viernes, 23 de noviembre de 2018

La verdad absoluta y la verdad relativa. (Parte final).

"Ya no os llamaré siervos... sino amigos"
(Juan 15:15).

No menospreciemos las escrituras actuales, pero entendamos algo, desde los textos originales hasta nuestros días, las escrituras han sufrido "modificaciones" innegables por al menos dos razones: Uno: "Los idiomas" (Hebreo, aramero, latín, inglés, español) cuyos cambios son debidos a la pobreza o riqueza del significado de las palabras en cada uno de los idiomas; y dos, "Los intereses" (religiosos, políticos y hasta económicos). Hecho que podemos comprobar con las diversas versiones como La Vulgata Latina; Dios Habla Hoy; Nueva Versión Internacional; La Biblia de Jerusalén, etc.  Quizás, ahora, entendamos mejor que nos URGE una "relación personal, íntima y permanente con Dios Padre, Cristo y el Espíritu Santo" para que nos muestren la "verdad absoluta" allí oculta (Mateo 11:12). Entendiendo claramente el texto y el contexto de Juan 16:13. "El (Espíritu Santo) HABLARÁ LO QUE OIGA" (entendamos que no dice lo que lea). La relación personal, íntima y permanente con La Trinidad nos hace ser sus "amigos", lo que nos permite conocer sus secretos a pesar de las circunstancias.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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