El apóstol Pablo toma como nuevo compañero a Silas, y
marcha a Listra en donde conoce a un hombre piadoso llamado Timoteo con quien
predica en la zona (Hechos 16:1). Y, nos dice la historia que: “Las Iglesias
(tome nota que no dice las sinagogas ni los templos, sino menciona como
Iglesias a las reuniones en casas), eran confirmadas (bautizadas) en la fe, y,
crecían en número cada día” (Hechos 16:5). Preguntamos: ¿Cuál dice la escritura
que era la razón de ese crecimiento? La respuesta está en el verso anterior
(4): “Ellos entregaban a las congregaciones las ordenanzas que habían acordado
el Espíritu Santo, los apóstoles y los ancianos en Jerusalén en el primer Concilio
(Hechos 15:28). ¡Solamente eso! No necesitaron “conciertos”, “mantas”, “vallas publicitarias”,
“eventos extra-iglesia”, “recaudaciones”, ni mucho menos “imponer” más
ordenanzas. Solamente, repetimos, daban a conocer lo que el Espíritu Santo
requería.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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