El apóstol Pablo y
Bernabé entran a Iconio (Hechos 14:1) y los “religiosos” de la ciudad están en
contra de ellos porque muchos se vuelven sus seguidores (verso 4). Nos hacemos
los siguientes cuestionamientos: 1- ¿Si los religiosos tenían la verdad, cuál
es la razón por la que los creyentes se alejaran de ellos para seguir al
Apóstol y a Bernabé? Respuesta: Verso 3: “El Señor, daba testimonio de ellos
pero no de los primeros”. 2- ¿Por qué, si los religiosos tenían el respaldo y
la autoridad del Espíritu como ellos mismos declaraban tenerlo (Juan 8:33), NO
hacían ni señales ni prodigios como el apóstol y Bernabé, puesto que esa
siempre ha sido una característica de los hombres de Dios? Respuesta: Porque
las autoridades NO tenían sus ojos en el Cristo (sino en lo qué éste les daba) ni
tenían como prioridad los asuntos de Dios (Hechos 14:1 y 3 final). Preguntamos:
Y, hoy, ¿Podremos considerar la misma diferencia de por qué unos sí son
creíbles y otros no; y por qué en unos vemos señales y prodigios y en otros no?
Respuesta: Porque unos son “llamados” y los otros “oportunistas”.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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