegan a su límite (Números 14:18). Veamos: Juan el Bautista, es encerrado en la cárcel, su ministerio está llegando a su fin tan sólo año y medio después de haber iniciado. Su mensaje fue: "Arrepentíos... porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3:2). Trás él, viene Cristo predicando: "Arrepentíos... porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17). Preguntamos: ¿De qué tenían que arrepentirse si estaban cumpliendo con lo correcto? ¿Si el mensaje era el mismo, entonces por qué la animadversión de la clase religiosa hacia el Bautista y Cristo? ¿Por qué razón, sin que los religiosos abrieran siquiera su boca sino tan sólo se acercaran a ver cómo bautizaba, el Bautista les dice: !Generación de víboras! (Mateo 3:7); y, Cristo les censura diciéndoles: !Ay de vosotros hipócritas!, siete veces seguidas en Mateo 23:13,14.15,23,25,27,29. Y, guías ciegos, insensatos y necios en los versos 16,17 y 19. Lo veremos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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