"No tendréis dioses ajenos delante de mi?
(Exodo 20:3).
La orden había sido clara desde el inicio del pueblo Israelí: !No tendréis dioses aparte de Jehová!. El rey Salomón por congraciarse con sus muchas esposas, inicia un culto a Astaret, diosa de los Sidonios; y a Milcom, ídolo de los Amonitas (1a. Reyes 11:5). Y, como su castigo no vino inmediatamente, entonces el pueblo inicia lo que se conoce como "sincretismo", que no es otra situación más que !La aceptación de una mezcla de prácticas". Naciendo así, la idolatría a imágenes con la creencia que se adora a Dios. En otras palabras, el pueblo inicia una era de error en la cual, adorando lo que a Dios desagrada "creen" que lo adoran correctamente. Prácticas que se acentuaron en el año 325 con el edicto de Constantino cuando se convirtió al cristianismo y decretó el mismo como obligatorio, y que, aún vemos hoy en día en muchos pueblos en donde "cada pueblo tiene su santo (dios) patronal". En el evangelio de Juan 17:3 leemos: "Y la vida eterna es que te CONOZCAN a tí". "Conocer", es el verbo "ginosko" (que implica tener una relación personal e íntima con Dios, no con intermediarios). !Cuidado, no nos encuentre Dios haciendo lo malo, creyendo nosotros que es bueno!
Nota: Nadie puede agradar a otra persona haciendo lo que la otra persona ha dicho que le desagrada que le hagan. Y Dios dijo: !No te harás imagen ni semejanza de Dios!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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