"Lo que hemos visto y oído desde el principio"
(1a. Juan 1:3).
La expresión: "Unos darán frutos al treinta (30/1); otros al sesenta (60/1); y unos al ciento por uno (100/1)" (Marcos 4:20). Implica tres situaciones de una misma semilla, la primera: es que, si uno siembra esa única semilla en "buena" tierra ésta dará 30 frutos; si la siembra en una "mejor" tierra puede llegar a dar 60 frutos; pero si esa única semilla se siembra en una tierra "extraordinaria", entonces puede dar 100 frutos. Como vemos NO es la misma expresión que decir el uno, el treinta o el cien por ciento. Pues esas son multiplicaciones "aritméticas" mientras que la otra es una "más que geométrica" (*). ¿A que vamos con todo esto? A que como vimos ayer, sólo cuando la semilla (la palabra de Dios) cae y se recibe (como lo hicieron éstos tres grupos, vea Mateo 13:7-8), entonces podemos hablar de un corazón que creyó en Dios, y que pretende, de alguna manera agradarlo en su nueva caminata. Las otras semillas simplemente cayeron en tierra mala y por una u otra razón no tuvieron vida ni mucho menos dieron fruto. Son todos aquellos de los cuales el apóstol dice: "caminaban con nosotros pero no eran de nosotros" (1a. Juan 2:19). En otras palabras lo que el apóstol nos dijo hace dos mil años fue: "No todos los que ESTAN en la Iglesia SON la Iglesia".
(*): El mejor ejemplo lo vemos en el maíz, UNA semilla le da una MAZORCA.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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