Saulo de Tarso ya
convertido en el apóstol Pablo llega a Damasco a predicar a las “sinagogas”
pero por su reputación no es creíble, tanto así, que deciden matarlo (¿A paso
ligero, ya vimos el hecho que llamándose espirituales “algunos” pensaban como
criminales? Hechos 9:23 y 23:12). Sin embargo, personas que sí creyeron en
Pablo, le salvan, y él sigue predicando a tal grado que la escritura registra:
“Las Iglesias tenían paz en toda Judea, Samaria y Galilea” (Hechos 9:31).
Preguntamos: ¿Por qué la escritura nos enseña “las Iglesias tenían paz, y no,
las sinagogas tenían paz?. ¿No será porque la verdadera Iglesia de Dios fue
establecida en “casas”, vea Hechos 8:3 en donde se recalca que “allí” era en
donde buscaba Pablo a los creyentes para “asolar” (destruir a la Iglesia), NO
en las (sinagogas) congregaciones. ¿Qué cambió, qué motiva a quienes hoy lo
tratan de hacer de forma distinta? Pablo mismo nos dice: “El evangelio se
reparte y comparte gratuitamente” (1ª. Corintios 9:18). Quizás “eso”, es lo que
cambió. Que ahora la Iglesia es una empresa humana (y tristemente familiar en
donde se heredan los puestos y los privilegios y se reparten los recursos, vea
2ª. Pedro 2:3) y no la de Dios.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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