jueves, 19 de diciembre de 2019

Él… es quien da.




Todos los seres humanos que trabajamos, lo hacemos porque creemos es la forma de agradar y cumplir con Dios para lograr tener una vida mejor. Creer que se la puede tener sin trabajar, es una utopía, una señal de ignorancia y un irrespeto a la ley de Dios quien nos dice: “Te ganarás el pan de cada día con dolor y con el sudor de tu frente” (Génesis 3:17-19). Ahora bien, hemos de entender otra situación que también es una verdad bíblica: “Él… es quien da a quien quiere, cuando él quiere, y como él quiere” (Hechos 17:25). Lo que implica que no necesariamente todos los que trabajamos seremos triunfadores (en lo que a prosperidad se refiere), sino solamente los que él “designe” (la escritura dice: los que “ha prefijado”, verso 26). Las demás personas tendremos lo necesario y punto. Pero, si vemos y entendemos lo precario de la vida de la gran mayoría de personas en el mundo, ya sólo eso, es para que estemos más que agradecidos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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